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Empedrat de Bacalao con Garbanzos y Pimientos Asados: Receta Catalana Sin Gluten

El empedrat de bacalao es uno de los platos más emblemáticos de la cocina catalana, pero esta versión con garbanzos y pimientos asados lo convierte en una receta aún más accesible, nutritiva y sin gluten. Originario de las zonas costeras de Cataluña, este plato combina el bacalao desalado con ingredientes humildes como los garbanzos, los pimientos asados y un toque de aceite de oliva virgen extra, creando un equilibrio perfecto entre tradición y modernidad. Ideal para comer en familia o llevar en tupper, esta receta es alta en proteína, fácil de preparar y llena de sabor mediterráneo. Sigue paso a paso cómo hacer un empedrat de bacalao auténtico con un toque personal que lo hará destacar.

50 minTiempo
MediaDificultad
Coste/Rac
30gProteína
420Calorías
SalteadoTécnica
Alérgenos
PescadoApio
Plato hondo de barro con empedrat de bacalao desmenuzado, garbanzos, pimientos asados rojos y verdes, aceitunas negras y perejil fresco, servido con un hilo de aceite de oliva virgen extra. Receta catalana tradicional sin gluten.

El Secreto de esta Receta

El secreto para un empedrat de bacalao perfecto está en el equilibrio entre el desalado del bacalao y la acidez del vinagre. Desala el bacalao correctamente (24 horas con cambios de agua) para evitar que el plato quede demasiado salado. Además, añade el vinagre en dos veces: una parte al sofrito y el resto al final, para potenciar el sabor sin enmascarar los ingredientes. Los pimientos asados aportan dulzor, contrastando con la salinidad del bacalao y las aceitunas.

Ingredientes

Porciones
4
Progreso0%
  • 400gbacalao desalado
  • 400ggarbanzos cocidos
  • 2unidadpimiento rojo asado
  • 2unidadpimiento verde asado
  • 1unidadcebolla morada
  • 2unidadtomate maduro
  • 2dienteajo
  • 100gaceitunas negras
  • 50galcaparras
  • 100mlaceite de oliva virgen extra
  • 30mlvinagre de vino blanco
  • 1cucharaditapimentón dulce
  • 1manoperejil fresco
  • -al gustosal
  • -al gustopimienta negra

Instrucciones Paso a Paso

1

Desala el bacalao si no lo has hecho antes: sumérgelo en agua fría durante 24 horas, cambiando el agua cada 6-8 horas. Escúrrelo y desmenúzalo en trozos pequeños, retirando posibles espinas.

2

En una sartén grande, calienta 50 ml de aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Añade la cebolla morada picada y los ajos picados, y sofríe hasta que estén transparentes (unos 5 minutos).

3

Incorpora el tomate pelado y picado, el pimentón dulce y un chorrito de vinagre de vino blanco. Cocina 3-4 minutos hasta que el tomate se deshaga.

4

Añade los pimientos asados (previamente pelados y cortados en tiras) y los garbanzos escurridos. Remueve bien y cocina 5 minutos para que los sabores se integren.

5

Agrega el bacalao desmenuzado, las aceitunas negras y las alcaparras. Mezcla con cuidado para no deshacer el bacalao y cocina a fuego suave otros 5 minutos.

6

Vierte el resto del aceite de oliva virgen extra y el vinagre de vino blanco restante. Rectifica de sal y pimienta negra al gusto. El empedrat de bacalao debe quedar jugoso pero no encharcado.

7

Deja reposar el plato 10 minutos antes de servir para que los sabores se asienten. Espolvorea perejil fresco picado por encima al momento de servir.

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra de autenticidad, añade un poco de ñora (pimiento seco catalán) remojado y picado al sofrito.
  • Si te gusta el contraste de texturas, tuesta ligeramente los garbanzos en una sartén antes de incorporarlos al empedrat.
  • Acompaña este plato con pan sin gluten tostado para mojar en el jugo.

Sustituciones

  • Bacalao desalado: Puedes sustituirlo por merluza desalada o abadejo, aunque el sabor será menos intenso. Remoja el pescado en leche durante 1 hora antes de cocinarlo para suavizar su sabor si no está bien desalado.
  • Alcaparras: Si no encuentras alcaparras, usa pepinillos en vinagre picados. Aportarán acidez y un toque crujiente, aunque con menos intensidad aromática.
  • Pimientos asados: En su lugar, puedes usar pimientos del piquillo en conserva, que son más dulces y aromáticos. Escúrrelos bien para evitar exceso de líquido en el plato.

Errores Comunes

  • El bacalao queda demasiado salado.: Remójalo en agua fría durante 24 horas, cambiando el agua cada 6-8 horas. Si el tiempo es limitado, cámbiale el agua cada 2 horas durante 8 horas.
  • El empedrat queda seco.: Añade un chorrito de caldo de pescado o agua al final de la cocción y deja que se integre. El aceite de oliva y el vinagre también ayudan a dar jugosidad.
  • Los garbanzos quedan duros.: Si usas garbanzos secos, remójalos 12 horas y cuécelos hasta que estén tiernos. Si son de bote, escúrrelos y enjuágalos bien antes de añadirlos.

Conservación y Congelación

El empedrat de bacalao con garbanzos y pimientos asados se conserva muy bien en la nevera durante hasta 3 días en un recipiente hermético. De hecho, sabe mejor al día siguiente, ya que los sabores se intensifican. Para guardarlo, deja que se enfríe completamente a temperatura ambiente antes de taparlo. Si quieres congelarlo, hazlo en porciones individuales (ideal para tupper) y consérvalo hasta 1 mes. Descongélalo en la nevera durante 12 horas antes de consumirlo. No lo recalientes en el microondas a máxima potencia, ya que el bacalao puede desmenuzarse. Calienta a fuego suave en una sartén con un poco de aceite de oliva o en el microondas a potencia media durante 2-3 minutos, removiendo a mitad de tiempo.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo usar bacalao fresco en lugar de desalado?

No es recomendable. El bacalao fresco tiene una textura y sabor distintos, y el empedrat tradicional requiere el bacalao salado y desalado para su carácter único. Si usas fresco, salalo ligeramente antes de cocinarlo, pero el resultado no será el mismo.

¿Cómo puedo hacer esta receta vegana?

Sustituye el bacalao por tofu marinado en algas (para dar sabor a mar) o setas deshidratadas remojadas. Los garbanzos y pimientos asados ya son veganos, pero asegúrate de que las aceitunas y alcaparras no lleven trazas de pescado.

¿El empedrat se puede comer frío?

¡Por supuesto! De hecho, en Cataluña es común servirlos a temperatura ambiente o frío, especialmente en verano. El sabor es más fresco y los ingredientes mantienen mejor su textura.

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