Tartaleta de Quinoa y Algas Espirulina: Postre Vegano Sin Horno con Proteína Completa
Si buscas un postre vegano sin horno lleno de nutrientes y fácil de preparar, esta tartaleta de quinoa y algas espirulina es tu mejor opción. Combina la proteína completa de la quinoa con los beneficios de las algas espirulina, un superalimento accesible en cualquier herbolario o sección de dietética de supermercados como Mercadona o Carrefour. Ideal para quienes buscan recetas saludables, alta en proteína vegana o un capricho sin remordimientos. Además, su base crujiente y su relleno cremoso la convierten en un postre versátil, perfecto para comer en casa o llevar al trabajo en un tupper.

El Secreto de esta Receta
El secreto de esta tartaleta de quinoa y algas espirulina está en el equilibrio de texturas: la base de quinoa inflada y dátiles aporta un crujiente natural, mientras que el relleno de crema de anacardos y chía crea una capa sedosa. No omitas el reposo en frío, ya que las semillas de chía necesitan tiempo para absorber líquidos y dar consistencia. Además, la espirulina no solo aporta proteína, sino un sabor umami que realza el conjunto sin necesidad de azúcares añadidos.
Ingredientes
- 150grquinoa inflada
- 1cucharaditaalgas espirulina en polvo
- 8unidaddátiles Medjool sin hueso
- 50gralmendras molidas
- 2cucharadaaceite de coco virgen
- 100mlleche de coco light
- 3cucharadacrema de anacardos sin azúcar
- 0.5unidadlimón
- 1cucharaditaesencia de vainilla
- 100grarándanos frescos
- 1cucharadasemillas de chía
Instrucciones Paso a Paso
Para la base crujiente: En un procesador de alimentos, tritura los dátiles Medjool (previamente remojados en agua caliente 10 min y escurridos) con las almendras molidas, la quinoa inflada y el aceite de coco. La mezcla debe quedar pegajosa pero manejable.
Añade ½ cucharadita de algas espirulina a la mezcla anterior y vuelve a triturar ligeramente para integrar. La espirulina aportará un toque de color verde intenso y un extra de proteína completa.
Forra 6 moldes de tartaleta (o usa un molde grande) con la mezcla, presionando bien con los dedos para crear una base uniforme. Refrigera 15 minutos mientras preparas el relleno.
Para el relleno cremoso: En un bol, mezcla la leche de coco light, la crema de anacardos, el zumo y la ralladura del ½ limón, la esencia de vainilla y la ½ cucharadita de algas espirulina restante. Remueve hasta obtener una crema suave.
Incorpora las semillas de chía a la crema y deja reposar 5 minutos para que espesen ligeramente.
Vierte el relleno sobre las bases de quinoa ya frías y decora con arándanos frescos presionándolos ligeramente para que queden fijos.
Refrigera al menos 2 horas (o 30 minutos en el congelador) antes de servir. La textura será firme pero cremosa.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de proteína, espolvorea semillas de cáñamo sobre los arándanos antes de refrigerar.
- Si quieres un postre más dulce, añade 1 cucharada de sirope de arce al relleno, pero recuerda que ya los dátiles aportan azúcares naturales.
- Usa moldes de silicona para desmoldar sin esfuerzo y obtener un acabado profesional.
- Si no tienes procesador de alimentos, pica los dátiles y almendras muy finos y mézclalos con la quinoa inflada y el aceite de coco a mano.
Sustituciones
- Quinoa inflada: Puedes sustituirla por copos de avena sin gluten si prefieres un sabor más neutro. La textura será menos crujiente, pero igual de compacta. Añade 1 cucharada extra de aceite de coco para compensar la falta de grasa de la quinoa.
- Crema de anacardos: Usa yogur de soja natural sin azúcar para un relleno más ligero. Reduce la leche de coco a 50 ml para evitar que quede demasiado líquido.
- Dátiles Medjool: Si no encuentras dátiles, usa pasas de uva remojadas en agua caliente (escurridas). Añade 1 cucharada de sirope de agave para compensar la menor dulzura.
Errores Comunes
- La base se desmorona al desmoldar: Presiona bien la mezcla en los moldes con una cuchara o vaso y refrigera al menos 15 minutos antes de añadir el relleno. Si el problema persiste, añade 1 cucharada de harina de garbanzo a la mezcla para dar más cohesión.
- El relleno queda demasiado líquido: Aumenta las semillas de chía a 2 cucharadas o deja reposar la crema 10 minutos más antes de verterla sobre la base. Si usas leche vegetal no light, reduce la cantidad a 80 ml.
- El sabor a espirulina es demasiado fuerte: Reduce a ½ cucharadita en total y compensa con 1 cucharadita de cacao puro en polvo para enmascarar el sabor terroso. La espirulina debe ser un toque sutil, no el protagonista.
Conservación y Congelación
Esta tartaleta de quinoa y algas espirulina se conserva perfectamente en la nevera hasta 4 días en un recipiente hermético. Para evitar que la base se humedezca, coloca un papel de horno entre las capas si las apilas. También puedes congelarlas sin relleno: prepara solo las bases, envuélvelas en film transparente y congélalas hasta 1 mes. Para servir, descongela en la nevera 2 horas y luego añade el relleno fresco. Si prefieres congelar el postre completo, hazlo sin los arándanos (añádelos al servir) y consume en 2 semanas. No recongeles una vez descongelada.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Dónde puedo comprar algas espirulina en España?
Encontrarás algas espirulina en polvo en la sección de dietética de supermercados como Mercadona (marca Hacendado), Carrefour o Alcampo. También en herbolarios, tiendas de productos ecológicos o en Amazon.
¿Puedo hacer esta receta sin anacardos por alergia?
Sí, sustituye la crema de anacardos por yogur de soja natural o puré de avellanas sin azúcar. El sabor será distinto, pero igual de cremoso.
¿Es apta para dietas keto?
Esta receta es baja en carbohidratos, pero no estrictamente keto por los dátiles y la quinoa. Para adaptarla, usa eritritol en lugar de dátiles y sustituye la quinoa inflada por coco rallado.
¿Puedo usar otra alga en lugar de espirulina?
Sí, puedes probar con alga chlorella en polvo, que tiene un sabor similar pero más intenso. Reduce la cantidad a ½ cucharadita para evitar amargor.
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