Tartar de Remolacha y Queso de Almendras: Entrante Crudivegano con Toque de Jengibre
El tartar de remolacha y queso de almendras con toque de jengibre es un entrante crudivegano que combina la tierra dulzor de la remolacha con la cremosidad del queso de almendras y el picante fresco del jengibre. Esta receta, alta en nutrientes y baja en calorías, es perfecta para quienes buscan un plato sin gluten, sin lactosa y lleno de proteínas vegetales. Ideal para servir en cenas elegantes o como aperitivo saludable, su preparación en 15 minutos la convierte en una opción rápida y sofisticada. Además, su perfil de sabores equilibrados —dulce, cremoso y picante— la hace irresistible para paladares exigentes.

El Secreto de esta Receta
El secreto de este tartar de remolacha y queso de almendras con jengibre radica en el equilibrio de texturas y sabores. El queso de almendras debe estar frío y ligeramente granulado para contrastar con la suavidad de la remolacha. El jengibre fresco rallado —no en polvo— aporta un picor vivo que corta la dulzura natural de la remolacha. Además, el alga nori es la clave para añadir profundidad umami sin alterar el perfil crudivegano de la receta.
Ingredientes
- 300grremolacha cruda pelada
- 150grqueso de almendras casero o comprado
- 1cucharaditajengibre fresco
- 2cucharadascebollino fresco picado
- 3cucharadasaceite de oliva virgen extra
- 1cucharadazumo de limón recién exprimido
- 1cucharaditasemillas de sésamo negro
- 6unidadhojas de menta frescas
- 0.5cucharaditasal marina fina
- 0.25cucharaditapimienta negra recién molida
- 0.5cucharaditaalga nori en copos
Instrucciones Paso a Paso
Lava y pela la remolacha cruda con cuidado. Córtala en cubos pequeños y uniformes (aproximadamente 0.5 cm) y colócala en un bol grande.
Ralla finamente el jengibre fresco y añádelo a la remolacha. Exprime el zumo de limón directamente sobre la mezcla y agrega el aceite de oliva virgen extra. Mezcla suavemente para integrar los sabores.
Desmenuzar el queso de almendras con las manos o un tenedor hasta obtener trozos irregulares pero pequeños. Incorpóralo al bol junto con el cebollino picado, la sal marina y la pimienta negra. Remueve con movimientos envolventes para no aplastar la remolacha.
Añade el alga nori en copos y mezcla nuevamente. Este ingrediente aporta un toque umami que realza el perfil de sabores del tartar.
Deja reposar la preparación en la nevera durante 5 minutos para que los sabores se asienten.
Sirve el tartar en un plato plano o en moldes individuales. Decora con hojas de menta fresca, semillas de sésamo negro y un hilo de aceite de oliva virgen extra. Para un toque extra de elegancia, puedes añadir unas rodajas finas de jengibre encurtido al lado.
Acompaña con crackers integrales sin gluten o pan de semillas para una experiencia completa.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de frescura, añade unas rodajas de rábano negro finamente cortadas sobre el tartar antes de servir.
- Si buscas un contraste de colores, usa remolacha dorada en lugar de la roja. El resultado será visualmente impactante y con un sabor ligeramente más dulce.
- Para una versión más proteica, incorpora germinados de lentejas o brotes de alfafa a la mezcla antes de servir.
- Si el jengibre es demasiado fuerte para tu paladar, rállalo sobre papel de horno y escúrrelo ligeramente para eliminar parte de su jugo antes de añadirlo.
Sustituciones
- Queso de almendras: Puedes sustituirlo por queso de anacardos casero, que aporta una textura más cremosa pero menos granulada. El sabor será más neutro, por lo que se recomienda añadir una pizca de levadura nutricional para potenciar el umami.
- Remolacha cruda: Si prefieres un sabor más terroso, usa remolacha cocida al vapor y enfriada, pero corta los cubos más pequeños para mantener la textura firme. El color será menos vibrante, pero ganará en dulzor.
- Jengibre fresco: En caso de no tener jengibre fresco, usa jengibre en polvo, pero reduce la cantidad a 1/4 de cucharadita y disuélvelo primero en el zumo de limón para evitar grumos. El sabor será menos intenso pero igual de aromático.
Errores Comunes
- Cortar la remolacha en trozos demasiado grandes.: Usa un cuchillo afilado y corta la remolacha en cubos de 0.5 cm máximo. Si los trozos son muy grandes, la textura será incómoda al comer y los sabores no se integrarán bien.
- No reposar el tartar antes de servir.: Deja reposar la mezcla al menos 5 minutos en la nevera para que el aceite, el limón y el jengibre impregnen bien todos los ingredientes. Esto evita que el plato quede seco o con sabores desconectados.
- Usar queso de almendras a temperatura ambiente.: Refrigera el queso de almendras 30 minutos antes de usarlo para que mantenga su textura firme y no se deshaga al mezclar. Si está muy blando, congélalo 10 minutos antes de desmenuzarlo.
Conservación y Congelación
Este tartar de remolacha y queso de almendras con jengibre se conserva perfectamente en la nevera durante hasta 2 días si lo guardas en un recipiente hermético. Para mantener su frescura, no lo mezcles con el aceite de oliva hasta el momento de servir, ya que este puede ablandar la remolacha con el tiempo. Si deseas prepararlo con antelación, guarda los ingredientes por separado y mezcla todo justo antes de comer. No es recomendable congelar este plato, ya que la remolacha cruda pierde textura y el queso de almendras puede volverse granuloso al descongelarse. Si sobra alguna porción, útilo como relleno para wraps crudiveganos o mézclalo con aguacate para una tostada gourmet.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo preparar este tartar con remolacha cocida?
Sí, pero elige remolacha cocida al vapor y enfriada para mantener su textura firme. Corta los cubos más pequeños (0.3 cm) y ajusta la cantidad de sal, ya que la remolacha cocida puede ser más dulce. El resultado será menos crujiente pero igual de sabroso.
¿Cómo hago queso de almendras casero para esta receta?
Remoja 200 gr de almendras crudas en agua durante 12 horas. Escúrrelas y mézclalas con 2 cucharadas de zumo de limón, 1 cucharada de aceite de oliva, 1/2 cucharadita de sal y 3 cucharadas de agua en una batidora hasta obtener una pasta cremosa. Deja reposar en la nevera 4 horas antes de usar.
¿Es apto este tartar para personas con alergia a los frutos secos?
No, ya que el queso de almendras es el ingrediente principal. Para una versión sin frutos secos, sustituye el queso de almendras por tofu marinado en limón y aceite de oliva, aunque el sabor y la textura serán distintos.
¿Qué tipo de aceite de oliva es el mejor para esta receta?
Usa un aceite de oliva virgen extra de intensidad media o alta, como un picual o arbequina, para que su sabor frutado no compita con el jengibre y la remolacha. Evita los aceites muy suaves, ya que no aportarán el contraste necesario.
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