Rosquillas de Anís Típicas de Madrid: Receta Casera para San Isidro
Las rosquillas de anís típicas de Madrid son el postre estrella de las fiestas de San Isidro, pero su sencillez y aroma a anís en grano las convierten en un dulce ideal para cualquier merienda o desayuno. Esta receta casera, heredada de las abuelas madrileñas, utiliza solo harina de trigo común, azúcar blanco y anís verde (el de toda la vida), sin complicaciones. El toque especial lo da el baño en azúcar al final, que les da ese brillo característico y un crujiente irresistible. Perfectas para preparar en casa con ingredientes que encuentras en cualquier supermercado como Mercadona o Carrefour.

El Secreto de esta Receta
El secreto de las auténticas rosquillas de anís típicas de Madrid está en el anís en grano: no uses esencia ni licor, sino granos enteros infusionados en agua. El reposo de la masa con el agua de anís es clave para que el sabor penetre. Además, fríe a temperatura media (ni muy baja ni muy alta) para que queden esponjosas por dentro y crujientes por fuera, sin quemarse.
Ingredientes
- 250gharina de trigo común
- 100gazúcar blanco
- 2unidadhuevos medianos
- 30ganís verde en grano
- 500mlaceite de girasol
- 1cucharaditalevadura química en polvo
- 1cucharaditaralladura de limón
- 50mlagua templada
- 100gazúcar para decorar
Instrucciones Paso a Paso
En un bol grande, mezcla el anís en grano con el agua templada y deja reposar 10 minutos para que suelte su aroma. Cuela y reserva el agua aromatizada (desecha los granos).
En otro bol, bate los huevos con el azúcar blanco hasta que la mezcla blaquee y doble su volumen. Añade la ralladura de limón y el agua de anís reservada, integrando bien.
Incorpora la harina de trigo y la levadura química tamizadas poco a poco, mezclando con movimientos envolventes hasta obtener una masa homogénea y elástica. Si queda muy pegajosa, añade 1 cucharada extra de harina.
Deja reposar la masa tapada con un paño durante 15 minutos en un lugar cálido (ej. cerca del horno apagado). Esto ayuda a que el anís impregne mejor la mezcla.
Calienta el aceite de girasol en una sartén honda a fuego medio (170°C). Para formar las rosquillas, haz bolitas con la masa (del tamaño de una nuez) y aplástalas ligeramente con los dedos, creando un agujero en el centro con el pulgar.
Fríe las rosquillas en el aceite caliente, 2-3 minutos por lado, hasta que estén doradas. Retíralas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Mientras están aún calientes, pásalas por un plato con azúcar para decorar, cubriéndolas por completo. Deja enfriar antes de servir para que el azúcar se adhiera bien.
Pro-Tips del Chef
- Si quieres un toque extra de sabor, añade 1 pizca de canela en polvo a la mezcla de harina.
- Para que queden más esponjosas, deja la masa en la nevera 1 hora antes de freír (el frío ayuda a que la levadura actúe mejor).
- Si no tienes molde para rosquillas, usa el tapón de una botella para hacer el agujero central con precisión.
Sustituciones
- Anís verde en grano: Puedes sustituirlo por 1 cucharadita de anís en polvo (el que se usa para postres), aunque el aroma será menos intenso. El sabor será más suave y menos auténtico, pero sigue siendo una opción válida si no encuentras granos.
- Huevos: Para una versión sin huevo, usa 2 cucharadas de semillas de lino molidas mezcladas con 6 cucharadas de agua (deja reposar 5 min). La textura será un poco más densa, pero el sabor a anís predominará.
Errores Comunes
- Las rosquillas se deshacen al freír: Asegúrate de que el aceite está a la temperatura correcta (170°C). Si está frío, absorberán demasiado aceite y se romperán. Prueba con un trocito de masa: si sube burbujeando, el aceite está listo.
- Quedan muy secas: No sobrecocines la masa en el aceite: 2-3 minutos por lado es suficiente. Retíralas cuando estén doradas y aún tiernas al tacto.
- El azúcar no se pega: Pásalas por el azúcar mientras están calientes (justo después de freír). Si se enfrían, el azúcar no se adherirá. Usa azúcar fina para un recubrimiento más uniforme.
Conservación y Congelación
Las rosquillas de anís típicas de Madrid se conservan perfectamente a temperatura ambiente en un recipiente hermético durante hasta 5 días. Si las guardas en la nevera, colócalas en un táper con papel absorbente para evitar la humedad y consúmelas en 3 días. Para congelar, envuélvelas individualmente en papel film y guárdalas en una bolsa hermética: aguantan hasta 1 mes. Para descongelar, déjalas a temperatura ambiente 1-2 horas. No las calientes en el microondas, ya que perderían su textura crujiente. Si las ves algo blandas después de guardarlas, pásalas 5 minutos por el horno a 100°C para que recuperen el punto.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer estas rosquillas de anís en airfryer?
Sí, pero el resultado no será igual. Precalienta el airfryer a 180°C, coloca las rosquillas en la canastilla (sin amontonar) y cocínalas 8-10 minutos, dándoles la vuelta a mitad. Quedarán menos crujientes y más similares a un bizcocho, pero igual de aromáticas.
¿Por qué se llaman rosquillas de San Isidro?
Son un dulce tradicional de las fiestas de San Isidro (patrón de Madrid), donde se venden en puestos callejeros. Su forma de rosca simboliza la unión y la celebración, y su sabor a anís es un homenaje a los sabores castizos de la región.
¿Puedo usar otro tipo de anís?
El anís verde (o matalahúva) es el auténtico para esta receta. El anís estrellado tiene un sabor más fuerte y amargo, por lo que no es recomendable. Si usas anís en polvo, reduce la cantidad a la mitad.
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