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Tartiflette Francés con Patatas, Bacon y Queso Raclette: Plato de Montaña Hipercalórico

El tartiflette francés es el plato estrella de los Alpes, pero aquí lo llevamos al siguiente nivel con un toque casero y hipercalórico que te hará olvidar las dietas. Esta versión combina patatas cocidas, bacon crujiente y queso raclette derretido en capas irresistibles, horneadas hasta lograr una textura cremosa y un sabor contundente. Perfecto para días fríos o cuando el antojo de comida reconfortante no da tregua. La clave está en usar queso raclette de Mercadona (o similar), que se funde como un sueño y envuelve cada bocado en un manto de grasa sabrosa. ¿Listo para sucumbir a este plato de montaña lleno de calorías y placer puro?

1 h 15 minTiempo
MediaDificultad
Coste/Rac
28gProteína
950Calorías
HorneadoTécnica
Alérgenos
LácteosCerdoHuevo
Fuente de barro humeante con tartiflette francés: capas de patatas, bacon dorado y queso raclette gratinado y burbujeante, plato de montaña hipercalórico.

El Secreto de esta Receta

El secreto de un tartiflette francés auténtico y hipercalórico está en el queso Raclette de buena calidad (el de Mercadona funciona perfectamente) y en no escatimar en grasa. Usa la grasa del bacon para engrasar la fuente y añade el huevo batido al final para que el gratinado quede crujiente por fuera y cremoso por dentro. No hornees a temperatura baja, o el queso no se fundirá como debe.

Ingredientes

Porciones
4
Progreso0%
  • 1.5kgpatatas para cocer medianas
  • 400gqueso Raclette en bloque
  • 200gbacon ahumado en taquitos
  • 2unidadcebolla blanca
  • 200mlnata para cocinar entera
  • 50gmantequilla sin sal
  • 100mlvino blanco seco
  • 1unidadhuevo L
  • 1cucharaditaajo en polvo
  • -al gustosal gruesa
  • -al gustopimienta negra molida

Instrucciones Paso a Paso

1

Pela y corta las patatas en rodajas gruesas (unos 2 cm). Cocínalas en agua con sal durante 10-12 minutos hasta que estén tiernas pero enteras. Escúrrelas y reserva.

2

En una sartén grande, derrite la mantequilla a fuego medio. Añade el bacon y dóralo hasta que esté crujiente. Retíralo con una espumadera y reserva, dejando la grasa en la sartén.

3

En la misma sartén, pocha las cebollas picadas finamente con un poco de sal hasta que estén transparentes. Añade el ajo en polvo y rehoga 1 minuto. Vierte el vino blanco y deja reducir a la mitad.

4

Agrega la nata para cocinar a la sartén y mezcla bien. Cocina 2-3 minutos hasta que espese ligeramente. Retira del fuego.

5

Precalienta el horno a 200°C (con calor arriba y abajo). Engrasa una fuente de horno grande con un poco de la grasa del bacon.

6

Coloca una capa de patatas en la fuente, espolvorea parte del bacon, un tercio de la mezcla de cebolla y nata, y ralla queso Raclette por encima. Repite el proceso con 2 capas más, terminando con queso Raclette abundante.

7

Bate el huevo con un poco de sal y pimienta, y viértelo por encima del plato para que ayude a gratinar.

8

Hornea durante 25-30 minutos, hasta que el queso esté burbujeante y dorado. Si quieres un gratinado perfecto, pon el horno en modo grill los últimos 2-3 minutos (vigila que no se queme).

9

Deja reposar 5 minutos antes de servir. ¡El tartiflette francés está listo para devorar!

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra de grasa y sabor, añade una capa de lonchas de jamón cocido entre las patatas y el queso.
  • Si te gusta el sabor ahumado, usa queso Raclette ahumado (lo encuentras en algunos supermercados).
  • Acompaña este tartiflette francés con una ensalada verde simple... o mejor, con pan tostado para mojar en el queso fundido.

Sustituciones

  • Queso Raclette: Puedes sustituirlo por queso Emmental o Gruyère, aunque el sabor será menos cremoso y más intenso. El Raclette es insustituible en textura, pero estos quesos fundidos aportarán un toque similar.
  • Bacon ahumado: Si no tienes bacon, usa panceta curada en taquitos. El sabor será más salado y la textura menos crujiente, pero igual de sabroso.
  • Vino blanco: Si no tienes vino blanco, usa caldo de pollo concentrado disuelto en agua. El resultado será menos ácido, pero igualmente aromático.

Errores Comunes

  • El queso no se derrite bien: Asegúrate de que el queso Raclette esté a temperatura ambiente antes de rallarlo y hornear. Si está frío, aumenta el tiempo de horneado a 220°C los últimos 5 minutos.
  • Las patatas quedan duras: Cuece las patatas hasta que estén casi tiernas antes de hornear. Si se cortan muy finas, pueden deshacerse; que sean rodajas gruesas.
  • El plato queda seco: Añade más nata o un chorrito de leche antes de hornear si ves que la mezcla de cebolla queda muy espesa. El queso Raclette suelta mucha grasa al fundirse, pero necesita humedad.

Conservación y Congelación

El tartiflette francés se conserva bien en la nevera durante 2-3 días en un recipiente hermético. Para recalentarlo, cubre la fuente con papel de aluminio y calienta en el horno a 180°C durante 15-20 minutos, hasta que el queso vuelva a fundirse. Si lo guardas en la nevera, es normal que el queso solidifique; al recalentar, recuperará su textura cremosa. No es recomendable congelarlo, ya que el queso Raclette puede separarse y quedar granuloso al descongelar. Si aún así quieres congelarlo, hazlo sin hornear: monta las capas en la fuente, tápalo bien con film transparente y congélalo. Hornea directamente desde congelado, añadiendo 10-15 minutos extra al tiempo de cocción.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer tartiflette en airfryer?

No es lo ideal, ya que el tartiflette francés necesita espacio para gratinar bien. Pero si quieres probar, usa un molde pequeño que quepa en la airfryer, hornea a 180°C durante 15-20 minutos y vigila que el queso no se queme.

¿Qué tipo de vino blanco debo usar?

Un vino blanco seco como un Verdejo o un Sauvignon Blanc. Evita los vinos dulces, ya que pueden dar un sabor extraño al plato.

¿Puedo usar patatas fritas de bolsa en lugar de cocidas?

, pero el resultado será menos auténtico. Usa patatas fritas de bolsa gruesas (como las de Mercadona) y no las cocines antes, solo colócalas en capas con el resto de ingredientes y hornea. Quedarán más crujientes pero menos jugosas.

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