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Provoleta Argentina con Chimichurri y Tomates Secos: Receta Grill para Amantes del Queso

La provoleta argentina con chimichurri y tomates secos es el plato estrella de cualquier asado que busque combinar tradición y sofisticación. Originaria de las parrillas porteñas, esta versión eleva el clásico queso provolón a la parrilla con un toque gourmet: tomates secos en aceite de oliva que aportan dulzor y acidez, equilibrando la intensidad del queso derretido y el frescor del chimichurri casero. Ideal para amantes del queso, esta receta de provoleta argentina es alta en proteínas, sin gluten y perfecta para compartir en reuniones o como plato principal ligero. Su preparación en grill o parrilla realza los sabores ahumados, mientras que el secreto está en el punto exacto de cocción para lograr una textura cremosa por dentro y dorada por fuera.

20 minTiempo
FácilDificultad
Coste/Rac
22gProteína
380Calorías
GrillTécnica
Alérgenos
LácteosApio
Plato de madera rústico con rodajas doradas de provoleta argentina gratinada, cubiertas con chimichurri verde vibrante y trozos de tomates secos rojos. Fondo borroso de parrilla humeante y hierbas frescas.

El Secreto de esta Receta

El secreto de una provoleta argentina con chimichurri y tomates secos perfecta está en el grosor de las rodajas de queso y en el momento exacto de retirarlas del grill. Usa rodajas de 2 cm de grosor para que queden doradas por fuera y cremosas por dentro, pero no demasiado delgadas o se derretirán completamente. Además, precalentar bien la parrilla evita que el queso se pegue. El toque final es el chimichurri fresco con tomates secos, que aporta un contraste de texturas y sabores que eleva este plato a otro nivel.

Ingredientes

Porciones
4
Progreso0%
  • 500grqueso provolón en bloque entero
  • 80grtomates secos en aceite de oliva escurridos
  • 3cucharadaaceite de oliva virgen extra
  • 0.5tazaperejil fresco picado fino
  • 3dienteajo picado
  • 2cucharadavinagre de vino tinto
  • 1cucharadahojas de orégano fresco o 1 cucharadita de seco
  • 1cucharadaalbahaca fresca picada
  • 1cucharaditasal gruesa y pimienta negra
  • 0.5cucharaditachile rojo en escamas opcional
  • 50graceitunas negras deshuesadas y picadas
  • 0.25cucharaditapimienta de cayena en polvo

Instrucciones Paso a Paso

1

Prepara el chimichurri: en un bol, mezcla el perejil picado, el ajo, el orégano, la albahaca, el vinagre de vino tinto, 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, la sal, la pimienta negra y el chile en escamas (si usas). Deja reposar 10 minutos para que los sabores se integren.

2

Corta el queso provolón en bloque en rodajas gruesas (de unos 2 cm de grosor). Si el bloque es muy grande, córtalo en medallones individuales para facilitar el manejo en la parrilla.

3

Precalienta la parrilla o grill a fuego medio-alto. Pincela ligeramente las rodajas de queso con el aceite de oliva restante por ambos lados para evitar que se peguen.

4

Coloca las rodajas de provolón en la parrilla y cocina durante 2-3 minutos por lado, hasta que se forme una costra dorada y el queso comience a derretirse por dentro. No las muevas demasiado para evitar que se rompan.

5

Mientras el queso se cocina, pica los tomates secos escurridos y las aceitunas negras en trozos pequeños. Mezcla ambos ingredientes con 1 cucharada del chimichurri reservado.

6

Retira las rodajas de provoleta del grill y colócalas en una fuente resistente al calor. Espolvorea la pimienta de cayena sobre el queso caliente para darle un toque picante sutil.

7

Distribuye la mezcla de tomates secos y aceitunas sobre cada rodaja de queso derretido. Baña generosamente con el chimichurri restante.

8

Sirve inmediatamente, mientras el queso está caliente y cremoso. Acompaña con pan tostado o ensalada verde para equilibrar los sabores.

