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Rosquillas de anís y vino blanco: Receta de feria andaluza fácil

Las rosquillas de anís y vino blanco son un clásico imprescindible en las ferias andaluzas, pero también el postre perfecto para meriendas caseras o desayunos especiales. Esta receta tradicional, transmitida de generación en generación, combina el aroma intenso del anís con el toque afrutado del vino blanco, creando una masa esponjosa y perfumada que se deshace en el paladar. A diferencia de otras versiones, esta receta fácil utiliza ingredientes básicos del supermercado y un método infalible para lograr rosquillas doradas, crujientes por fuera y tiernas por dentro. Ideal para preparar en familia o sorprender a tus invitados con un sabor auténtico de Andalucía.

1 h 15 minTiempo
FácilDificultad
Coste/Rac
3gProteína
180Calorías
FrituraTécnica
Alérgenos
GlutenHuevoAnís
Rosquillas de anís y vino blanco doradas y crujientes sobre papel de horno, apiladas en forma de torre, con granos de anís visibles en la superficie y un fondo rústico de madera.

El Secreto de esta Receta

El secreto de unas rosquillas de anís y vino blanco perfectas está en la infusión del anís en el vino blanco. Calentar el vino con los granos de anís permite extraer todos sus aceites esenciales, dando un aroma intenso y auténtico a la masa. Además, dejar reposar la masa 20 minutos antes de formar las rosquillas garantiza que la levadura actúe correctamente, logrando una textura esponjosa por dentro y crujiente por fuera. No frías en aceite demasiado caliente, o quedarán crudas por dentro y quemadas por fuera.

Ingredientes

Porciones
12
Progreso0%
  • 500gharina de trigo común
  • 100mlvino blanco seco
  • 20ganís en grano
  • 100gazúcar blanco
  • 2unidadhuevos medianos
  • 1laceite de oliva suave
  • 1sobrelevadura química tipo Royal
  • 1cucharaditaralladura de limón
  • 1pizcasal fina

Instrucciones Paso a Paso

1

En un cazo pequeño, calienta el vino blanco con el anís en grano a fuego medio hasta que empiece a hervir. Retira del fuego, tapa y deja infusionar 15 minutos. Cuela y reserva el líquido.

2

En un bol grande, bate los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté espumosa y clara. Añade la ralladura de limón y la pizca de sal, y mezcla bien.

3

Incorpora el vino blanco con anís (ya colado) al bol de los huevos y remueve hasta integrar. Añade el aceite de oliva poco a poco mientras sigues batiendo.

4

En otro bol, tamiza la harina con la levadura química. Ve incorporando esta mezcla seca a la preparación líquida en varias tandas, removiendo con una cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea y elástica. Si queda muy pegajosa, añade un poco más de harina.

5

Deja reposar la masa 20 minutos tapada con un paño limpio en un lugar cálido. Pasado este tiempo, amasa ligeramente para activar el gluten.

6

Forma rosquillas con las manos (puedes humedecértelas para que no se pegue la masa) o con un molde específico. Aplástalas ligeramente para que queden con un grosor uniforme de unos 1.5 cm.

7

Calienta abundante aceite de oliva en una sartén honda a fuego medio (la temperatura ideal es cuando al introducir un trocito de masa, sube lentamente a la superficie). Fríe las rosquillas en tandas, sin amontonar, 2-3 minutos por cada lado o hasta que estén doradas.

8

Escúrrelas sobre papel absorbente y déjalas enfriar antes de servir. Si quieres, puedes espolvorearlas con azúcar glas al final.

Pro-Tips del Chef

  • Para dar un toque extra, añade 1 cucharadita de canela en polvo a la masa junto con la harina.
  • Si prefieres rosquillas más ligeras, puedes hornearlas a 180°C durante 15-20 minutos (quedarán menos crujientes pero igual de sabrosas).
  • Usa un cortapastas redondo para formar rosquillas perfectas sin esfuerzo.

Sustituciones

  • Anís en grano: Puedes sustituir el anís en grano por 1 cucharadita de esencia de anís o 2 cucharadas de anís en rama molido. El sabor será más concentrado, así que ajusta la cantidad al gusto y ten en cuenta que la esencia puede dar un toque más fuerte.
  • Vino blanco seco: Si no tienes vino blanco, usa 100 ml de mosto o zumo de uva blanca con 1 cucharadita de vinagre de manzana para imitar la acidez. El resultado será menos aromático, pero mantendrá la humedad en la masa.
  • Huevos: Para una versión vegana, sustituye los huevos por 2 cucharadas de semillas de lino molidas mezcladas con 6 cucharadas de agua (deja reposar 5 minutos). La textura será ligeramente más densa, pero igual de sabrosa.

Errores Comunes

  • Las rosquillas se deshacen al freír.: Asegúrate de que el aceite está a la temperatura correcta (no humea, pero burbujea al añadir masa). Si la masa está muy líquida, añade más harina hasta que sea manejable.
  • Quedan crudas por dentro.: Fríelas a fuego medio-bajo y dales tiempo suficiente (2-3 minutos por lado). No las amontones en la sartén, o bajará la temperatura del aceite.
  • No tienen sabor a anís.: Aumenta el tiempo de infusión del anís en el vino a 20-25 minutos o usa más granos. También puedes añadir 1/2 cucharadita de anís molido a la masa.

Conservación y Congelación

Las rosquillas de anís y vino blanco se conservan perfectamente a temperatura ambiente durante 2-3 días en un recipiente hermético, separadas por papel de horno para que no se peguen. Si quieres alargar su vida útil, guárdalas en la nevera (hasta 5 días), pero caliéntalas unos segundos en el microondas o en el horno para que recuperen su textura crujiente. Para congelar, colócalas en una bandeja con papel vegetal, mételas al congelador 1 hora (para que no se peguen) y luego pasarlas a una bolsa hermética. Durarán hasta 2 meses. Para descongelar, déjalas a temperatura ambiente 1 hora o caliéntalas directamente en el horno a 180°C durante 5-10 minutos. Evita congelarlas si están espolvoreadas con azúcar glas, ya que se derretirá y quedarán pegajosas.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer esta receta sin alcohol?

Sí, sustituye el vino blanco por zumo de manzana clarificado con 1 cucharadita de vinagre de manzana. El resultado será ligeramente diferente en sabor, pero igual de esponjoso.

¿Por qué se agrietan las rosquillas al freír?

Esto ocurre si la temperatura del aceite no es constante o si la masa está demasiado seca. Mantén el fuego estable y amasa bien la mezcla para evitar grietas.

¿Puedo usar vino tinto en lugar de blanco?

No se recomienda. El vino tinto alteraría el color y el sabor tradicional de las rosquillas, dándoles un tono grisáceo y un regusto amargo. El vino blanco seco es clave para el equilibrio perfecto.

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