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Roscos fritos de anís Receta de repostería tradicional para fiestas

Los roscos fritos de anís son un clásico de la repostería tradicional española que no puede faltar en cualquier fiesta o celebración. Esta receta, transmitida de generación en generación, destaca por su textura crujiente por fuera y esponjosa por dentro, y su aroma inconfundible a anís. Con ingredientes básicos como harina, huevos y azúcar, y un toque de anís en grano o rallado, lograrás unos roscos que conquisten a todos. Perfectos para acompañar con un café o un chocolate caliente, son ideales para preparar en grandes cantidades y compartir en familia. Sigue esta receta paso a paso para obtener unos roscos fritos de anís auténticos, con ese sabor casero que todos recordarán.

40 minTiempo
MediaDificultad
Coste/Rac
4gProteína
220Calorías
FrituraTécnica
Alérgenos
GlutenHuevoFrutos secos
Roscos fritos de anís dorados y crujientes, espolvoreados con azúcar glas, dispuestos en un plato de cerámica blanca sobre una mesa rústica de madera, con granos de anís y una taza de café al fondo, receta tradicional española para fiestas.

El Secreto de esta Receta

El secreto para unos roscos fritos de anís perfectos está en la temperatura del aceite y el reposo de la masa. El aceite debe estar a 170-180°C (no humeante) para que los roscos se doren por fuera sin quemarse y queden bien cocidos por dentro. Además, dejar reposar la masa 20 minutos antes de formar los roscos permite que la levadura actúe, dando como resultado una textura esponjosa y ligera. No escatimes en el anís: su aroma es la esencia de esta receta tradicional.

Ingredientes

Porciones
12
Progreso0%
  • 500grharina de trigo común
  • 4unidadhuevos medianos
  • 150grazúcar blanco
  • 1litroaceite de girasol
  • 20granís en grano
  • 1cucharaditaanís rallado
  • 10grlevadura química
  • 1pizcasal fina
  • 2cucharadasagua de azahar
  • 100grazúcar glas

Instrucciones Paso a Paso

1

En un mortero, tritura los granos de anís hasta obtener un polvo fino. Si no tienes mortero, puedes usar un rodillo o comprarlo ya rallado.

2

En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar blanco, la levadura química y la sal. Añade el anís rallado y el anís triturado, y remueve bien para integrar todos los ingredientes secos.

3

Haz un hueco en el centro de la mezcla y añade los huevos y el agua de azahar. Mezcla con las manos o una cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea y elástica. Si la masa queda muy pegajosa, añade un poco más de harina, pero sin pasarte para que los roscos no queden duros.

4

Tapa el bol con un paño limpio y deja reposar la masa durante 20 minutos a temperatura ambiente. Esto ayudará a que la levadura actúe y la masa quede más manejable.

5

Pasado el tiempo de reposo, divide la masa en porciones pequeñas (unos 50 gr cada una) y forma roscos con las manos, dándoles la forma clásica de anillo. Si prefieres, puedes hacer una cuerda con la masa y unir los extremos para formar el roscos.

6

Calienta el aceite de girasol en una sartén honda a fuego medio. Para comprobar si el aceite está listo, echa un trocito de masa: si sube rápidamente a la superficie, ya puedes empezar a freír.

7

Fríe los roscos en el aceite caliente, 2 o 3 a la vez para que no se peguen, durante 2-3 minutos por cada lado o hasta que estén dorados y crujientes. Retíralos con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

8

Mientras los roscos aún están calientes, espolvorea azúcar glas por encima hasta cubrirlos completamente. Esto les dará un toque dulce y decorativo.

9

Deja enfriar los roscos fritos de anís sobre una rejilla antes de servir. Así mantendrán su textura crujiente.

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharadita de canela en polvo a la mezcla de ingredientes secos.
  • Si quieres roscos más ligeros, puedes hornear la masa en lugar de freírla (a 180°C durante 15-20 minutos), aunque perderán la textura crujiente característica.
  • Usa un cortapastas redondo para dar forma a los roscos de manera más uniforme y profesional.

Sustituciones

  • Anís en grano: Puedes sustituir el anís en grano por 1 cucharadita de esencia de anís (líquida), aunque el sabor será más intenso. Reduce la cantidad de agua de azahar a 1 cucharada para equilibrar los sabores.
  • Agua de azahar: Si no encuentras agua de azahar, usa 1 cucharada de ralladura de limón y 1 cucharada de agua. El sabor será más cítrico, pero combinará bien con el anís.
  • Aceite de girasol: Puedes freír los roscos en aceite de oliva suave, aunque el sabor será ligeramente diferente. El punto de humeo del aceite de oliva es más bajo, así que controla bien la temperatura para que no se quemen.

Errores Comunes

  • Los roscos quedan crudos por dentro.: Baja la temperatura del aceite y fríe los roscos más tiempo. Si el aceite está demasiado caliente, se dorarán por fuera sin cocinarse bien. Prueba con un trocito de masa antes de empezar para ajustar el fuego.
  • La masa queda muy pegajosa y difícil de manejar.: Añade harina poco a poco hasta que la masa no se pegue en las manos. No excedas la cantidad, o los roscos quedarán duros. También puedes humedecerte las manos con agua para facilitar el moldeado.
  • Los roscos pierden el azúcar glas al servirlos.: Espolvorea el azúcar glas cuando los roscos aún estén calientes, pero no humeantes. Si los dejas enfriar demasiado, el azúcar no se adherirá. Repite el proceso si es necesario para una cobertura uniforme.

Conservación y Congelación

Los roscos fritos de anís se conservan bien a temperatura ambiente durante 2-3 días en un recipiente hermético, separados por papel de horno para que no se peguen. Si quieres alargar su duración, guárdalos en la nevera hasta 5 días, aunque es recomendable sacarlos unos minutos antes de servir para que recuperen su textura crujiente. Para congelar, colócalos en una bolsa apta para congelador, separados por capas de papel film, y guárdalos hasta 1 mes. Para descongelar, déjalos a temperatura ambiente durante 1-2 horas y, si quieres que queden como recién hechos, caliéntalos 5 minutos en el horno a 160°C antes de servir. No los congeles con el azúcar glas puesto, ya que se derretirá. Añade el azúcar una vez descongelados y calentados.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer roscos fritos de anís sin huevo?

Sí, puedes sustituir los huevos por 4 cucharadas de compota de manzana o 2 cucharadas de semillas de lino molidas mezcladas con 6 cucharadas de agua (dejar reposar 5 minutos). La textura será ligeramente más densa, pero el sabor seguirá siendo auténtico.

¿Cómo evito que los roscos absorban demasiado aceite?

El aceite debe estar a la temperatura correcta (170-180°C) y no debes freír demasiados roscos a la vez, ya que bajaría la temperatura del aceite. Además, escúrrelos bien sobre papel absorbente nada más sacarlos de la sartén.

¿Puedo usar anís estrellado en lugar de anís en grano?

Sí, pero el sabor será diferente (más intenso y con notas a regaliz). Usa 1 anís estrellado triturado por cada 20 gr de anís en grano. Prueba la masa antes de freír para ajustar el sabor a tu gusto.

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