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra gourmet, añade virutas de jamón crudo sobre la provoleta antes de gratinar 1 minuto al final.
  • Si usas parrilla de carbón, coloca las rodajas de queso en una rejilla más alejada del fuego para evitar que se quemen.
  • El chimichurri sobrante es ideal para marinar carnes o aderezar ensaladas. No lo desperdicies.
  • Para una versión keto, sirve la provoleta con rodajas de calabacín a la parrilla en lugar de pan.

Sustituciones

  • Queso provolón: Puedes usar queso mozzarella ahumada para un sabor más intenso, aunque la textura será menos cremosa. También funciona el queso fontina, que se derrite bien pero tiene un perfil más suave y menos salado.
  • Tomates secos en aceite de oliva: Si no encuentras tomates secos, usa tomates cherry asados al horno durante 1 hora a 100°C con aceite y sal. El resultado será menos concentrado pero igualmente dulce. Evita tomates frescos crudos, ya que su acidez no combinará igual.
  • Vinagre de vino tinto: Sustituye por vinagre de manzana para un chimichurri más suave, o por jugo de limón fresco si prefieres un toque cítrico. Reduce la cantidad a 1 cucharada si usas limón para no alterar el equilibrio de sabores.

Errores Comunes

  • El queso se pega a la parrilla y se rompe.: Pincela bien las rodajas con aceite de oliva antes de colocarlas en la parrilla y asegúrate de que esté bien caliente. Si el queso se pega, usa una espátula de metal fina para despegarlo con cuidado.
  • La provoleta queda demasiado salada.: Sumérgela en agua fría 10 minutos antes de cortarla si el queso es muy salado. También puedes reducir la sal en el chimichurri o equilibrar con más vinagre.
  • El chimichurri sabe amargo o muy fuerte.: Añade 1 cucharadita de miel o azúcar para contrarrestar la amargura del perejil o el ajo. Si el sabor es muy intenso, diluye con un poco más de aceite de oliva.
  • Los tomates secos dominan el sabor.: Pícalos muy finos y mézclalos con el chimichurri en lugar de colocarlos directamente sobre el queso. Así su sabor se integrará mejor sin sobrepasar al queso.

Conservación y Congelación

La provoleta argentina con chimichurri y tomates secos es mejor consumirla inmediatamente después de prepararla, ya que el queso pierde su textura cremosa al enfriarse. Sin embargo, si sobra, puedes guardar las rodajas sin el chimichurri ni los tomates secos en un recipiente hermético en la nevera hasta 2 días. Para recalentar, colócalas en una sartén antiadherente a fuego bajo con una tapita para que el queso se derrita suavemente. No las recalientes en microondas, ya que quedarán gomosas. El chimichurri se conserva en la nevera en un tarro de vidrio hasta 5 días, pero pierda frescura después del tercer día. No congeles la provoleta cocinada, ya que al descongelarse la textura se volverá granulada. Si necesitas preparar el plato con anticipación, corta el queso y guárdalo en la nevera sin cocinar, y prepara el chimichurri por separado.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer esta receta en el horno?

Sí, aunque el resultado no será idéntico. Precalienta el horno a 200°C, coloca las rodajas de provolón en una bandeja con papel vegetal y hornea 5-7 minutos hasta que estén doradas. Luego añade el chimichurri y los tomates secos. El grill es la mejor opción para lograr el sabor ahumado característico.

¿Qué tipo de provolón es el mejor para esta receta?

El provolón picante o ahumado es el tradicional en Argentina, pero cualquier provolón semiduro funciona. Evita el provolón muy blando (como el usado para fundir en sándwiches), ya que se derretirá demasiado rápido y perderá forma.

¿Puedo usar queso vegano?

Sí, pero elige un queso vegano que se derrita bien, como los hechos a base de anacardos o tapioca. Ten en cuenta que el sabor y la textura no serán los mismos, y el chimichurri puede dominar el plato. Prueba marcas como Violife o Miyoko’s para mejores resultados.

¿Cómo evito que el chimichurri se oxide?

El chimichurri se oxida por el contacto con el aire, especialmente el perejil. Para evitarlo, cubre la superficie con una capa fina de aceite de oliva antes de guardarlo en la nevera. También puedes exprimir un poco de limón sobre él, ya que el ácido cítrico retrasa la oxidación.

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