Rosquillas de Anís Tradicionales: Postre Típico Español para Fiestas
Las rosquillas de anís tradicionales son un clásico postre español que no puede faltar en fiestas, ferias o celebraciones familiares. Esta receta, transmitida de generación en generación, destaca por su aroma a anís y su textura esponjosa por fuera y tierna por dentro. A diferencia de otras versiones, aquí usamos huevos enteros y un toque de ralladura de naranja para darle un matiz cítrico único, equilibrando el sabor del anís. Perfectas para acompañar con un café o un chocolate caliente, estas rosquillas son ideales para preparar en grandes cantidades y compartir con los tuyos. Sigue esta receta paso a paso para lograr unas rosquillas de anís tradicionales auténticas, con ingredientes que encontrarás en cualquier supermercado de España.

El Secreto de esta Receta
El secreto para unas rosquillas de anís tradicionales perfectas está en el equilibrio de sabores y la temperatura del aceite. Usar ralladura de naranja realza el aroma del anís sin enmascararlo, mientras que machacar ligeramente el anís en grano libera sus aceites esenciales, intensificando su sabor. El aceite debe estar a 170-180°C para que las rosquillas queden doradas por fuera y cocidas por dentro sin absorber demasiado aceite.
Ingredientes
- 250grharina de trigo común
- 100grazúcar blanco
- 2unidadhuevos medianos
- 100mlaceite de girasol
- 1cucharaditaanís en grano
- 1cucharaditaanís en polvo
- 1cucharaditaralladura de naranja
- 1sobrelevadura química
- 1pizcasal fina
- 2cucharadasagua tibia
- 50grazúcar glas
- 1litroaceite de oliva virgen extra
Instrucciones Paso a Paso
En un bol grande, mezcla el azúcar blanco con los huevos hasta obtener una mezcla espumosa y clara. Añade el aceite de girasol y sigue batiendo.
Incorpora la ralladura de naranja, el anís en grano (previamente machacado ligeramente con un mortero) y el anís en polvo. Mezcla bien para integrar los sabores.
Tamiza la harina de trigo común con la levadura química y la sal fina. Añade esta mezcla a la preparación anterior poco a poco, alternando con las 2 cucharadas de agua tibia hasta formar una masa homogénea y manejable. Si queda muy espesa, añade un poco más de agua.
Deja reposar la masa tapada con un paño durante 10 minutos para que la levadura actúe.
Estira la masa sobre una superficie enharinada hasta que quede con un grosor de 1 cm. Usa un molde redondo para recortar las rosquillas y otro más pequeño para hacer el agujero en el centro.
Calienta el aceite de oliva virgen extra en una sartén a fuego medio. Cuando esté caliente, fríe las rosquillas en lotes pequeños, dándoles la vuelta con una espumadera cuando estén doradas por un lado. Retíralas cuando estén doradas por ambos lados y escúrrelas sobre papel absorbente.
Mientras aún están tibias, espolvorea las rosquillas con azúcar glas al gusto. Deja enfriar completamente antes de servir.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharada de miel a la mezcla de azúcar y huevos.
- Si prefieres rosquillas más ligeras, puedes hornearlas a 180°C durante 15-20 minutos en lugar de freírlas, aunque el resultado será menos tradicional.
- Usa un termómetro de cocina para controlar la temperatura del aceite y garantizar una fritura perfecta.
Sustituciones
- Anís en grano: Puedes sustituirlo por 1 cucharadita adicional de anís en polvo, aunque el sabor será menos intenso y perderá matices. El anís en grano aporta un aroma más fresco y auténtico.
- Ralladura de naranja: Si no tienes naranja, usa 1 cucharadita de esencia de vainilla, aunque el resultado será menos cítrico. La ralladura de naranja es clave para el contraste de sabores en esta receta.
- Aceite de oliva virgen extra: Puedes usar aceite de girasol para freír, pero el aceite de oliva virgen extra aporta un toque más aromático y tradicional a las rosquillas.
Errores Comunes
- Las rosquillas quedan crudas por dentro.: Asegúrate de que el aceite esté a la temperatura correcta (170-180°C) y fríe las rosquillas en lotes pequeños para no bajar la temperatura. Si el aceite no está lo suficientemente caliente, las rosquillas absorberán grasa y quedarán crudas.
- La masa queda demasiado pegajosa o líquida.: Añade harina poco a poco hasta lograr una masa manejable. Si se pasa, incorpora un poco más de harina tamizada, pero sin excederte para no quedarse secas.
- Las rosquillas pierden el agujero al freír.: Haz el agujero con un molde pequeño y asegúrate de que la masa esté bien reposada antes de estirarla. Si el agujero es muy pequeño, es posible que se cierre al freír.
Conservación y Congelación
Las rosquillas de anís tradicionales se conservan muy bien en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante hasta 5 días. Para alargar su frescura, puedes guardarlas en la nevera (en un recipiente cerrado) durante hasta 10 días, aunque es recomendable sacarlas 10 minutos antes de servir para que recuperen su textura. Si quieres congelarlas, envuélvelas individualmente en papel film y colócalas en una bolsa hermética. Durarán hasta 1 mes en el congelador. Para consumirlas, descongélalas a temperatura ambiente y, si lo deseas, calienta ligeramente en el microondas durante 10-15 segundos para que queden más esponjosas. No las congeles con el azúcar glas, añádelo una vez descongeladas.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer rosquillas de anís sin huevo?
Sí, puedes sustituir los huevos por 2 cucharadas de compota de manzana o 2 cucharadas de yogur natural, aunque la textura será ligeramente más densa. El huevo aporta esponjosidad, por lo que el resultado será diferente.
¿Cómo evito que las rosquillas absorban demasiado aceite?
El aceite debe estar muy caliente (170-180°C) y las rosquillas deben freírse en lotes pequeños. Escúrrelas bien sobre papel absorbente nada más sacarlas del aceite.
¿Puedo usar anís estrellas en lugar de anís en grano?
Sí, pero el anís estrella tiene un sabor más intenso y ligeramente diferente. Usa media estrella molida para equivaler a 1 cucharadita de anís en grano.
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