Tartaleta de Quinoa y Hongos Portobello con Crema de Anacardos: Receta Vegana Crujiente
Si buscas una receta vegana, crujiente y llena de proteína vegetal, esta tartaleta de quinoa y hongos portobello con crema de anacardos es tu opción ideal. Combina la textura esponjosa de la quinoa con el umami de los hongos portobello, realzados por una crema de anacardos sedosa y aromática. Perfecta para comer en casa o llevar al trabajo en tupper, esta receta es sin gluten, económica y fácil de preparar con ingredientes que encontrarás en cualquier supermercado español como Mercadona o Carrefour. Además, su presentación elegante la hace ideal para sorprender en cenas veganas sin complicaciones.

El Secreto de esta Receta
El secreto para que esta tartaleta de quinoa y hongos portobello con crema de anacardos quede crujiente por fuera y jugosa por dentro está en prehornear la base de quinoa antes de añadir el relleno. Así, la harina de garbanzo actúa como aglutinante natural, dando estructura sin necesidad de huevo. Además, remojar los anacardos en agua tibia antes de triturarlos garantiza una crema sedosa y sin grumos, que equilibra el umami intenso de los hongos portobello.
Ingredientes
- 150grquinoa blanca
- 300grhongos portobello frescos
- 100granacardos sin sal
- 50grharina de garbanzo
- 3cucharadasaceite de oliva virgen extra
- 1unidadcebolla morada
- 2dientesajo
- 1cucharaditalevadura nutricional
- 1cucharaditapimentón dulce
- 1pizcasal
- 1pizcapimienta negra
- 0.5unidadlimón
- 100mlagua tibia
- 50grtomate triturado natural
- 50grhojas de espinaca fresca
Instrucciones Paso a Paso
Precalienta el horno a 180°C (con calor arriba y abajo). Engrasa ligeramente 4 moldes para tartaletas con aceite de oliva virgen extra y reserva.
Lava la quinoa blanca bajo el grifo para eliminar la saponina. Cocínala en agua con una pizca de sal durante 12 minutos. Escúrrela bien y reserva.
Para la crema de anacardos, remoja los anacardos sin sal en agua tibia durante 15 minutos. Escúrrelos y tritúralos con el zumo de medio limón, 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal y 50 ml de agua hasta obtener una textura cremosa. Añade la levadura nutricional y mezcla.
Pica finamente la cebolla morada y los ajos. En una sartén, sofríe la cebolla con 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra a fuego medio hasta que esté transparente. Añade los ajos picados y el pimentón dulce, removiendo para evitar que se quemen.
Limpia los hongos portobello con un paño húmedo y córtalos en láminas gruesas. Incorpóralos a la sartén junto con el tomate triturado natural, una pizca de sal y pimienta negra. Cocina a fuego medio-alto hasta que los hongos suelten su agua y se doren ligeramente (unos 8 minutos). Añade las hojas de espinaca fresca y cocina 2 minutos más hasta que se ablanden.
En un bol, mezcla la quinoa cocida con la harina de garbanzo y una pizca de sal. Distribuye esta mezcla en los moldes para tartaletas, presionando bien con los dedos para formar una base compacta y con bordes. Hornea durante 10 minutos a 180°C.
Saca las tartaletas del horno y rellena cada una con la mezcla de hongos portobello y espinacas. Vuelve a hornear durante 8 minutos.
Finaliza decorando cada tartaleta con un hilo de crema de anacardos y un poco de pimentón dulce espolvoreado por encima. Sirve caliente o a temperatura ambiente.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharadita de levadura de cerveza a la crema de anacardos para potenciar su sabor a queso.
- Si quieres un contraste de texturas, espolvorea semillas de sésamo tostadas o pipas de calabaza sobre la crema antes de servir.
- Esta receta es ideal para preparar en batch: haz la base de quinoa un día antes y guárdala en la nevera. El día siguiente, solo tendrás que rellenar y hornear.
- Para una versión más ligera, sustituye el aceite de oliva por caldo de verduras al sofreír los hongos.
