Shakshuka de Calabaza y Feta con Pan de Pita Integral: Receta Tunisina para Brunch
La shakshuka de calabaza y feta con pan de pita integral es una reinterpretación tunisina de este clásico norteafricano, donde la dulzura de la calabaza asada se funde con la acidez del tomate y el toque salado del queso feta desmenuzado. Perfecta para un brunch saludable o un desayuno contundente, esta receta destaca por su equilibrio de sabores y su textura cremosa, gracias a los huevos pochados directamente en la salsa. Ideal para quienes buscan una opción alta en fibra y proteína, sin renunciar a la autenticidad de la cocina magrebí. Acompañada de pan de pita integral tostado, cada bocado transporta al corazón de Túnez con un toque moderno y nutritivo.

El Secreto de esta Receta
El secreto de esta shakshuka de calabaza y feta radica en el horneado previo de la calabaza, que carameliza sus azúcares naturales y aporta una textura melosa a la salsa. Además, la harissa en pasta y la miel de tomillo crean un contraste único entre lo picante y lo dulce, típico de la gastronomía tunisina. No salpiques el queso feta hasta el final para que mantenga su frescura y no se derrita por completo en la salsa.
Ingredientes
- 500grcalabaza butternut
- 1unidadcebolla morada
- 3dienteajo
- 400grtomates triturados
- 1cucharaditapimentón dulce
- 0.5cucharaditacomino molido
- 10grcilantro fresco
- 10grperejil fresco
- 4unidadhuevos camperos
- 150grqueso feta
- 4unidadpan de pita integral
- 3cucharadaaceite de oliva virgen extra
- 1cucharaditaharissa en pasta
- 1cucharaditamiel de tomillo
- 1cucharaditasal marina
- 0.5cucharaditapimienta negra
Instrucciones Paso a Paso
Precalienta el horno a 200°C. Pela y corta la calabaza butternut en cubos de 2 cm. Colócalos en una bandeja para horno, rocía con 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra, espolvorea sal marina y pimienta negra, y hornea durante 20 minutos o hasta que estén dorados.
Mientras, en una sartén grande a fuego medio, calienta el resto del aceite de oliva. Añade la cebolla morada picada finamente y los ajos picados. Sofríe hasta que estén transparentes (unos 5 minutos).
Incorpora los tomates triturados, el pimentón dulce, el comino molido, la harissa en pasta y la miel de tomillo. Remueve bien y cocina a fuego lento durante 10 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente.
Añade los cubos de calabaza asada a la sartén y mezcla suavemente para integrarlos en la salsa. Cocina durante 5 minutos más para que absorban los sabores.
Haz cuatro huecos en la salsa con una cuchara y casca un huevo campero en cada uno. Tapa la sartén y cocina a fuego bajo durante 6-8 minutos, o hasta que las claras estén cuajadas pero las yemas sigan líquidas.
Espolvorea el queso feta desmenuzado por encima de los huevos y decora con cilantro fresco y perejil fresco picados.
Sirve inmediatamente con pan de pita integral tostado al lado para mojar en la salsa. Acompaña con un té a la menta para una experiencia auténticamente tunisina.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sabor, añade un puñado de aceitunas negras tunisinas picadas a la salsa antes de incorporar los huevos.
- Si prefieres una versión más ligera, usa claras de huevo en lugar de huevos enteros y reduce el queso feta a la mitad.
- Acompaña este plato con yogur griego natural y un chorrito de aceite de oliva para equilibrar los sabores intensos.
Sustituciones
- Calabaza butternut: Puedes sustituirla por calabaza kabocha o boniato, aunque el sabor será más dulce y la textura menos cremosa. Si usas boniato, reduce el tiempo de horneado a 15 minutos para evitar que se deshaga.
- Queso feta: Para una versión sin lactosa, usa tofu ahumado desmenuzado. Aportará un toque salado similar, aunque la textura será más firme y menos cremosa.
- Harissa en pasta: Si no encuentras harissa, mezcla 1 cucharadita de pimentón picante con ½ cucharadita de ajo en polvo y un chorrito de aceite de oliva. El resultado será menos auténtico pero igualmente sabroso.
Errores Comunes
- Los huevos se cocinan demasiado y quedan duros.: Retira la sartén del fuego en cuanto las claras estén cuajadas (6-8 minutos). Las yemas seguirán cocinándose con el calor residual. Si ya están duras, sirve con pan tostado para disimular la textura.
- La salsa queda demasiado líquida.: Cocina los tomates a fuego lento sin tapar la sartén para que el agua se evapore. Si ya está lista pero líquida, añade 1 cucharada de tomate concentrado y remueve bien.
- La calabaza no se integra bien en la salsa.: Aplasta ligeramente los cubos de calabaza con un tenedor antes de mezclarlos con la salsa de tomate. Esto ayudará a que liberen su pulpa y espesen la preparación.
Conservación y Congelación
Esta shakshuka de calabaza y feta se conserva bien en la nevera durante hasta 3 días en un recipiente hermético, aunque es mejor disfrutarla fresca. Para guardar, deja que se enfríe completamente antes de taparla. Si quieres congelarla, hazlo sin los huevos: prepara solo la salsa con calabaza y congélala en porciones individuales durante hasta 2 meses. Para descongelar, calienta la salsa a fuego lento y añade los huevos frescos al final. El pan de pita integral debe guardarse por separado en un lugar seco o tostado ligeramente antes de servir para que recupere su textura crujiente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer esta shakshuka en una olla lenta?
Sí, pero con ajustes. Cocina la calabaza y la salsa en la olla lenta a temperatura alta durante 2 horas. Luego, añade los huevos en el último momento y cocina a fuego alto (o en una sartén aparte) para que no se pasen.
¿Es esta receta apta para celíacos?
No, a menos que uses pan de pita integral sin gluten. La receta en sí no contiene gluten, pero el pan tradicional sí. Verifica siempre las etiquetas de los ingredientes.
¿Puedo usar calabaza en conserva?
Sí, pero escúrrela bien y sécala con papel de cocina para evitar que la salsa quede aguada. El sabor será menos intenso que con calabaza fresca.
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