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Lasaña de Berenjena y Aubergine Asada con Salsa de Tomate y Albahaca: Receta Italiana Sin Gluten

Si buscas una alternativa sin gluten a la lasaña tradicional, esta lasaña de berenjena y aubergine asada con salsa de tomate y albahaca es tu solución. Una receta italiana auténtica, reconfortante y perfecta para compartir. Las capas de berenjena asada, salsa de tomate casera y queso fundido crean un plato lleno de sabor y textura, ideal para comidas familiares o cenas especiales. Además, es una opción saludable, baja en carbohidratos y fácil de preparar con ingredientes que encuentras en cualquier supermercado de España.

1 h 15 minTiempo
MediaDificultad
Coste/Rac
12gProteína
350Calorías
HorneadoTécnica
Alérgenos
LácteosHuevos
Lasaña de berenjena y aubergine asada en fuente de horno, con capas de salsa de tomate, queso mozzarella dorado y hojas de albahaca fresca. Plato tradicional italiano sin gluten, servido en porción triangular.

El Secreto de esta Receta

El secreto para una lasaña de berenjena y aubergine asada perfecta está en asar bien las verduras antes de montar el plato. Esto elimina el exceso de agua y garantiza capas tiernas pero firmes. Además, mezclar el ricotta con huevo evita que la lasaña se desmorone al cortar y añade un toque cremoso que equilibra el sabor ácido del tomate.

Ingredientes

Porciones
4
Progreso0%
  • 2unidadberenjena grande
  • 1unidadaubergine grande
  • 500grtomate triturado natural
  • 1unidadcebolla
  • 2dienteajo
  • 20gralbahaca fresca
  • 200grqueso mozzarella rallado
  • 50grqueso parmesano rallado
  • 4cucharadaaceite de oliva virgen extra
  • 1cucharaditasal
  • 0.5cucharaditapimienta negra
  • 1cucharaditaazúcar
  • 1unidadhuevo
  • 150grqueso ricotta

Instrucciones Paso a Paso

1

Precalienta el horno a 200°C (con calor arriba y abajo). Corta las berenjenas y la aubergine en rodajas finas (unos 5 mm) y colócalas en una bandeja de horno. Pincélalas con aceite de oliva virgen extra, espolvorea un poco de sal y hornea durante 15-20 minutos, hasta que estén doradas y tiernas. Reserva.

2

Mientras, prepara la salsa de tomate: en una sartén, calienta 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y sofríe la cebolla picada finamente y el ajo picado hasta que estén transparentes. Añade el tomate triturado, una pizca de azúcar, sal y pimienta negra. Cocina a fuego medio-bajo durante 15 minutos, removiendo ocasionalmente. Cinco minutos antes de retirar, añade la albahaca fresca picada.

3

En un bol, mezcla el queso ricotta con el huevo batido, una pizca de sal y pimienta negra. Reserva.

4

Para montar la lasaña: en una fuente de horno (aproximadamente 20x30 cm), coloca una capa fina de salsa de tomate en el fondo. A continuación, añade una capa de berenjena y aubergine asadas, cubriendo bien el fondo. Encima, distribuye una parte de la mezcla de ricotta y espolvorea un poco de queso mozzarella y parmesano. Repite las capas hasta agotar los ingredientes, terminando con una capa de salsa de tomate y los quesos.

5

Hornea a 180°C durante 25-30 minutos, o hasta que el queso esté dorado y burbujeante. Deja reposar 10 minutos antes de servir para que los sabores se asienten.

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra de sabor, añade una hoja de laurel a la salsa de tomate mientras se cocina.
  • Si quieres una versión más ligera, sustituye parte del mozzarella por queso feta desmenuzado.
  • Para ahorrar tiempo, usa tomate triturado de bote de calidad (como el de Mercadona o Carrefour).
  • Si te sobra salsa de tomate, congélala en porciones para usarla en otras recetas.

Sustituciones

  • Aubergine: Puedes sustituirla por otra berenjena grande si no encuentras aubergine. El sabor será muy similar, aunque la textura puede ser un poco más firme. Asegúrate de asarla bien para evitar que quede aguada.
  • Queso ricotta: Si no tienes ricotta, usa requesón desnatado o queso fresco batido. El resultado será menos cremoso, pero mantendrá la esencia de la receta. También puedes añadir un poco de nata líquida para compensar la textura.
  • Albahaca fresca: En caso de no tener albahaca fresca, usa 1 cucharadita de albahaca seca. El sabor será más intenso, así que ajusta la cantidad a tu gusto.

Errores Comunes

  • Las berenjenas quedan crudas o con exceso de agua.: Asegúrate de cortar las rodajas finas y asarlas a 200°C hasta que estén doradas. Si quedan blandas, sécalas con papel de cocina antes de montar la lasaña.
  • La lasaña se desmorona al servir.: Deja reposar la lasaña 10 minutos después de hornear para que los ingredientes se compacten. También usa suficiente queso y ricotta para que actúen como aglutinante.
  • La salsa de tomate queda muy ácida.: Añade una pizca de azúcar o un poco de mantequilla al final de la cocción para equilibrar la acidez. Prueba y ajusta el punto de sal antes de montar la lasaña.

Conservación y Congelación

Para guardar la lasaña de berenjena y aubergine asada en la nevera, colócala en un recipiente hermético una vez que se haya enfriado por completo. Dura hasta 3 días en la nevera, y se puede recalentar en el microondas o en el horno a 180°C durante 10-15 minutos, cubriendo con papel de aluminio para que no se seque. Si prefieres congelarla, envuélvela bien en film transparente y papel de aluminio (o usa un recipiente apto para congelador) y guárdala hasta 2 meses. Para descongelar, déjala en la nevera toda la noche y recalienta en el horno a 180°C durante 20-25 minutos. Evita descongelar en el microondas si la lasaña lleva queso, ya que puede quedar gomosa.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer esta lasaña sin lácteos?

Sí, puedes sustituir los quesos por alternativas veganas como tofu desmenuzado marinado en especias o queso vegano rallado. El resultado será menos cremoso, pero igualmente sabroso. También puedes usar bechamel sin lactosa para unificar las capas.

¿Se puede preparar esta lasaña en airfryer?

No es recomendable, ya que el tamaño de una lasaña supera la capacidad de la mayoría de airfryers. Sin embargo, puedes asar las berenjenas en la airfryer (a 180°C durante 10-12 minutos) antes de montar el plato en el horno.

¿Puedo usar berenjenas congeladas?

Sí, pero debes descongelarlas y escurrirlas muy bien antes de asarlas, ya que sueltan mucha agua. El resultado puede ser menos sabroso que con berenjenas frescas, pero es una opción válida.

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