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Puchero de Invierno con Garbanzos, Morcilla y Repollo: Receta de Olla en 3 Horas

El Puchero de Invierno con Garbanzos, Morcilla y Repollo es un plato de cuchara que evoca el sabor de las ollas lentas de toda la vida, pero con un toque único: la combinación de garbanzos tiernos, morcilla jugosa y repollo meloso cocinado a fuego lento. Esta receta, típica de las mesas familiares en días fríos, es ideal para preparar en una olla grande y compartir con los tuyos. A diferencia de otros pucheros andaluces o madrileños, esta versión destaca por su equilibrio entre lo terroso de los garbanzos, el umami de la morcilla y la frescura del repollo, creando un caldo espeso y lleno de matices. Además, es una receta económica, de aprovechamiento y llena de proteína, perfecta para los amantes de la cocina tradicional española.

3 hTiempo
MediaDificultad
Coste/Rac
30gProteína
550Calorías
Cocción lentaTécnica
Alérgenos
ApioSésamo (en morcilla)
Olla de barro humeante con Puchero de Invierno: garbanzos dorados, morcilla entera, repollo verde y zanahorias en un caldo espeso, servido en cuenco rústico de cerámica.

El Secreto de esta Receta

El secreto de este Puchero de Invierno con Garbanzos, Morcilla y Repollo está en el momento exacto de añadir la morcilla y en el uso del hueso de jamón serrano. No pinches la morcilla al cocinarla, ya que se desharía y perdería su textura jugosa. El hueso de jamón, por su parte, aporta un fondo de sabor umami al caldo que ninguna otra especia puede igualar. Además, cocinar el repollo en cuñas grandes evita que se deshaga y le da un toque rústico al plato.

Ingredientes

Porciones
6
Progreso0%
  • 400ggarbanzos secos
  • 2unidadmorcilla de cebolla
  • 0.5unidadrepollo verde
  • 1unidadhueso de jamón serrano
  • 3unidadzanahorias
  • 4unidadpatatas medianas
  • 1unidadcebolla grande
  • 4unidaddientes de ajo
  • 2unidadhoja de laurel
  • 10gpimienta negra en grano
  • 1cucharaditasal gruesa
  • 3cucharadaaceite de oliva virgen extra
  • 1ramitaperejil fresco
  • 2.5litroagua

Instrucciones Paso a Paso

1

Remoja los garbanzos secos en agua fría con una pizca de bicarbonato durante 12 horas (o toda la noche). Escúrrelos y enjuágalos bien antes de usar.

2

En una olla grande, calienta el aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Añade la cebolla picada, los ajos laminados y las zanahorias en rodajas gruesas. Sofríe hasta que la cebolla esté transparente.

3

Agrega los garbanzos escurridos, el hueso de jamón serrano, las hojas de laurel, los granos de pimienta y la sal gruesa. Vierte el agua y lleva a ebullición. Baja el fuego, tapa la olla y cocina durante 1 hora y 30 minutos.

4

Pasado ese tiempo, añade las patatas peladas y troceadas y el repollo cortado en cuñas grandes. Cocina otros 45 minutos a fuego lento.

5

Incorpora las morcillas enteras (sin pinchar) y cocina 15 minutos más. Si el caldo queda muy líquido, destapa la olla los últimos 10 minutos para que reduzca.

6

Prueba y ajusta de sal si es necesario. Retira el hueso de jamón y desmenúzalo para añadirlo de nuevo al pucheo. Espolvorea perejil fresco picado antes de servir.

7

Deja reposar 10 minutos fuera del fuego para que los sabores se asienten. Sirve caliente en platos hondos, acompañando cada cuenco con un trozo de morcilla y repollo.

Pro-Tips del Chef

  • Si te sobra caldo, úsalo para hacer una sopa al día siguiente añadiendo fideos o arroz.
  • Para un toque más contundente, añade un chorro de vinagre de Jerez al servir. Realzará los sabores de la morcilla.
  • Si prefieres un plato más ligero, retira parte de la grasa de la morcilla con una cuchara antes de servir.

Sustituciones

  • Garbanzos secos: Puedes usar garbanzos cocidos en conserva (escurridos y enjuagados), pero reduce el tiempo de cocción a 1 hora desde que añadas las patatas. El resultado será menos cremoso pero igual de sabroso.
  • Morcilla de cebolla: Si no encuentras morcilla de cebolla, usa morcilla de arroz. El sabor será ligeramente más dulce, pero igual de auténtico. Evita morcillas muy grasas para que no engrase el caldo.
  • Hueso de jamón serrano: Sustitúyelo por un trozo de tocino fresco o panceta (100 g). El sabor será más intenso en grasa, pero aportará cuerpo al caldo. Retíralo antes de servir si prefieres un plato menos graso.

Errores Comunes

  • Los garbanzos quedan duros: Remoja los garbanzos al menos 12 horas y usa agua fría para la cocción. Si usas garbanzos en conserva, no los hiervas más de 1 hora para que no se deshagan.
  • El caldo queda soso: Añade más sal al final (no al principio, ya que los garbanzos y la morcilla ya aportan sal). También puedes incorporar un cubito de caldo de verduras si necesitas más intensidad.
  • La morcilla se rompe al cocinar: No la pinches ni la muevas mucho durante la cocción. Añádela entera los últimos 15 minutos y déjala reposar en el caldo sin remover.

Conservación y Congelación

Este Puchero de Invierno con Garbanzos, Morcilla y Repollo se conserva perfectamente en la nevera hasta 4 días en un recipiente hermético. Para guardarlo, deja que se enfríe a temperatura ambiente (pero no más de 2 horas) antes de taparlo. Si quieres congelarlo, hazlo por raciones en recipientes aptos para congelador, sin la morcilla (ya que esta puede perder textura). El caldo y los garbanzos aguantan hasta 3 meses congelados. Para descongelar, sácalo la noche anterior a la nevera y calienta a fuego lento, añadiendo la morcilla fresca los últimos 10 minutos. Nunca recalientes el pucheo más de una vez para evitar que los sabores se alteren.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer este pucheo en olla rápida?

Sí, pero reduce el tiempo a 1 hora. Cocina los garbanzos (previamente remojados) con el hueso de jamón y verduras 20 minutos a presión. Luego añade patatas, repollo y morcilla, y cocina 15 minutos más.

¿Qué acompañamiento va bien con este plato?

El Puchero de Invierno con Garbanzos, Morcilla y Repollo es un plato completo, pero puedes servirlo con pan rústico tostado o arroz blanco para mojar el caldo.

¿Puedo usar repollo morado en lugar de verde?

Sí, pero el repollo morado tiene un sabor más intenso y amargo. Cocínalo 10 minutos menos para que no domine el plato.

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