Rosquillas de Anís Caseras: Receta Tradicional para Fiestas en 20 Minutos
Las rosquillas de anís caseras son un clásico de las fiestas españolas, especialmente en ferias y celebraciones. Esta receta tradicional destaca por su textura esponjosa y su aroma a anís que inunda la cocina. Con ingredientes básicos como huevos, azúcar y anís en grano o ralladura, lograrás un postre auténtico en menos de 20 minutos. Ideal para compartir en familia o sorprender en cualquier ocasión especial. Sigue estos pasos para preparar las mejores rosquillas de anís con un toque casero y delicioso.

El Secreto de esta Receta
El secreto para unas rosquillas de anís caseras perfectas está en controlar la temperatura del aceite y en no sobrecargar la sartén. Si el aceite está muy caliente, las rosquillas se dorarán rápido por fuera pero quedarán crudas por dentro. Usa anís en grano en lugar de esencia para un aroma más auténtico y natural. Además, reposar la masa 5 minutos antes de freír ayuda a que la levadura actúe y las rosquillas queden más esponjosas y ligeras.
Ingredientes
- 3unidadhuevos medianos
- 100grazúcar blanco
- 80mlaceite de oliva suave
- 1cucharaditaanís en grano
- 1cucharaditaralladura de limón
- 250grharina de trigo 00
- 1sobrelevadura química tipo Royal
- 1pizcasal fina
- 50grazúcar glas
- 500mlaceite de girasol
Instrucciones Paso a Paso
En un bol, bate los huevos con el azúcar blanco hasta que la mezcla esté espumosa y clara. Añade el aceite de oliva suave, el anís en grano y la ralladura de limón. Mezcla bien hasta integrar todos los ingredientes.
Incorpora la harina de trigo tamizada junto con la levadura química y la sal fina. Remueve con una cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. La textura debe ser espesa pero manejable.
Deja reposar la masa durante 5 minutos para que la levadura actúe y la mezcla quede más esponjosa.
Calienta el aceite de girasol en una sartén a fuego medio (170°C). Para comprobar la temperatura, introduce un trocito de pan: si burbujea al instante, el aceite está listo.
Con una cuchara o una manga pastelera, forma pequeñas rosquillas con la masa y fríelas en el aceite caliente. Cocina 2-3 minutos por lado o hasta que estén doradas por ambos lados. Retíralas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Espolvorea las rosquillas de anís con azúcar glas mientras aún están tibias para que se adhiera mejor. Repite el proceso hasta terminar con toda la masa.
Deja enfriar completamente antes de servir. Las rosquillas quedarán más crujientes por fuera y esponjosas por dentro.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra, añade 1 cucharada de semillas de sésamo a la masa antes de freír. Dará un contraste de textura y un sabor ligeramente tostado.
- Si quieres rosquillas más ligeras, sustituye la mitad de la harina por harina de repostería. Quedarán más finas y aireadas.
- Para una versión más saludable, hornea las rosquillas a 180°C durante 12-15 minutos en lugar de freírlas. El resultado será menos crujiente pero igual de sabroso.
Sustituciones
- Anís en grano: Puedes sustituirlo por 1 cucharadita de esencia de anís, aunque el sabor será más intenso y menos natural. Reduce la cantidad a ½ cucharadita si prefieres un toque más sutil.
- Aceite de oliva suave: Si no tienes, usa aceite de girasol en la masa, aunque perderás parte del aroma característico. El resultado será igual de esponjoso pero con un sabor neutro.
- Azúcar glas: Si no encuentras azúcar glas, tritura azúcar normal en un molinillo de café hasta obtener un polvo fino. También puedes omitirlo si prefieres rosquillas menos dulces.
Errores Comunes
- Las rosquillas quedan crudas por dentro: Baja la temperatura del aceite y fríe las rosquillas a fuego medio-bajo. No las retires hasta que estén doradas por ambos lados y al pincharlas con un palillo, este salga limpio.
- La masa queda muy líquida: Añade harina poco a poco hasta lograr una textura espesa pero manejable. Si te pasas, la rosquilla quedará seca; mejor quedarse corto y ajustar.
- El anís domina demasiado el sabor: Reduce la cantidad a ½ cucharadita o mezcla el anís en grano con un poco de ralladura de naranja para equilibrar los sabores.
Conservación y Congelación
Las rosquillas de anís caseras se conservan hasta 3 días en un recipiente hermético a temperatura ambiente, en un lugar fresco y seco. Si prefieres guardarlas en la nevera, colócalas en un táper con papel absorbente para evitar la humedad y consúmelas en 5 días. Para congelar, envuélvelas individualmente en film transparente y guárdalas en una bolsa hermética. Aguantarán hasta 1 mes. Para descongelar, déjalas a temperatura ambiente 2 horas y caliéntalas 5 minutos en el horno a 150°C para que recuperen su textura crujiente. Evita congelarlas con el azúcar glas puesto, ya que este se derretirá; espolvorea el azúcar después de descongelar.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer rosquillas de anís sin huevo?
Sí, puedes sustituir los huevos por 3 cucharadas de yogur natural o 1 plátano maduro triturado. La textura será ligeramente más densa, pero el sabor seguirá siendo auténtico.
¿Cómo hago para que las rosquillas queden más esponjosas?
Asegúrate de batir bien los huevos con el azúcar hasta que doblen su volumen. También puedes añadir 1 cucharadita de bicarbonato junto con la levadura para potenciar el efecto esponjoso.
¿Puedo usar anís estrellado en lugar de anís en grano?
Sí, pero usa solo ½ estrella de anís (aproximadamente 1/4 de cucharadita molida) ya que su sabor es mucho más intenso. Retíralo antes de mezclar con la harina para evitar trozos duros.
¿Se pueden hacer rosquillas de anís en airfryer?
Sí, pero el resultado será diferente. Coloca las rosquillas en la airfryer a 180°C durante 8-10 minutos, dales la vuelta a mitad de cocción y rocía con un poco de aceite en spray. Quedarán más secas y menos esponjosas que fritas.
También te encantarán

Filipinos Blancos Saludables Caseros
Descubre cómo hacer filipinos blancos saludables caseros. Una versión fit, sin azúcar refinado y muy crujiente. La receta definitiva para matar el gusanillo.

Receta Kinder Bueno Healthy sin Azúcar
Prepara el mejor Kinder Bueno healthy casero sin azúcar. Un dupe viral, crujiente por fuera y cremoso por dentro, súper fácil de hacer.