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Pulpo a la gallega: Receta tradicional con cachelo en 1 hora

El pulpo a la gallega es un clásico de la cocina española que destaca por su sencillez y su sabor inconfundible. Esta versión tradicional con cachelo (patata cocida de la variedad gallega, pero fácilmente sustituible por patata kennebec o monalisa) te permitirá disfrutar de un plato auténtico, jugoso y lleno de matices, sin complicaciones. La clave está en la cocción lenta del pulpo y en el uso del pimentón de la Vera, que aporta ese toque ahumado y aromático tan característico. Ideal para compartir en familia o sorprender a tus invitados con una receta 100% casera y llena de tradición.

1 hTiempo
MediaDificultad
Coste/Rac
30gProteína
350Calorías
Cocción lentaTécnica
Alérgenos
Moluscos
Plato tradicional de pulpo a la gallega con patatas cachelo cortadas en rodajas gruesas, espolvoreado con pimentón de la Vera y regado con aceite de oliva virgen extra, servido en fuente de barro rústica.

El Secreto de esta Receta

El secreto para un pulpo a la gallega perfecto está en la cocción lenta y sin prisa. Nunca hiervas el pulpo a fuego fuerte, ya que se endurecería. Usa agua abundante y un fuego suave para que quede tierno como la seda. Además, el pimentón debe tostarse en el aceite fuera del fuego para evitar que amargue y pierda su aroma. El cachelo, por su parte, absorbe mejor los sabores si se cocina en el mismo caldo del pulpo.

Ingredientes

Porciones
4
Progreso0%
  • 1.2kgpulpo fresco o congelado
  • 800gpatatas cachelo o kennebec
  • 1cucharaditapimentón dulce de la Vera
  • 0.5cucharaditapimentón picante de la Vera
  • 100mlaceite de oliva virgen extra
  • 2cucharadassal gruesa
  • 2unidadhoja de laurel
  • 2litroagua

Instrucciones Paso a Paso

1

Limpia el pulpo retirando el pico central, los ojos y las vísceras. Si está congelado, descongélalo en la nevera 24 horas antes. No lo laves bajo el grifo para no perder su sabor natural.

2

En una olla grande, lleva el agua a ebullición con las hojas de laurel y una cucharada de sal gruesa. Cuando hierva, sumerge el pulpo con cuidado, asegurándote de que quede bien cubierto. Tapa la olla y cocina a fuego medio-bajo durante 40 minutos.

3

Pasado este tiempo, saca el pulpo y déjalo enfriar ligeramente. Corta el cachelo (o patatas) en rodajas gruesas de unos 2 cm y cocínalas en la misma agua del pulpo durante 15 minutos o hasta que estén tiernas. Escúrrelas y reserva.

4

Mientras, corta el pulpo en trozos regulares con unas tijeras de cocina o un cuchillo afilado. Colócalos en una fuente honda junto con las patatas cachelo.

5

Calienta el aceite de oliva virgen extra en una sartén pequeña a fuego bajo. Retírala del fuego y añade el pimentón dulce y el pimentón picante, removiendo rápidamente para que no se queme. Vierte esta mezcla sobre el pulpo y las patatas, espolvorea la sal gruesa restante y mezcla con cuidado para que todo quede bien impregnado.

6

Deja reposar el plato 5 minutos antes de servir para que los sabores se integren. Sirve caliente o a temperatura ambiente, acompañado de un buen pan rústico para mojar.

Pro-Tips del Chef

  • Si quieres un toque extra de sabor, añade un diente de ajo picado al aceite cuando lo calientes para el pimentón.
  • Para una presentación más tradicional, sirve el pulpo en una tabla de madera con las patatas alrededor y un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima.
  • Si te sobra pulpo, úsalo al día siguiente para hacer empanada gallega o una ensalada con pimientos asados.

Sustituciones

  • Pulpo fresco: Puedes usar pulpo congelado de calidad (marca Mercadona o Carrefour), pero asegúrate de descongelarlo en la nevera 24 horas antes. El sabor será muy similar, aunque la textura puede ser ligeramente menos firme.
  • Patatas cachelo: Si no encuentras cachelo, usa patatas kennebec o monalisa, que son harinosas y mantienen bien la forma. Evita las patatas nuevas, ya que son demasiado dulces y se deshacen al cocinarlas.
  • Pimentón de la Vera: Si no tienes pimentón de la Vera, puedes usar pimentón dulce normal, pero añade una pizca de comino molido para dar profundidad al sabor. El resultado no será igual, pero quedará sabroso.

Errores Comunes

  • El pulpo queda duro como una suela.: Hierve el pulpo a fuego lento y con agua abundante. Si ves que el agua hierve con fuerza, baja el fuego. Si ya está duro, sumérgelo de nuevo en agua fría con una hoja de laurel y cocínalo 20 minutos más a fuego bajo.
  • El pimentón sabe amargo.: Retira la sartén del fuego antes de añadir el pimentón y remueve rápido. Si ya amargó, añade un chorrito de vinagre de manzana para equilibrar el sabor.
  • Las patatas se deshacen al cortarlas.: Usa patatas harinosas como kennebec o monalisa y córtalas en rodajas gruesas. Si ya están cocidas, manéjalas con cuidado y sírvelas enteras.

Conservación y Congelación

Puedes guardar el pulpo a la gallega en la nevera en un recipiente hermético hasta 2 días. Para conservarlo mejor, separa el pulpo de las patatas y el aceite con pimentón, y guárdalos por separado. Al recalentar, hazlo a fuego bajo en una sartén con un poco de agua o caldo para que no se seque. Si quieres congelarlo, envuelve el pulpo cocido (sin el aderezo) en film transparente y mételo en una bolsa apta para congelador. Durará hasta 3 meses. Las patatas no se congelan bien, así que es mejor prepararlas frescas el día de servir. Para descongelar el pulpo, déjalo en la nevera 12 horas y luego recaliéntalo con el aderezo de pimentón y aceite.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer pulpo a la gallega en olla rápida?

Sí, pero el tiempo de cocción se reduce a 20-25 minutos en la olla rápida. Sin embargo, el resultado no será igual, ya que el pulpo necesita cocción lenta para quedar tierno. Si optas por este método, no lo llene más de 2/3 de la olla y usa la válvula de presión baja.

¿Cómo saber si el pulpo está bien cocido?

El pulpo está listo cuando un tenedor se clava fácilmente en la parte más gruesa de los tentáculos. Si al pincharlo nota resistencia, déjalo cocinar 10 minutos más a fuego bajo.

¿Puedo usar pulpo en conserva?

No es recomendable, ya que el pulpo en conserva suele ser más duro y menos jugoso. Además, el sabor no será el mismo. Si no tienes otra opción, escúrrelo bien y caliéntalo en una sartén con aceite y pimentón para darle algo de vida.

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