Rosquillas de Anís: Postre sencillo y aromático de la Repostería Española
Las rosquillas de anís son un clásico de la repostería española que no puede faltar en ninguna mesa, ya sea para desayunar, merendar o acompañar un café. Este postre sencillo y aromático destaca por su textura esponjosa y su inconfundible aroma a anís, que evoca recuerdos de ferias, fiestas y reuniones familiares. A diferencia de las versiones más elaboradas, esta receta utiliza ingredientes básicos como huevos, harina y azúcar, junto con un toque de anís en grano para potenciar su sabor tradicional. Perfectas para preparar en casa sin complicaciones, estas rosquillas son ideales para compartir en cualquier ocasión.

El Secreto de esta Receta
El secreto para unas rosquillas de anís perfectas está en el anís en grano y en la temperatura del aceite. Usar anís en grano en lugar de esencia proporciona un aroma más auténtico y persistente. Además, freír a fuego medio (160-170°C) es clave: si el aceite está demasiado caliente, las rosquillas se dorarán por fuera pero quedarán crudas por dentro. Dejar reposar la masa 10 minutos antes de freír permite que la levadura desarrolle mejor su efecto, logrando una textura esponjosa y ligera.
Ingredientes
- 3unidadhuevos grandes
- 100grazúcar blanco
- 250grharina de trigo todo uso
- 1cucharaditaanís en grano
- 500mlaceite de girasol
- 1sobrelevadura química Royal
- 1cucharaditaralladura de limón
- 50grazúcar glass para decorar
Instrucciones Paso a Paso
En un bol, bate los huevos con el azúcar blanco hasta que la mezcla esté espumosa y clara. Añade la ralladura de limón y el anís en grano, mezclando bien para integrar los sabores.
Incorpora la harina de trigo y la levadura química tamizadas a la mezcla anterior. Remueve con una cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. Si la masa queda muy espesa, añade 1 o 2 cucharadas de agua tibia.
Deja reposar la masa durante 10 minutos para que la levadura actúe y la mezcla adquiera más volumen.
Calienta el aceite de girasol en una sartén honda a fuego medio (160-170°C). Para comprobar la temperatura, introduce un trocito de pan: si burbujea al instante, el aceite está listo.
Con dos cucharas, forma pequeñas porciones de masa (del tamaño de una nuez) y fríelas en el aceite caliente, dándoles la vuelta con ayuda de una espumadera cuando estén doradas por un lado. El tiempo de fritura será de 2-3 minutos por lado o hasta que estén doradas y crujientes.
Retira las rosquillas del aceite y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
Espolvorea azúcar glass por encima mientras aún están tibias para que se adhiera mejor. Sirve calientes o a temperatura ambiente.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharadita de canela en polvo a la masa junto con la ralladura de limón.
- Si quieres rosquillas más ligeras, sustituye la mitad de la harina por harina de repostería, lo que las hará más esponjosas.
- Para una versión más crujiente, fríe las rosquillas dos veces: primero a 150°C durante 1 minuto y luego a 170°C hasta que estén doradas.
Sustituciones
- Anís en grano: Puedes sustituirlo por 1 cucharadita de esencia de anís, aunque el sabor será menos intenso y más artificial. El anís en grano aporta un aroma natural y tradicional que no se logra con esencias.
- Aceite de girasol: El aceite de oliva suave es una alternativa, pero ten en cuenta que puede dar un ligero sabor a las rosquillas. El aceite de girasol es neutro y no altera el sabor original del postre.
- Azúcar glass: Si no tienes azúcar glass, puedes usar azúcar normal molida en un robot de cocina. El resultado será similar, aunque el acabado puede ser menos fino.
Errores Comunes
- Las rosquillas quedan crudas por dentro.: Baja la temperatura del aceite y alarga el tiempo de fritura. Asegúrate de que el aceite no humee, ya que esto indica que está demasiado caliente.
- La masa queda demasiado líquida o espesa.: Ajusta la textura con harina o agua: si está líquida, añade más harina tamizada poco a poco; si está espesa, agrega 1 cucharada de agua tibia hasta lograr una masa manejable.
- Las rosquillas pierden su forma al freír.: No manipules la masa en exceso al formar las rosquillas. Usa dos cucharas mojadas en agua para dar forma a las porciones y evitar que se peguen.
Conservación y Congelación
Las rosquillas de anís se conservan mejor en un recipiente hermético a temperatura ambiente, donde aguantan hasta 3-4 días sin perder su textura. Si prefieres guardarlas en la nevera, colócalas en un tarro de cristal con tapa y consúmelas en un plazo de 5 días, aunque es posible que pierdan un poco de su esponjosidad. Para congelar, envuelve cada rosquilla individualmente en papel film y guárdalas en una bolsa para congelar. Durarán hasta 1 mes, y para consumirlas, descongélalas a temperatura ambiente y caliéntalas ligeramente en el microondas (10-15 segundos) para recuperar su textura original. Evita congelarlas con el azúcar glass, ya que este puede humedecerse; es mejor espolvorearlo después de descongelar.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer rosquillas de anís sin levadura?
Sí, pero el resultado será más denso. Puedes usar 1 cucharadita de bicarbonato de sodio mezclado con 1 cucharada de vinagre para sustituir la levadura. La textura no será tan esponjosa, pero seguirán siendo sabrosas.
¿Cómo hago para que las rosquillas no absorban mucho aceite?
El truco está en la temperatura del aceite y en el escurrido. Usa un aceite bien caliente (160-170°C) y retira las rosquillas con una espumadera, dejándolas escurrir sobre papel absorbente antes de servir.
¿Puedo hornear las rosquillas en lugar de freírlas?
Sí, pero el resultado será distinto. Hornea a 180°C durante 12-15 minutos hasta que estén doradas. Quedarán menos crujientes y más similares a un bizcocho, pero seguirán siendo aromáticas.
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