Tartar de Mango Verde y Jicama con Salsa de Tamarindo: Receta Vegana y Refrescante en 10 Minutos
El tartar de mango verde y jicama con salsa de tamarindo es una explosión de sabores tropicales y texturas crujientes que conquistará tu paladar. Esta receta vegana, sin gluten y baja en calorías es perfecta para los días calurosos o como entrante elegante en cualquier ocasión. El mango verde aporta un toque ácido y fresco, mientras que la jicama suma un contraste crujiente y ligeramente dulce. La salsa de tamarindo, con su equilibrio entre lo agrio y lo dulce, realza cada bocado. Una opción refrescante en 10 minutos que sorprenderá a todos, incluso a los menos familiarizados con la cocina vegana.

El Secreto de esta Receta
El secreto de este tartar de mango verde y jicama con salsa de tamarindo está en el corte preciso y el momento de mezcla. Corta el mango y la jicama en cubos idénticos para garantizar una textura uniforme en cada bocado. Además, no mezcles la salsa de tamarindo con los ingredientes hasta el último momento para evitar que la jicama libere demasiado agua y el tartar pierda su frescura crujiente. Un toque de chile en polvo en la salsa realza los sabores tropicales sin dominarlos.
Ingredientes
- 1unidadmango verde firme
- 200grjicama pelada
- 0.25unidadcebolla morada
- 10grcilantro fresco
- 2cucharadajugo de limón verde
- 1cucharadaaceite de oliva virgen extra
- 30grpasta de tamarindo sin semillas
- 50mlagua tibia
- 1cucharaditamiel de agave o sirope de arce
- 0.5cucharaditachile en polvo opcional
- 0.5cucharaditasal marina
- 0.25cucharaditapimienta negra recién molida
- 4unidadhojas de menta para decorar
- 1cucharaditasemillas de sésamo tostadas
Instrucciones Paso a Paso
Pela el mango verde y córtalo en cubos pequeños de 0.5 cm. Colócalos en un bol y rocía inmediatamente con el jugo de limón verde para evitar que se oxide y mantener su color vibrante.
Pela la jicama y córtala en cubos del mismo tamaño que el mango. Añádela al bol junto con la cebolla morada finamente picada y el cilantro picado grueso.
En un tazón aparte, prepara la salsa de tamarindo: mezcla la pasta de tamarindo con el agua tibia hasta disolver. Añade la miel de agave, el chile en polvo (si usas), sal y pimienta. Remueve bien y prueba para ajustar el equilibrio entre lo dulce y lo ácido.
Vierte la salsa de tamarindo sobre el bol con el mango y la jicama. Mezcla con cuidado usando una cuchara de madera para no deshacer los cubos.
Añade el aceite de oliva virgen extra y vuelve a mezclar suavemente. Deja reposar la mezcla en la nevera durante 5 minutos para que los sabores se integren.
Sirve el tartar de mango verde y jicama en platos individuales o en una fuente plana. Decora con hojas de menta y semillas de sésamo tostadas para darle un toque gourmet.
Acompaña con tostadas de maíz o galletas de arroz para un aperitivo completo.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de frescura, añade un poco de ralladura de limón verde a la salsa de tamarindo.
- Si quieres un contraste de temperaturas, sirve el tartar frío y la salsa de tamarindo a temperatura ambiente.
- Este plato es ideal para llevar en tupper a un picnic. Empaca la salsa aparte y mezcla en el lugar.
Sustituciones
- Mango verde: Si no encuentras mango verde, puedes usar mango maduro pero firme (como el Ataulfo). El sabor será más dulce y menos ácido, pero mantendrá la textura. Para compensar, añade una cucharadita extra de jugo de limón verde a la mezcla.
- Pasta de tamarindo: En caso de no tener pasta de tamarindo, usa jugo de tamarindo concentrado (2 cucharadas) mezclado con 1 cucharadita de azúcar moreno. El resultado será ligeramente más líquido, pero igual de sabroso.
- Jicama: La jicama puede sustituirse por rábano daikon o pepino pelado y sin semillas. El rábano aportará un toque picante, mientras que el pepino será más refrescante pero menos crujiente.
Errores Comunes
- El mango verde amarga el tartar.: Elige mangos verdes pero no inmaduros. Si el mango está muy verde, remójalo en agua con sal durante 10 minutos antes de cortarlo. Retira las hebras fibrosas cerca del hueso para evitar amargor.
- La salsa de tamarindo queda demasiado espesa.: Ajusta la textura añadiendo agua tibia de a poco hasta lograr una consistencia similar a un aliño. Cuela la mezcla si quedan grumos de tamarindo sin disolver.
- El tartar pierde su textura crujiente.: No lo dejes reposar más de 10 minutos antes de servir. Si lo preparas con anticipación, guarda la salsa de tamarindo por separado y mézclala justo antes de comer.
Conservación y Congelación
Este tartar de mango verde y jicama con salsa de tamarindo es mejor consumirlo fresco, pero puedes guardarlo en la nevera si sobra. Colócalo en un recipiente hermético sin la salsa para evitar que la jicama se ablande. La mezcla de mango y jicama se conserva hasta 24 horas en la nevera, mientras que la salsa de tamarindo puede durar hasta 3 días en un frasco de vidrio cerrado. No es recomendable congelar este plato, ya que el mango y la jicama perderán su textura crujiente al descongelarse. Si decides congelar solo la salsa, hazlo en porciones pequeñas y descongélala a temperatura ambiente antes de usar. Siempre revuelve bien antes de servir si ha estado refrigerado.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo usar mango maduro en lugar de verde?
Sí, pero el resultado será más dulce y menos ácido. Te recomendamos usar un mango firme y añadir más jugo de limón para equilibrar los sabores.
¿El tartar de mango verde y jicama es apto para dietas keto?
No es estrictamente keto debido al contenido de azúcares naturales en el mango y el tamarindo. Sin embargo, puedes reducir la miel de agave o eliminarla, y usar stevia en su lugar para ajustarlo a tus macros.
¿Cómo puedo hacer que el tartar sea más picante?
Añade chile en polvo a la salsa de tamarindo o incorpora jitomate picado con semillas a la mezcla. También puedes decorar con rodajas de chile habanero para los amantes del picante.
¿Puedo preparar este tartar con antelación?
Sí, pero prepara los ingredientes por separado. Corta el mango y la jicama y guárdalos en la nevera con un poco de limón. Mezcla todo justo antes de servir para mantener la textura crujiente.
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