ZonaDeSabor

croquetas de quinoa y champiñones shiitake: Receta vegana y baja en calorías con toque umami

Las croquetas de quinoa y champiñones shiitake son una opción vegana, baja en calorías y repleta de umami, el quinto sabor que eleva cualquier plato. A diferencia de las croquetas tradicionales con bechamel, esta versión utiliza puré de garbanzos como base cremosa, combinado con quinoa inflada para dar textura crujiente sin necesidad de empanizar con harina. Los champiñones shiitake, secos y rehidratados en caldo de algas, potencian el sabor umami, mientras que el miso blanco y la levadura nutricional añaden profundidad. Perfectas para aperitivos, entantes o incluso como snack saludable, estas croquetas son ideales para quienes buscan una alternativa sin gluten, sin lácteos y alta en proteínas vegetales. Además, su preparación en sartén antiadherente con poco aceite las convierte en una receta baja en grasas sin sacrificar el sabor.

50 minTiempo
MediaDificultad
Coste/Rac
8gProteína
120Calorías
Fritura ligeraTécnica
Alérgenos
SésamoSoja
Croquetas doradas de quinoa y champiñones shiitake veganas, con semillas de sésamo negro, servidas en un plato blanco sobre fondo rústico de madera, acompañadas de perejil fresco y un dip de salsa oscura.

El Secreto de esta Receta

El secreto de estas croquetas de quinoa y champiñones shiitake está en el caldo de algas kombu usado para rehidratar los hongos, que potencia el umami de forma natural. Además, el miso blanco no solo aporta sabor, sino que actúa como agente gelificante que ayuda a compactar la masa sin necesidad de huevo. Para un toque extra de textura, tosta las semillas de sésamo negro ligeramente antes de rebozar, lo que intensificará su aroma y crujiente.

Ingredientes

Porciones
8
Progreso0%
  • 30grchampiñones shiitake secos
  • 80grquinoa en grano
  • 200grgarbanzos cocidos
  • 0.5unidadcebolla morada
  • 2dienteajo
  • 1cucharadamiso blanco
  • 2cucharadaslevadura nutricional
  • 3cucharadasharina de garbanzo
  • 200mlcaldo de algas kombu
  • 1cucharaditaaceite de sésamo tostado
  • 10grperejil fresco
  • 0.5cucharaditapimienta negra
  • 1pizcasal marina
  • 1cucharadasemillas de sésamo negro
  • 2cucharadasalmidón de maíz
  • 2cucharadasaceite de oliva virgen extra

Instrucciones Paso a Paso

1

Rehidrata los champiñones shiitake secos en el caldo de algas kombu durante 20 minutos. Escúrrelos, reservando el líquido, y pícalos finamente.

2

Cocina la quinoa en agua con una pizca de sal marina según las instrucciones del paquete (unos 15 minutos). Escúrrela bien y déjala enfriar.

3

En una sartén, sofríe la cebolla morada picada y el ajo en aceite de oliva virgen extra a fuego medio hasta que estén transparentes. Añade los shiitake picados y cocina 5 minutos más.

4

En un bol, aplasta los garbanzos cocidos con un tenedor hasta obtener un puré grueso. Incorpora el sofrito de cebolla y shiitake, el miso blanco, la levadura nutricional, el aceite de sésamo tostado, la pimienta negra y el perejil fresco picado. Mezcla bien.

5

Añade la quinoa cocida al puré de garbanzos y mezcla hasta integrar. Si la masa queda muy húmeda, agrega harina de garbanzo poco a poco hasta lograr una textura moldeable.

6

Forma croquetas alargadas con las manos (puedes humedecértelas para que no se peguen). Reboza cada croqueta en almidón de maíz y luego en semillas de sésamo negro, presionando ligeramente para que queden bien adheridas.

7

Calienta una sartén antiadherente con un poco de aceite de oliva virgen extra y fríe las croquetas a fuego medio-bajo hasta que estén doradas por todos lados (unos 3-4 minutos por lado). Escúrrelas sobre papel absorbente.

8

Sirve las croquetas de quinoa y champiñones shiitake calientes, acompañadas de una salsa de yogur vegano con limón o un dip de soja baja en sodio y jengibre rallado.

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra de umami, añade 1 cucharadita de polvo de tomate deshidratado a la masa.
  • Si quieres una versión al horno, pinta las croquetas con un poco de aceite de oliva y hornéalas a 200°C durante 15-20 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción.
  • Acompaña estas croquetas con un dip de tahini y limón para realzar su sabor terroso.

Sustituciones

  • Champiñones shiitake secos: Puedes sustituir los shiitake por champiñones portobello deshidratados, aunque el sabor umami será menos intenso. Rehidrátalos en el mismo caldo de algas y ajusta la sal al final, ya que los portobello suelen ser más amargos.
  • Miso blanco: Si no encuentras miso, usa 1 cucharada de tamari (salsa de soja sin gluten) mezclado con ½ cucharadita de pasta de tomate. Esto aportará salinidad y umami, aunque la textura será menos cremosa.
  • Harina de garbanzo: Para una versión sin legumbres, reemplaza la harina de garbanzo por copos de avena molidos. La textura será ligeramente más esponjosa, pero igual de sabrosa.

Errores Comunes

  • Las croquetas se deshacen al freír.: Asegúrate de que la masa esté bien compacta antes de formar las croquetas. Si está muy húmeda, añade más harina de garbanzo o almidón de maíz. También puedes refrigerar la masa 30 minutos antes de moldear para que sea más manejable.
  • Quedan demasiado secas.: No cocines la quinoa en exceso y verifica que el puré de garbanzos tenga suficiente humedad. Si es necesario, añade 1 cucharada de caldo de algas reservado a la mezcla antes de formar las croquetas.
  • Falta de sabor umami.: Aumenta la cantidad de levadura nutricional a 3 cucharadas o añade 1 cucharadita de extracto de levadura a la masa. También puedes marinar los shiitake en el caldo de algas con una pizca de azúcar de coco antes de picarlos.

Conservación y Congelación

Para guardar las croquetas de quinoa y champiñones shiitake en la nevera, colócalas en un recipiente hermético con papel absorbente entre capas para evitar que se humedezcan. Durarán hasta 3 días en refrigeración. Para recalentar, usa una sartén antiadherente a fuego medio con un poco de aceite o el horno a 180°C durante 10 minutos para que recuperen su textura crujiente. Si prefieres congelarlas, hazlo antes de freír: forma las croquetas, rebózalas y colócalas en una bandeja con papel vegetal. Congela 1 hora (para que no se peguen) y luego transfiere a una bolsa hermética. Se conservan hasta 1 mes en el congelador. Para cocinarlas desde congeladas, fríelas directamente en aceite caliente, añadiendo 1-2 minutos extra por lado.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer estas croquetas en airfryer?

Sí, pero con algunas precauciones. Pinta las croquetas con aceite de oliva y cocínalas a 180°C durante 12-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad. El resultado será menos crujiente que en sartén, pero igual de sabroso.

¿Son aptas para dieta keto?

No exactamente, ya que la quinoa y los garbanzos contienen carbohidratos. Para una versión keto, sustituye la quinoa por coliflor rallada cocida y los garbanzos por puré de aguacate y harina de almendra.

¿Cómo puedo hacer que queden más jugosas?

Incorpora 2 cucharadas de tofu sedoso a la masa de garbanzos. Esto aportará cremosidad sin alterar el sabor. También puedes rociar las croquetas con un poco de caldo de algas antes de freír para retener humedad.

También te encantarán