Sustituciones
- Quinoa blanca: Puedes sustituirla por mijo o arroz integral cocido, aunque la textura será menos esponjosa. El mijo aporta un sabor ligeramente dulce, mientras que el arroz integral dará más firmeza a la base.
- Anacardos: Si no tienes anacardos, usa almendras crudas remojadas, pero la crema quedará menos dulce y más terrosa. Para un toque más neutro, pipas de girasol son una buena alternativa económica.
- Harina de garbanzo: Si no encuentras harina de garbanzo, puedes usar harina de lentejas o maicena (en menor cantidad, unos 30 gr). La harina de lentejas mantiene el sabor terroso, mientras que la maicena dará más ligereza pero menos proteína.
- Hongos portobello: Los hongos portobello pueden reemplazarse por champiñones comunes o setas de cardo, aunque el umami será menos intenso. Los champiñones aportan más jugosidad, mientras que las setas de cardo dan un toque más terroso.
Errores Comunes
- La base de quinoa se desmorona al hornear.: Asegúrate de prensar bien la mezcla de quinoa y harina de garbanzo en los moldes antes de hornear. Si la mezcla está muy húmeda, añade 1 cucharada extra de harina de garbanzo para compactar.
- La crema de anacardos queda líquida.: Tritura los anacardos más tiempo y añade menos agua. Si queda muy líquida, refrigera 30 minutos antes de usar para que espese.
- Los hongos portobello quedan blandos.: Cocínalos a fuego alto y no los tapes en la sartén para que suelten bien su agua y se doren. Si quedan muy jugosos, escúrrelos en un colador antes de rellenar las tartaletas.
- La tartaleta no queda crujiente.: Hornea la base de quinoa 2-3 minutos más antes de añadir el relleno, o pinta la superficie con un poco de aceite de oliva antes del segundo horneado para potenciar el crujiente.
Conservación y Congelación
Esta tartaleta de quinoa y hongos portobello con crema de anacardos se conserva perfectamente en la nevera hasta 3 días en un recipiente hermético. Para mantener la textura crujiente, evita taparla con papel de aluminio (usa papel de horno o un paño limpio). Si prefieres congelarla, hazlo sin la crema de anacardos: envuelve cada tartaleta individualmente en film transparente y congélala hasta 1 mes. Para descongelar, sácala a la nevera 12 horas antes y calienta en el horno a 160°C durante 10 minutos. La crema de anacardos se puede guardar por separado en un tarro de cristal en la nevera hasta 5 días, pero no la congeles, ya que puede cortarse. Si la crema se espesa demasiado, añade 1 cucharada de agua tibia y remueve bien antes de usar.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer esta receta sin horno?
Sí, aunque el resultado no será tan crujiente. Usa una sartén antiadherente para compactar la base de quinoa y cocínala a fuego bajo durante 5 minutos por lado. Luego, rellena con los hongos y tapa la sartén 2 minutos para que se integren los sabores.
¿Cómo puedo hacerla más proteica?
Añade 50 gr de tofu desmenuzado al relleno de hongos, o 2 cucharadas de semillas de cáñamo a la base de quinoa. Ambos ingredientes son fáciles de encontrar en supermercados como Mercadona o Carrefour.
¿Puedo usar hongos portobello congelados?
Sí, pero descongélalos bien y escúrrelos muy bien antes de cocinarlos para evitar que el relleno quede aguado. Los hongos congelados suelen soltar más líquido al cocinarse.
¿Esta receta es apta para celíacos?
Sí, siempre que uses harina de garbanzo certificada sin gluten y verifiques que la quinoa no esté contaminada con otros cereales. Todos los ingredientes de esta receta son naturalmente sin gluten.
¿Puedo sustituir la crema de anacardos por otra salsa?
Claro. Una salsa de yogur vegetal con ajo y limón o un pesto de albahaca (sin queso) son alternativas rápidas. Sin embargo, la crema de anacardos es la que mejor combina con el umami de los hongos portobello.
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