Roscos de Anís: Postre Tradicional para Celebrar cualquier Ocasión
Los roscos de anís son un clásico de la repostería española que no puede faltar en ninguna celebración. Este postre tradicional destaca por su aroma inconfundible y su textura crujiente por fuera y esponjosa por dentro. Perfectos para meriendas, desayunos o como broche dulce en cualquier fiesta, estos roscos son fáciles de preparar con ingredientes básicos que encontrarás en cualquier supermercado. Su secreto está en el equilibrio entre el anís en grano y la ralladura de limón, que les da ese toque fresco y aromático. ¿Listo para sorprender a todos con una receta auténtica y llena de sabor?

El Secreto de esta Receta
El secreto de unos roscos de anís perfectos está en el reposo de la masa y la temperatura del aceite. Dejar reposar la masa 15 minutos permite que el anís en grano suelte todo su aroma, dando ese toque tradicional. Además, el aceite debe estar a 170-180°C para que los roscos queden dorados por fuera y esponjosos por dentro sin absorber demasiado aceite.
Ingredientes
- 250gharina de trigo común
- 80gazúcar blanco
- 2unidadhuevos medianos
- 60mlaceite de oliva suave
- 1cucharadaanís en grano
- 1cucharaditaanís en polvo
- 1cucharaditaralladura de limón
- 1sobrelevadura química
- 60mlleche entera
- 1pizcasal
- 500mlaceite de girasol
- 30gazúcar glas
Instrucciones Paso a Paso
En un bol grande, mezcla la harina de trigo, el azúcar blanco, la levadura química y la pizca de sal. Remueve bien para integrar todos los ingredientes secos.
Añade los huevos medianos, el aceite de oliva suave, la ralladura de limón, el anís en grano y el anís en polvo. Mezcla con unas varillas hasta obtener una masa homogénea.
Incorpora la leche entera poco a poco, removiendo constantemente, hasta que la masa quede lisa y sin grumos. Si queda muy espesa, añade un poco más de leche.
Deja reposar la masa durante 15 minutos a temperatura ambiente. Esto ayudará a que el anís libere todo su aroma.
Calienta el aceite de girasol en una sartén honda a fuego medio. Para comprobar si está listo, echa un trocito de masa: si sube rápidamente, el aceite está a la temperatura adecuada.
Con una cuchara o una manga pastelera, forma rosquillas con la masa y fríelas en el aceite caliente. Cocínalas por ambos lados hasta que estén doradas (unos 2-3 minutos por lado).
Retira los roscos con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Espolvorea azúcar glas por encima mientras aún están tibios para que se adhiera mejor.
Deja enfriar completamente antes de servir. Los roscos quedarán más crujientes.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharadita de canela en polvo a la masa.
- Si prefieres roscos más esponjosos, deja reposar la masa 30 minutos en lugar de 15.
- Usa un cortapastas redondo para dar forma a los roscos y que queden todos iguales.
Sustituciones
- Anís en grano: Si no encuentras anís en grano, puedes sustituirlo por 1 cucharadita adicional de anís en polvo. El sabor será más intenso pero igual de aromático.
- Aceite de girasol: Puedes usar aceite de oliva suave para freír, aunque el sabor será ligeramente más fuerte. Los roscos quedarán igual de crujientes.
- Leche entera: Si prefieres una versión sin lactosa, usa leche vegetal sin azúcar (como avena o almendra). La textura será similar, aunque el sabor puede variar ligeramente.
Errores Comunes
- Los roscos quedan crudos por dentro.: Asegúrate de que el aceite esté bien caliente antes de freír. Si el aceite no está a la temperatura adecuada, los roscos absorberán aceite y quedarán crudos.
- Los roscos se deshacen al freír.: No manipules la masa demasiado al formar los roscos. Si la masa está muy líquida, añade un poco más de harina para que sea manejable.
- El azúcar glas no se pega.: Espolvorea el azúcar glas mientras los roscos están aún tibios. Si están fríos, el azúcar no se adherirá correctamente.
Conservación y Congelación
Puedes guardar los roscos de anís en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante 3-4 días. Si los quieres conservar por más tiempo, colócalos en la nevera, donde aguantarán hasta 1 semana. Para congelarlos, envuélvelos individualmente en papel film y guárdalos en una bolsa hermética. Así durarán hasta 2 meses. Cuando los quieras consumir, déjalos descongelar a temperatura ambiente durante 1-2 horas antes de servir. Evita guardarlos en lugares húmedos, ya que perderían su textura crujiente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer roscos de anís sin freír?
Sí, puedes hornearlos a 180°C durante 12-15 minutos. Quedarán menos crujientes pero igual de sabrosos. Rocía un poco de aceite por encima antes de hornear para darles brillo.
¿Puedo usar otro tipo de especias?
Claro, puedes añadir canela, matalahúva o incluso ralladura de naranja para variar el sabor. El anís sigue siendo la base, pero estas especias complementan muy bien.
¿Cómo hago para que los roscos queden más crujientes?
El secreto está en freírlos a la temperatura adecuada y no amontonarlos en la sartén. También puedes espolvorear un poco de azúcar normal antes de freír para que caramelice y dé más crujiente.
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