Tartar de Remolacha y Aceitunas Negras: Entrante Francés Vegano y Crujiente
El tartar de remolacha y aceitunas negras es una propuesta de entrante francés vegano que combina la dulzura terrosa de la remolacha cruda con el carácter intenso y salado de las aceitunas kalamata. Esta receta, de textura crujiente y sabores equilibrados, es perfecta para impresionar en cenas elegantes o como aperitivo gourmet sin gluten ni lácteos. Su preparación en frío resalta los sabores frescos y naturales, mientras que el toque final de crujiente de sésamo tostado y hierbas provenzales eleva el plato a un nivel de alta cocina vegana. Ideal para quienes buscan recetas saludables, rápidas y llenas de personalidad.

El Secreto de esta Receta
El secreto de este tartar de remolacha y aceitunas negras radica en el corte preciso de los ingredientes: todos deben tener un tamaño similar (2-3 mm) para garantizar una textura homogénea y una experiencia de sabor equilibrada en cada bocado. Además, enfriar la remolacha después de cortarla evita que oxide y pierda su color intenso. El toque final de sésamo tostado no solo aporta crujiente, sino que realza el perfil umami del plato.
Ingredientes
- 300grremolacha cruda pelada
- 80graceitunas negras kalamata deshuesadas
- 0.5unidadcebolla morada
- 1talloapio fresco
- 30mlaceite de oliva virgen extra
- 15mlvinagre de manzana
- 10grmostaza de Dijon
- 20grsemillas de sésamo tostadas
- 20gralcaparras en vinagre
- 5grhierbas provenzales secas
- 3grsal marina fina
- 2grpimienta negra recién molida
- 4unidadpan de trigo sarraceno en rebanadas finas
- 40grrúcula baby
Instrucciones Paso a Paso
Lava y pela la remolacha cruda con cuidado. Córtala en dados pequeños (2-3 mm) y resérvala en un bol con agua fría y hielo para mantener su color vibrante.
Pica finamente la cebolla morada y el apio. Escurre las aceitunas kalamata y córtalas en trozos pequeños. Mezcla todos estos ingredientes en un bol grande.
Añade la remolacha escurrida al bol y mezcla con suavidad. Incorpora las alcaparras, el aceite de oliva, el vinagre de manzana, la mostaza de Dijon, la sal, la pimienta y las hierbas provenzales. Remueve con movimientos envolventes.
Tosta las semillas de sésamo en una sartén sin aceite hasta que doren ligeramente. Reserva.
Tuesta las rebanadas de pan de trigo sarraceno en el horno o en una sartén hasta que queden crujientes. Corta cada rebanada en 4 triángulos.
Para servir, coloca una base de rúcula baby en cada plato. Coloca un molde redondo en el centro y rellénalo con el tartar, presionando ligeramente. Retira el molde con cuidado.
Espolvorea el crujiente de sésamo tostado por encima y acompaña con los triángulos de pan de trigo sarraceno.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de elegancia, sirve el tartar en cucharitas de endibia en lugar de pan de trigo sarraceno.
- Si te gusta el contraste de sabores, añade unas gotas de limón fresco al aliño para potenciar la frescura.
- Decora con hojas de perejil fresco para darle un toque de color adicional.
Sustituciones
- Remolacha cruda: Puedes sustituirla por remolacha cocida al vapor, aunque perderás parte de la textura crujiente y el sabor será más dulce y menos terroso. Asegúrate de enfriarla bien antes de cortarla para evitar que se deshaga.
- Aceitunas kalamata: Si no encuentras kalamata, usa aceitunas negras arubeñas, pero añade un chorrito extra de vinagre de manzana para compensar su sabor menos intenso.
- Pan de trigo sarraceno: Sustituye por crackers de arroz inflado para una versión aún más ligera, aunque el contraste de sabores será menos complejo.
Errores Comunes
- La remolacha suelta demasiado líquido y el tartar queda aguado.: Escurre bien la remolacha después de cortarla y sécala con papel de cocina antes de mezclarla con el resto de ingredientes. Si el problema persiste, reduce ligeramente la cantidad de vinagre.
- El sabor de las aceitunas domina el plato.: Lava las aceitunas bajo agua fría antes de usarlas para eliminar el exceso de sal. Si el sabor sigue siendo fuerte, reduce su cantidad y añade más apio para equilibrar.
- El sésamo no queda crujiente.: Tuesta el sésamo en seco a fuego medio-bajo hasta que dore y déjalo enfriar antes de espolvorearlo. Si lo añades caliente, perderá su textura crujiente al entrar en contacto con el tartar.
Conservación y Congelación
Este tartar de remolacha y aceitunas negras se conserva perfectamente en la nevera durante 24 horas si lo guardas en un recipiente hermético. Sin embargo, para mantener su textura crujiente, es recomendable añadir el sésamo tostado y el pan de trigo sarraceno justo antes de servir. Si deseas prepararlo con antelación, guarda el tartar y los acompañamientos por separado. No es apto para congelar, ya que la remolacha cruda pierde su textura al descongelarse y el plato quedaría pastoso. Si sobra, puedes usarlo al día siguiente como relleno para tostadas o wraps veganos, aunque la experiencia gourmet será menos óptima.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo preparar este tartar con remolacha cocida?
Sí, pero el resultado será diferente. La remolacha cocida tiene una textura más blanda y un sabor más dulce, por lo que el plato perderá el toque crujiente característico. Si optas por esta versión, reducir el tiempo de cocción al vapor (10-12 min) ayudará a mantener cierta firmeza.
¿Es apto para personas con alergia al gluten?
Sí, siempre que uses pan de trigo sarraceno 100% libre de gluten (verifica la etiqueta) o lo sustituyas por crackers sin gluten. El tartar en sí no contiene gluten.
¿Puedo usar otro tipo de vinagre?
Sí, pero el vinagre de manzana es el que mejor combina con los sabores terrosos de la remolacha. Si prefieres un toque más ácido, el vinagre de vino blanco es una buena alternativa, aunque puede resultar más intenso.
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