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Tortilla Española con Trufa Negra: Receta Gourmet con el Secreto de los Ollantes para Más Jugosidad

La tortilla española con trufa negra es una versión premium del clásico plato, ideal para impresionar sin complicaciones. Originaria de la cocina española tradicional, esta receta incorpora el aroma intenso de la trufa negra y el truco de los ollantes (patatas crudas ralladas) para lograr una textura cremosa y jugosa en cada bocado. Perfecta para cenas especiales, tapas sofisticadas o un desayuno gourmet con pan tostado. Con ingredientes accesibles y un toque de lujo, esta tortilla se convierte en un plato principal elegante o en el acompañamiento estrella de cualquier comida.

30 minTiempo
MediaDificultad
Coste/Rac
12gProteína
320Calorías
Freír HornearTécnica
Alérgenos
HuevoLactosa
Tortilla española dorada y jugosa con trozos de patata rallada, decorada con láminas de trufa negra sobre un plato de barro rústico, acompañada de pan tostado y aceite de oliva.

El Secreto de esta Receta

El truco de los ollantes (patatas ralladas gruesas) es el secreto mejor guardado para una tortilla española jugosa. Al rallar las patatas en lugar de cortarlas en rodajas, liberan más almidón durante la cocción, lo que une mejor los huevos y crea una textura cremosa. Además, la trufa negra añadida al final potencia su aroma sin perderse en la cocción, dando un toque gourmet sin esfuerzo.

Ingredientes

Porciones
4
Progreso0%
  • 6unidadhuevos camperos
  • 500grpatatas para freír
  • 1unidadcebolla morada
  • 15grtrufa negra en conserva
  • 200mlaceite de oliva virgen extra
  • 1cucharaditasal marina
  • 0.5cucharaditapimienta negra molida

Instrucciones Paso a Paso

1

Pela y ralla grueso las patatas con un rallador de agujeros grandes (estos son los ollantes). Escúrrelas bien en un colador para eliminar el exceso de almidón y sécalas con papel de cocina.

2

En una sartén antiadherente de 24 cm, calienta el aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Añade la cebolla picada finamente y fríe hasta que esté transparente (unos 5 min).

3

Incorpora las patatas ralladas (ollantes) y fríelas a fuego medio-bajo durante 10-12 min, removiendo ocasionalmente, hasta que estén tiernas pero sin dorar. Escurre el exceso de aceite y reserva.

4

En un bol, bate los huevos camperos con la sal marina y la pimienta negra. Añade las patatas y la cebolla escurridas, mezclando bien. Deja reposar 5 min para que los sabores se integren.

5

Calienta un poco de aceite en la misma sartén (limpia) a fuego medio. Vierte la mezcla de huevo y patata, alisando la superficie. Cocina a fuego bajo durante 4-5 min, hasta que los bordes estén cuajados y el centro aún líquido.

6

Con ayuda de un plato plano, da la vuelta a la tortilla y deslízala de nuevo a la sartén para cocinar el otro lado 3-4 min más.

7

Retira del fuego y deja reposar 2 min. Ralla finamente la trufa negra sobre la superficie caliente de la tortilla y deja que el aroma impregne el plato.

8

Sirve caliente o a temperatura ambiente, acompañada de pan tostado o una ensalada verde.

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra de elegancia, decora con virutas de trufa fresca y un hilo de aceite de oliva virgen extra antes de servir.
  • Si quieres una tortilla más ligera, escurre bien las patatas después de freír y usa menos aceite.
  • Acompaña con una ensalada de rúcula y granada para contrastar la cremosidad de la tortilla con un toque fresco y ácido.

Sustituciones

  • Huevos camperos: Puedes usar huevos ecológicos o normales, aunque los camperos aportan un sabor más intenso y una yema más cremosa. Si prefieres una versión vegana, sustituye por tofu sedoso batido (200 gr por cada 2 huevos), pero la textura será menos esponjosa.
  • Trufa negra en conserva: Si no encuentras trufa negra, usa aceite de trufa (1 cucharadita) para aromatizar o setas deshidratadas (remojadas y picadas), que aportan un sabor terroso similar, aunque menos intenso.
  • Patatas para freír: Las patatas nuevas (con piel) son una alternativa más dulce y menos almidonada, ideal para una tortilla más ligera. Si usas boniatos, el resultado será más dulce y la textura ligeramente más densa.

Errores Comunes

  • La tortilla queda cruda por dentro.: Baja el fuego y tapa la sartén los últimos 2 min para que el centro cuaje sin quemar la base. Si el huevo está demasiado líquido, añade 1 cucharada extra de patata rallada para absorber el exceso.
  • Se pega al dar la vuelta.: Asegúrate de que la tortilla esté bien suelta por los bordes antes de voltearla. Usa un plato grande y plano, y deslíza la tortilla con confianza en un movimiento rápido.
  • El sabor a trufa no se nota.: Añade la trufa al final, cuando la tortilla esté fuera del fuego, para que su aroma no se evapore con el calor. Si usas aceite de trufa, mézclalo con los huevos antes de batirlos.

Conservación y Congelación

Para guardar la tortilla española con trufa negra en la nevera, déjala enfriar completamente a temperatura ambiente (máximo 2 horas) y luego colócala en un recipiente hermético. Consérvala en la nevera hasta 3 días. Para congelarla, envuélvela en papel film y luego en una bolsa para congelar, eliminando el aire. Durará hasta 1 mes en el congelador. Para descongelar, déjala en la nevera durante 8 horas y recalienta en una sartén a fuego bajo con un chorrito de aceite de oliva. No la recalientes en el microondas, ya que la trufa perderá su aroma y la textura quedará gomosa. Si sobra, córtala en porciones y úsala para rellenar bocadillos o como parte de un tupper gourmet.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer esta tortilla en el horno?

Sí, pero el resultado será distinto. Precalienta el horno a 180°C, vierte la mezcla en un molde antiadherente engrasado y hornea 15-20 min. La textura será más esponjosa, similar a un pastel salado, y perderás el efecto de los ollantes.

¿Qué tipo de trufa es mejor para esta receta?

La trufa negra (Tuber melanosporum) es la más aromática y tradicional para platos gourmet. Si el presupuesto es limitado, la trufa en conserva en aceite o la trufa de verano (Tuber aestivum) son buenas alternativas.

¿Puedo usar patatas precocidas?

No recomendamos usar patatas precocidas, ya que su textura será harinosa y no aportarán la jugosidad necesaria. Si es imprescindible, fríelas ligeramente en aceite para eliminar el exceso de humedad antes de mezclarlas con los huevos.

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