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Tortilla de Betanzos: Receta Gallega Jugosa y con Cebolla

La tortilla de Betanzos es una joya de la gastronomía gallega que destaca por su textura jugosa y su sabor intenso a cebolla. A diferencia de la tortilla española clásica, esta versión lleva una generosa cantidad de cebolla blanca, cocinada a fuego lento hasta casi deshacerse, creando una base dulce y aromática que se funde con el huevo. Es una receta sencilla, económica y llena de tradición, perfecta para servir como entrante, tapa o incluso cena ligera. Con ingredientes básicos del supermercado y un truco infalible para lograr el punto exacto, esta tortilla se convertirá en un clásico en tu cocina.

40 minTiempo
FácilDificultad
Coste/Rac
12gProteína
280Calorías
Freír y cuajarTécnica
Alérgenos
HuevoCebolla
Tortilla de Betanzos dorada por fuera y jugosa por dentro, con trozos de cebolla blanca caramelizada, servida en plato de barro rústico con rebanada de pan.

El Secreto de esta Receta

El secreto de la tortilla de Betanzos radica en la cebolla blanca cocinada a fuego lento hasta casi deshacerse, lo que aporta un dulzor profundo que equilibra el huevo. No escatimes en tiempo al caramelizar la cebolla, ya que es la clave para lograr esa textura melosa y ese sabor auténtico. Además, usar huevos camperos y dejar reposar la mezcla antes de cuajar garantiza una tortilla más esponjosa y llena de sabor.

Ingredientes

Porciones
4
Progreso0%
  • 6unidadhuevos camperos L
  • 500gcebolla blanca
  • 400gpatatas para freír
  • 150mlaceite de oliva virgen extra
  • 1cucharaditasal fina
  • 0.5cucharaditapimienta negra molida

Instrucciones Paso a Paso

1

Pela las patatas y córtalas en rodajas finas (unos 2-3 mm de grosor). Reserva en un bol con agua fría para evitar que se oxiden.

2

Pela y corta la cebolla blanca en juliana fina. En una sartén antiadherente grande (24-26 cm), calienta 100 ml de aceite de oliva virgen extra a fuego medio.

3

Añade la cebolla y cocina a fuego bajo durante 20 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté transparente y casi caramelizada. Retira con una espumadera y reserva en un plato.

4

En la misma sartén, sube el fuego a medio-alto y añade las patatas escurridas. Fríelas durante 8-10 minutos, dándoles la vuelta ocasionalmente, hasta que estén tiernas pero sin dorarse demasiado. Escurre el exceso de aceite y mezcla las patatas con la cebolla reservada.

5

En un bol grande, bate los huevos camperos con la sal y la pimienta negra. Incorpora la mezcla de patata y cebolla, y deja reposar 5 minutos para que los sabores se integren.

6

Calienta 1 cucharada de aceite en la misma sartén (limpia) a fuego medio. Vierte la mezcla de huevo y cocínala 3 minutos sin remover, bajando el fuego si los bordes se doran demasiado rápido.

7

Con ayuda de un plato plano, da la vuelta a la tortilla y deslízala de nuevo a la sartén para cocinar el otro lado 2-3 minutos más, hasta que esté cuajada por fuera pero jugosa por dentro.

8

Retira a un plato y deja reposar 5 minutos antes de servir. Corta en porciones y acompañar con pan rústico si deseas.

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra de sabor, añade 1 diente de ajo picado a la cebolla durante los últimos 5 minutos de cocción.
  • Si te gusta la tortilla más cuajada, cocínala 1 minuto más por cada lado, pero vigila que no se seque.
  • Sirve la tortilla tibia o a temperatura ambiente para apreciar mejor sus sabores. Acompaña con una ensalada verde o pimientos de Padrón para una comida 100% gallega.

Sustituciones

  • Cebolla blanca: Puedes sustituirla por cebolla morada, aunque el sabor será ligeramente más intenso y el color de la tortilla más oscuro. Cocínala el mismo tiempo para suavizar su acidez.
  • Patatas para freír: Si prefieres una versión más ligera, usa patatas cocidas al vapor y saltéalas en la sartén con un poco de aceite. La textura será menos crujiente pero igual de sabrosa.
  • Huevos camperos: Los huevos ecológicos son una buena alternativa si no encuentras camperos. Evita los huevos muy frescos, ya que la clara cuaja demasiado rápido y puede quedar más seca.

Errores Comunes

  • La cebolla no está bien cocinada.: Cocínala a fuego bajo y con paciencia (mínimo 20 minutos). Si queda cruda, la tortilla tendrá un sabor agrio y una textura poco agradable.
  • La tortilla queda seca.: Retírala del fuego cuando aún está ligeramente líquida por dentro, ya que el calor residual terminará de cuajarla. Además, no la cocines demasiado tiempo por el segundo lado.
  • Se pega al dar la vuelta.: Asegúrate de que la sartén tenga suficiente aceite y de que la tortilla esté bien cuajada por el primer lado antes de voltearla. Usa un plato grande y hazlo con decisión.

Conservación y Congelación

La tortilla de Betanzos se conserva en la nevera hasta 3 días en un recipiente hermético. Para mantener su textura jugosa, colócala en el estante más frío (no en la puerta) y evita apilar otros alimentos encima. Si quieres congelarla, envuélvela en papel film y luego en papel de aluminio para protegerla de quemaduras por frío. Aguanta hasta 1 mes en el congelador. Para descongelar, déjala en la nevera 12 horas y calienta en una sartén con un poco de aceite a fuego bajo, tapada, para que no se reseque. No la calientes en el microondas, ya que perderá su textura cremosa.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Por qué se llaman tortilla de Betanzos?

Esta tortilla es originaria de Betanzos, un pueblo de Galicia (España), conocido por su tradición culinaria. La receta se popularizó por su alto contenido en cebolla, que la diferencia de otras tortillas españolas.

¿Puedo hacerla sin patata?

Sí, aunque no será la receta tradicional. Puedes omitir la patata y aumentar la cantidad de cebolla a 700 g, pero el resultado será más ligero y menos contundente.

¿Cómo hago para que quede más esponjosa?

Bate los huevos con energía antes de mezclarlos con las patatas y cebolla, e incorpora 1 cucharada de leche a la mezcla. Esto ayudará a que quede más aireada.

¿Se puede hacer en airfryer?

No es lo más recomendable para esta receta, ya que la tortilla de Betanzos necesita una cocción lenta y uniforme que la airfryer no puede garantizar. Además, la cebolla podría quemarse antes de caramelizarse correctamente.

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