Tartare de Remolacha y Mango con Salsa de Mostaza y Miel: Entrante Vegano y Crudivegano
El tartare de remolacha y mango con salsa de mostaza y miel es una explosión de sabores dulces, terrosos y picantes que conquista desde el primer bocado. Esta receta vegana y crudivegana combina la remolacha asada al horno —para intensificar su dulzor natural— con el mango maduro en cubos perfectos, realzados por una vinagreta de mostaza de Dijon y miel de agave que aporta profundidad y equilibrio. Ideal como entrante sofisticado para cenas especiales o como aperitivo saludable en reuniones, este plato destaca por su textura crujiente y fresca, sin necesidad de cocción adicional. Además, su presentación en molde circular le da un toque gourmet que impresiona sin esfuerzo.

El Secreto de esta Receta
El secreto de este tartare de remolacha y mango con salsa de mostaza y miel radica en asar las remolachas cocidas antes de cortarlas. Esto intensifica su dulzor natural y elimina el regusto terroso, creando un contraste perfecto con el mango maduro. Además, emulsionar la salsa con jengibre rallado aporta un toque picante y cítrico que equilibra la acidez de la mostaza y la dulzura de la miel. No uses mango verde, ya que su textura fibrosa arruinaría la cremosidad del plato.
Ingredientes
- 300gremolacha cocina asada
- 2unidadmango maduro
- 2ramitacebollino fresco
- 15gperejil fresco picado
- 20gsemillas de sésamo tostado
- 1cucharadamostaza de Dijon
- 1cucharadamiel de agave
- 3cucharadaaceite de oliva virgen extra
- 1cucharaditavinagre de manzana
- 5gjengibre fresco rallado
- 0.5cucharaditasal marina
- 0.25cucharaditapimienta negra recién molida
- 0.5cucharaditaralladura de limón
Instrucciones Paso a Paso
Precalienta el horno a 200°C. Envuelve las remolachas cocidas en papel de aluminio con un chorrito de aceite de oliva y ásalas durante 15 minutos para potenciar su dulzor. Déjalas enfriar y pélalas.
Corta las remolachas y el mango en cubos pequeños y uniformes (0.5 cm) para garantizar una textura homogénea en cada bocado.
En un bol, mezcla el aceite de oliva, la mostaza de Dijon, la miel de agave, el vinagre de manzana, el jengibre rallado, la sal, la pimienta y la ralladura de limón. Bate hasta emulsionar la salsa de mostaza y miel.
En otro recipiente, combina los cubos de remolacha y mango con el cebollino picado, el perejil y la mitad de la salsa. Mezcla con suavidad para no deshacer los ingredientes.
Coloca un aro de emplatado en el centro del plato y rellénalo con la mezcla de tartare. Presiona ligeramente y retira el aro con cuidado.
Decora con semillas de sésamo tostado y un hilo de la salsa de mostaza y miel restante. Acompaña con hojas de lechuga morada o germinados para añadir frescura.
Sirve inmediatamente para disfrutar de su textura crujiente y sabores vibrantes.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra gourmet, añade virutas de coco tostado o almendras fileteadas en lugar de sésamo.
- Usa un pelador de verduras para cortar láminas finas de remolacha y mango si prefieres una presentación en capas en lugar de cubos.
- Si quieres un contraste de temperaturas, sirve el tartare frío con una cucharada de helado de wasabi (opcional para paladares aventureros).
- Elige mangos Ataulfo o Keitt por su pulpa cremosa y menos fibrosa, ideal para este tipo de preparaciones.
Sustituciones
- Miel de agave: Puedes sustituirla por sirope de arce o miel de caña, aunque el sabor será ligeramente más neutro. El sirope de arce aporta un toque ahumado que combina bien con la mostaza, pero reduce la cantidad a ¾ de cucharada para evitar exceso de dulzor.
- Remolacha cocina: Si prefieres una versión 100% cruda, usa remolacha cruda rallada (pelada y sin cocer), pero marínala en la salsa durante 20 minutos antes de servir para ablandarla. La textura será más crujiente y el sabor menos dulce.
- Mostaza de Dijon: Si no tienes mostaza de Dijon, usa mostaza antigua de grano entero, pero tritúrala ligeramente para integrarla mejor en la salsa. El sabor será más suave y menos picante.
Errores Comunes
- Cortar el mango y la remolacha en trozos irregulares.: Usa un cuchillo afilado y una tabla de cortar estable para lograr cubos uniformes de 0.5 cm. Si los trozos son demasiado grandes, el tartare perderá su textura sedosa.
- Mezclar el tartare con demasiada antelación.: Prepara la mezcla justo antes de servir, ya que el mango suelta agua y el perejil se oxida, alterando el color y la textura. Si es necesario, guarda los ingredientes por separado en la nevera.
- Usar remolacha cruda sin marinar.: Si optas por remolacha cruda, marínala en la salsa al menos 20 minutos para ablandarla y eliminar su sabor terroso. No la uses sin tratar, ya que quedará dura y amarga.
Conservación y Congelación
Este tartare de remolacha y mango con salsa de mostaza y miel se conserva en la nevera en un recipiente hermético hasta 24 horas, pero es recomendable prepararlo el mismo día para mantener su frescura y textura crujiente. Si necesitas guardarlo, separa los ingredientes sólidos (remolacha, mango) de la salsa y mézclalos justo antes de servir. No congeles el tartare, ya que el mango se descompone y la remolacha pierde su estructura. La salsa de mostaza y miel puede prepararse con 2 días de antelación y conservarse en la nevera en un tarro de cristal. Si sobra tartare ya mezclado, consúmelo en las primeras 12 horas y evita añadir el sésamo tostado hasta el momento de servir para que no pierda su crujiente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer este tartare con remolacha cruda?
Sí, pero debes marinarla en la salsa de mostaza y miel durante al menos 20 minutos para ablandarla. El resultado será menos dulce y más crujiente que con remolacha asada.
¿Cómo evito que el mango se oxide?
Rocía los cubos de mango con un poco de zumo de limón antes de mezclar con los demás ingredientes. Esto neutraliza las enzimas que causan la oxidación.
¿Puedo sustituir el jengibre fresco por jengibre en polvo?
Sí, pero usa solo 1/3 de la cantidad (aproximadamente 1.5 g) ya que el jengibre en polvo es más concentrado. El sabor será menos fresco y más terroso.
¿Es apto para personas con alergia al sésamo?
No, a menos que omitas las semillas de sésamo o las sustituyas por pipas de calabaza tostadas o semillas de girasol. Asegúrate de que el resto de ingredientes no contengan trazas.
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