ZonaDeSabor

Croquetas de Quinoa y Espinacas con Bechamel de Almendras: Aperitivo Español Vegano

Las croquetas de quinoa y espinacas con bechamel de almendras son el aperitivo español vegano que revolucionará tu mesa. Esta receta combina la textura crujiente de la quinoa inflada con el sabor terroso de las espinacas frescas, unidas por una bechamel cremosa de almendras que aporta un toque gourmet sin lácteos. Perfectas para servir en reuniones, como entrante o incluso en un tupper vegano, estas croquetas son ricas en proteína vegetal, sin gluten y con un perfil nutricional imbatible. Además, su preparación es más sencilla de lo que parece: la clave está en una bechamel espesa de almendras y un rebozado con harina de garbanzo para un resultado dorado y sin grietas. ¿Listo para impresionar con un aperitivo saludable, alto en proteína y 100% vegano?

50 minTiempo
MediaDificultad
Coste/Rac
12gProteína
280Calorías
Fritura hornoTécnica
Alérgenos
AlmendrasQuinoa
Croquetas doradas de quinoa y espinacas con bechamel de almendras, aperitivo vegano español crujiente servidas en bandeja de madera con salsa blanca y semillas de sésamo.

El Secreto de esta Receta

El secreto de estas croquetas de quinoa y espinacas con bechamel de almendras está en dos detalles profesionales: primero, usar quinoa cocida y bien escurrida (incluso secada con papel de cocina) para evitar que la masa quede pastosa. Segundo, la bechamel de almendras debe cocinarse a fuego lento hasta que espese lo suficiente como para que, al mezclarla con la quinoa, la masa aguanté su forma sin desmoronarse. Además, el pimentón ahumado y las semillas de sésamo en el rebozado aportan un toque español auténtico y un extra de crujiente.

Ingredientes

Porciones
12
Progreso0%
  • 150grquinoa blanca
  • 200grespinacas frescas
  • 100gralmendras crudas sin piel
  • 300mlleche de avena sin azúcar
  • 50grharina de garbanzo
  • 30mlaceite de oliva virgen extra
  • 0.5unidadcebolla morada
  • 2dienteajo
  • 0.25cucharaditanuez moscada molida
  • 0.5cucharaditapimentón ahumado
  • 1cucharaditasal marina
  • 0.5cucharaditapimienta negra
  • 20grlevadura nutricional
  • 80grpan rallado sin gluten
  • 20grsemillas de sésamo tostadas

Instrucciones Paso a Paso

1

Precalienta el horno a 200°C (con ventilación) y forra una bandeja con papel de horno. Esta técnica de fritura en horno logrará croquetas doradas sin exceso de aceite.

2

Cuece la quinoa blanca en agua con una pizca de sal marina durante 12 minutos. Escurre bien y reserva. La quinoa debe quedar suelta, sin exceso de humedad.

3

Para la bechamel de almendras, tritura las almendras crudas hasta obtener una harina fina. En una sartén, calienta 20 ml de aceite de oliva virgen extra y sofríe la cebolla morada picada finamente y los ajos picados hasta que estén transparentes.

4

Añade la harina de almendra a la sartén y remueve 1 minuto para tocar ligeramente. Vierte la leche de avena poco a poco, sin dejar de remover con unas varillas para evitar grumos. Cocina a fuego medio hasta que espese (unos 8-10 minutos).

5

Incorpora la nuez moscada, el pimentón ahumado, sal marina, pimienta negra y la levadura nutricional. Mezcla bien y retira del fuego.

6

En un bol, mezcla la quinoa cocida, las espinacas frescas picadas (previamente salteadas 2 minutos en una sartén con el resto del aceite) y la bechamel de almendras. La masa debe ser compacta y manejable. Si queda muy húmeda, añade 1 cucharada más de harina de garbanzo.

7

Deja reposar la mezcla en la nevera 20 minutos para que adquiera consistencia. Esto es clave para que las croquetas no se rompan al empanar.

8

Forma bolitas o cilindros con las manos humedecidas (para que no se peguen). Pásalas primero por harina de garbanzo, luego por pan rallado sin gluten mezclado con semillas de sésamo tostadas, presionando ligeramente para que queden bien cubiertas.

