Torte de Ricotta y Calabacín: Postre Italiano Sin Gluten con Miel de Lavanda
La torte de ricotta y calabacín sin gluten es una joya de la repostería italiana moderna, donde la suavidad de la ricotta se funde con la frescura del calabacín y el toque floral de la miel de lavanda. Este postre, ideal para ocasiones especiales o meriendas sofisticadas, destaca por su textura sedosa y su equilibrio entre lo cremoso y lo ligeramente terroso del vegetal. Perfecto para celíacos o quienes buscan opciones sin gluten pero llenas de sabor, esta receta es una apuesta segura para impresionar sin complicaciones.

El Secreto de esta Receta
El secreto de esta torte de ricotta y calabacín sin gluten radica en el escurrido perfecto del calabacín: después de rallarlo, colócalo en un colador con sal durante 10 minutos, luego exprime con un paño limpio para eliminar toda el agua. Así evitarás que la masa quede aguada. Además, el baño María en el horno garantiza una cocción uniforme y una textura ultra cremosa, mientras que la miel de lavanda añadida al final realza el aroma sin alterar la estructura del postre.
Ingredientes
- 500grricotta fresca entera
- 250grcalabacín tierno (rallado y escurrido)
- 3unidadhuevos grandes
- 80grazúcar de coco
- 120grharina de almendra fina
- 60mlmiel de lavanda pura
- 1cucharaditaesencia de vainilla
- 1cucharadarascadura de limón (solo la parte amarilla)
- 0.5cucharaditasal fina
- 30gralmendras fileteadas (para decorar)
- 1cucharadaaceite de coco virgen (para engrasar el molde)
Instrucciones Paso a Paso
Precalienta el horno a 180°C (con calor arriba y abajo) y engrasa un molde desmontable de 20 cm con aceite de coco. Forra la base con papel de horno.
En un bol grande, bate los huevos con el azúcar de coco hasta que la mezcla esté espumosa y clara. Añade la esencia de vainilla y la rascadura de limón, mezclando bien.
Incorpora la ricotta fresca a la mezcla anterior y bate hasta obtener una crema homogénea. Agrega el calabacín rallado y escurrido (asegúrate de que no suelte agua) y mezcla con movimientos envolventes.
En otro bol, tamiza la harina de almendra con la sal. Vierte esta mezcla en el preparado de ricotta y calabacín, integrando con cuidado para no perder aire.
Vierte la masa en el molde preparado y alisa la superficie con una espátula. Hornea en baño María (coloca el molde dentro de una bandeja más grande con agua caliente hasta la mitad de su altura) durante 50-55 minutos, o hasta que al insertar un palillo salga limpio.
Saca del horno y deja enfriar 15 minutos en el molde. Luego, desmolda y coloca sobre una rejilla para que se enfríe por completo.
Una vez frío, calienta ligeramente la miel de lavanda (sin hervir) para que sea más líquida y vierte sobre la torte. Espolvorea las almendras fileteadas por encima, presionando ligeramente para que se adhieran.
Refrigera mínimo 2 horas antes de servir para que los sabores se asienten. Corta en porciones con un cuchillo caliente para un acabado impecable.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sofisticación, quema ligeramente la miel de lavanda con un soplete antes de servir.
- Acompaña cada porción con una cucharada de compota de higos para contrastar con la acidez del limón.
- Si prefieres un postre más dulce, aumenta la miel a 80 ml y espolvorea azúcar glass sin gluten por encima antes de servir.
Sustituciones
- Harina de almendra: Puedes reemplazarla por harina de coco, pero reduce la cantidad a 80 gr y añade 1 huevo extra para compensar su mayor capacidad de absorción. El sabor será más intenso y ligeramente dulce, con una textura más densa.
- Ricotta fresca: Usa requesón desnatado para una versión más ligera, pero aumenta el azúcar de coco a 100 gr para equilibrar su acidez. La textura será menos cremosa pero igual de esponjosa.
- Miel de lavanda: Si no encuentras miel de lavanda, usa miel de tomillo y añade 1 cucharadita de lavanda seca comestible a la masa. El resultado será igual de aromático, aunque menos floral.
Errores Comunes
- La torte queda húmeda en el centro.: Hornea 10 minutos más y verifica con un palillo. Si el problema persiste, asegúrate de que el calabacín esté bien escurrido y de que el molde no sea demasiado grande para la cantidad de masa.
- La superficie se agrieta.: Cubre el molde con papel aluminio los primeros 30 minutos de horneado para evitar que la parte superior se seque demasiado rápido. También puedes bajar la temperatura a 170°C si tu horno es muy potente.
- El postre se desmorona al cortar.: Refrigera mínimo 4 horas antes de servir. Usa un cuchillo de sierra caliente (pásalo por agua hirviendo y sécalo) para cortar limpiamente. Si la masa está muy frágil, añade 1 cucharada de psyllium husk a la mezcla antes de hornear.
Conservación y Congelación
Esta torte de ricotta y calabacín sin gluten se conserva perfectamente en la nevera hasta 4 días si la guardas en un recipiente hermético. Para alargar su vida útil, puedes congelarla (sin la decoración de miel y almendras) envuelta en film transparente y luego en papel aluminio. Descongélala en la nevera durante 12 horas antes de servir. Evita congelar una vez decorada, ya que la miel puede cristalizarse. Si notas que la textura se reseca tras congelar, rocía un poco de leche de almendras antes de consumir. Siempre sirve fría o a temperatura ambiente para disfrutar de su cremosidad.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer esta torte sin huevos?
Sí, sustituye los huevos por 3 cucharadas de semillas de lino molidas mezcladas con 9 cucharadas de agua (deja reposar 5 minutos). La textura será un poco más densa, pero igualmente deliciosa.
¿Por qué se usa baño María en este postre?
El baño María garantiza una cocción suave y uniforme, evitando que la torte de ricotta y calabacín se seque o se agriete. Es clave para lograr su textura sedosa y húmeda característica.
¿Puedo usar calabacín congelado?
No es recomendable, ya que al descongelarse liberará demasiado agua y alterará la textura de la masa. Usa siempre calabacín fresco y bien escurrido.
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