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Rosquillas de Anís de la Abuela: Postre Traditional para Fiesta en 20 Minutos

Las rosquillas de anís de la abuela son un clásico indiscutible en las mesas españolas, especialmente en fiestas y celebraciones. Esta receta tradicional, transmitida de generación en generación, destaca por su aroma a anís y su textura esponjosa y ligeramente crujiente. Con ingredientes básicos que encontrarás en cualquier supermercado como Mercadona o Carrefour, podrás preparar este postre tradicional español en solo 20 minutos. Ideal para meriendas, desayunos o como broche dulce en una comida familiar. Su secreto está en el equilibrio entre el anís en grano y la rascadura de limón, que le dan ese toque auténtico y reconfortante.

20 minTiempo
FácilDificultad
Coste/Rac
2.8gProteína
180Calorías
FrituraTécnica
Alérgenos
GlutenHuevoLácteos
Rosquillas de anís de la abuela doradas y esponjosas, apiladas en un plato de cerámica blanca con azúcar glas espolvoreada, sobre una mesa rústica de madera con granos de anís y rodajas de limón al fondo.

El Secreto de esta Receta

El secreto de unas rosquillas de anís de la abuela perfectas está en el momento exacto de la fritura. El aceite debe estar a 170-180°C para que las rosquillas queden doradas por fuera y esponjosas por dentro sin absorber demasiado aceite. Además, el anís en grano triturado (no en polvo comercial) libera mejor sus aceites esenciales, dando un aroma más intenso y auténtico. No amases demasiado la masa, solo hasta integrar los ingredientes, para que queden ligeras.

Ingredientes

Porciones
12
Progreso0%
  • 250grharina de trigo común
  • 100grazúcar blanco
  • 3unidadhuevos medianos
  • 15granís en grano
  • 1cucharaditarascadura de limón
  • 500mlaceite de girasol
  • 10grlevadura química
  • 1pizcasal fina
  • 50mlagua tibia

Instrucciones Paso a Paso

1

En un mortero, tritura los granos de anís hasta obtener un polvo fino. Reserva.

2

En un bol grande, bate los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté espumosa y clara.

3

Añade la rascadura de limón, el anís triturado y una pizca de sal. Mezcla bien.

4

Incorpora la harina de trigo y la levadura química tamizadas. Remueve hasta integrar todos los ingredientes.

5

Agrega el agua tibia poco a poco hasta obtener una masa homogénea y manejable, pero no pegajosa.

6

Deja reposar la masa 10 minutos tapada con un paño para que la levadura actúe.

7

En una sartén honda, calienta el aceite de girasol a fuego medio. Para comprobar la temperatura, introduce un trocito de masa: si sube rápidamente, el aceite está listo.

8

Forma rosquillas con las manos (puedes humedecértelas para que no se pegue la masa) y fríelas en el aceite caliente, dándoles la vuelta para que se doren por ambos lados. Esto tardará unos 2-3 minutos por lado.

9

Retíralas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

10

Deja enfriar antes de servir. Puedes espolvorear azúcar glas por encima si deseas un toque extra de dulzor.

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra de tradición, añade 1 cucharadita de canela en polvo a la masa junto con el anís.
  • Si prefieres una versión más ligera, puedes hornear las rosquillas a 180°C durante 12-15 minutos, aunque perderán la textura crujiente de la fritura.
  • Espolvorea azúcar glas con un poco de canela por encima antes de servir para darle un acabado profesional.

Sustituciones

  • Anís en grano: Puedes sustituirlo por 1 cucharadita de esencia de anís (disuelta en el agua tibia), aunque el sabor será menos intenso y perderá matices. El anís en grano triturado aporta una textura sutil y un aroma más complejo.
  • Rascadura de limón: Si no tienes limón, usa 1 cucharadita de ralladura de naranja, que aportará un toque cítrico diferente pero igualmente aromático. Evita usar zumo, ya que alteraría la humedad de la masa.
  • Levadura química: En caso de no tener, usa 5 gr de bicarbonato con unas gotas de vinagre (mezclado con el agua), aunque las rosquillas quedarán un poco más densas. La levadura es clave para la esponjosidad.

Errores Comunes

  • Las rosquillas quedan crudas por dentro.: Asegúrate de que el aceite esté a la temperatura correcta (170-180°C) y no las saques demasiado pronto del aceite. Si el aceite no está lo suficientemente caliente, absorberán grasa y quedarán pesadas.
  • La masa se pega al formar las rosquillas.: Humedece tus manos con agua o aceite antes de manipular la masa. Si está muy pegajosa, añade un poco más de harina, pero sin pasarte para no endurecerla.
  • Las rosquillas se hinchan demasiado y se abren.: No uses demasiada levadura (10 gr es suficiente) y no dejes reposar la masa más de 10 minutos. Si la dejas más tiempo, la levadura seguirá actuando y las rosquillas perderán forma al freír.

Conservación y Congelación

Para conservar las rosquillas de anís de la abuela, colócalas en un recipiente hermético una vez frías. En la nevera, aguantan hasta 5 días sin perder su textura, aunque es recomendable consumirlas en las primeras 48 horas para disfrutarlas en su punto. Si quieres alargar su vida útil, puedes congelarlas en una bolsa para congelar, separadas por papel film para que no se peguen. Durarán hasta 1 mes en el congelador. Para descongelar, déjalas a temperatura ambiente 2-3 horas o caliéntalas unos segundos en el microondas (10-15 segundos) para que recuperen su esponjosidad. Evita guardarlas en lugares húmedos, ya que el azúcar puede hacer que se ablanden demasiado.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer rosquillas de anís sin huevo?

Sí, puedes sustituir los huevos por 80 gr de puré de manzana o 3 cucharadas de semillas de lino molidas con 9 cucharadas de agua (dejar reposar 5 minutos). El resultado será un poco más denso, pero igualmente sabroso.

¿Por qué mis rosquillas quedan aceitosas?

Esto suele deberse a que el aceite no estaba lo suficientemente caliente al freír. Calienta bien el aceite antes de empezar y usa una espumadera para escurrirlas bien sobre papel absorbente.

¿Puedo usar otro tipo de aceite para freír?

Sí, pero el aceite de girasol es el más neutro y económico. El aceite de oliva suave también funciona, pero puede dar un ligero sabor a la rosquilla. Evita aceites con sabores fuertes como el de oliva virgen extra.

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