9

Coloca las croquetas en la bandeja del horno y rocía con un poco de aceite de oliva en spray. Hornea durante 20 minutos, dándoles la vuelta a mitad de tiempo, hasta que estén doradas y crujientes.

10

Sirve calientes o a temperatura ambiente, acompañadas de un alioli vegano o una salsa de yogur de soja con limón.

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharadita de ralladura de limón a la bechamel de almendras. Esto realzará los sabores y dará un contraste fresco.
  • Si quieres croquetas más ligeras, sustituye el pan rallado por copos de avena triturados en el rebozado. Quedarán igual de crujientes pero con menos carbos.
  • Para un aperitivo más elegante, forma las croquetas con un molde de helado pequeño. Así tendrás porciones uniformes y profesionales.

Sustituciones

  • Almendras crudas: Puedes sustituir las almendras por anacardos remojados 4 horas para una bechamel más cremosa y dulce. El sabor será más suave, pero la textura seguirá siendo sedosa. Ajusta la cantidad de leche de avena, ya que los anacardos sueltan más líquido.
  • Harina de garbanzo: Si no tienes harina de garbanzo, usa harina de arroz para el rebozado. El resultado será menos crujiente, pero igual de sabroso. Para compensar, añade 1 cucharada de almidón de maíz a la mezcla de pan rallado.
  • Leche de avena: La leche de coco es una alternativa rica en grasas que hará la bechamel más densa y con un toque exótico. Reduce un 20% la cantidad para evitar que la masa quede demasiado húmeda.

Errores Comunes

  • La bechamel queda líquida: Cocina la bechamel a fuego medio-bajo y remueve constantemente hasta que espese. Si ya está hecha, añade 1 cucharada de harina de almendra extra y sigue cociendo 2-3 minutos más.
  • Las croquetas se rompen al empanar: Refrigera la masa 20-30 minutos antes de formar las croquetas. Si el problema persiste, añade 1 cucharada de semillas de lino molidas a la mezcla para dar más cohesión.
  • No quedan doradas en el horno: Rocía generosamente con aceite en spray antes de hornear y sube la temperatura a 220°C los últimos 5 minutos. También puedes pasarlas 2 minutos por la airfryer para un acabado perfecto.

Conservación y Congelación

Estas croquetas de quinoa y espinacas con bechamel de almendras se conservan perfectamente en la nevera hasta 3 días en un recipiente hermético. Para mantener su textura crujiente, colócalas en una sola capa y separadas por papel de horno. Si prefieres congelarlas, hazlo antes de hornear: forma las croquetas, empanálas y congélalas en una bandeja (sin que se toquen) durante 2 horas. Luego, traspásalas a una bolsa hermética y guárdalas hasta 2 meses. Para cocinarlas desde congeladas, hornea a 200°C durante 25-30 minutos (sin descongelar), dándoles la vuelta a mitad de tiempo. Evita congelarlas después de horneadas, ya que perderían su textura crujiente. Si las guardas en tupper, asegúrate de que estén completamente frías para evitar condensación y humedad.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer estas croquetas en airfryer?

Sí, las croquetas de quinoa y espinacas con bechamel de almendras quedan perfectas en airfryer. Cocínalas a 180°C durante 12-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad de tiempo. Rocía con aceite antes para un mejor dorado.

¿Son aptas para celíacos?

Sí, esta receta es 100% sin gluten siempre que uses harina de garbanzo y pan rallado sin gluten certificados. Verifica las etiquetas de todos los ingredientes para evitar contaminación cruzada.

¿Puedo usar espinacas congeladas?

Sí, pero escúrrelas muy bien (exprime el exceso de agua con un paño) antes de mezclarlas. Las espinacas congeladas sueltan mucha agua, lo que puede hacer que la masa quede demasiado húmeda.

¿Cómo puedo hacerlas más proteicas?

Añade 50 gr de proteína vegetal en polvo sin sabor a la mezcla de quinoa y espinacas, o sustituye 50 gr de quinoa por lentejas cocidas trituradas. Ambas opciones aumentarán el contenido de proteína por ración sin alterar el sabor.

También te encantarán