Croquetas de Quinoa y Calabacín con Bechamel de Anacardos: Receta Sin Lácteos en Airfryer
Si buscas una alternativa sin lácteos pero igual de cremosa y sabrosa que las croquetas tradicionales, estas croquetas de quinoa y calabacín con bechamel de anacardos son tu solución. Perfectas para servir como aperitivo o entrante, combinan la textura esponjosa de la quinoa cocida con el toque terroso del calabacín rallado, todo envuelto en una bechamel vegana de anacardos ultracremosa. Preparadas en airfryer, quedan doradas por fuera y fundentes por dentro, sin necesidad de freír. Ideal para dietas sin gluten, veganas o simplemente para quienes buscan opciones más ligeras pero llenas de sabor.

El Secreto de esta Receta
El secreto de estas croquetas de quinoa y calabacín con bechamel de anacardos está en remojar los anacardos al menos 4 horas (o toda la noche) para eliminar los antinutrientes y lograr una bechamel sedosa. Además, escurrir bien el calabacín es clave para evitar que la masa quede aguada. Usa harina de garbanzo en lugar de harina común para dar estructura sin gluten y un toque a nuez que combina perfectamente con los anacardos.
Ingredientes
- 150grquinoa blanca
- 300grcalabacín maduro
- 120granacardos remojados 4 horas
- 200mlagua caliente
- 2cucharadasaceite de oliva virgen extra
- 1unidadcebolla morada
- 2dientesajo
- 2cucharadaslevadura nutricional
- 50grharina de garbanzo
- 30gralmidón de tapioca
- 10grperejil fresco
- 1cucharaditasal marina
- 0.5cucharaditapimienta negra recién molida
- 0.5cucharaditacomino en polvo
- 80grpan rallado sin gluten
Instrucciones Paso a Paso
Lava la quinoa bajo el agua fría para eliminar saponinas. Cocínala en el doble de agua con una pizca de sal marina durante 15 minutos. Escurre y reserva.
Pela y ralla el calabacín maduro. Colócalo en un colador, espolvorea con un poco de sal y deja reposar 10 minutos para eliminar el exceso de agua. Exprime bien con un paño limpio.
Para la bechamel de anacardos, escurre los anacardos remojados y licúalos con el agua caliente, el aceite de oliva, la levadura nutricional, la sal y la pimienta hasta obtener una crema lisa.
En una sartén antiadherente, sofríe la cebolla morada picada finamente y el ajo picado con un poco de aceite hasta que estén transparentes. Añade el calabacín escurrido y cocina 5 minutos a fuego medio.
Mezcla en un bol la quinoa cocida, el sofrito de calabacín, la bechamel de anacardos, el comino, el perejil picado y la harina de garbanzo. Remueve bien hasta obtener una masa homogénea y maleable. Si queda muy húmeda, añade almidón de tapioca poco a poco.
Deja reposar la mezcla en la nevera durante 20 minutos para que espese. Luego, forma croquetas alargadas (como un cilindro de 5 cm) con las manos ligeramente humedecidas.
Pasa cada croqueta por pan rallado sin gluten, presionando suavemente para que quede bien adherido. Rocía con un poco de aceite en spray para favorecer el dorado.
Precalienta el airfryer a 180°C. Coloca las croquetas en la canasta sin amontonar y cocina durante 12-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción, hasta que estén doradas y crujientes por fuera.
Sirve calientes, acompañadas de una salsa de yogur de soja con limón o un pesto de albahaca para realzar su sabor.
Pro-Tips del Chef
- Para un extra de sabor, añade 1 cucharadita de cúrcuma a la bechamel de anacardos. No solo le dará un color dorado, sino también propiedades antiinflamatorias.
- Si quieres un toque umami, incorpora 1 cucharada de levadura de cerveza desactivada a la masa junto con la levadura nutricional.
- Para un acabado más profesional, usa un molde para croquetas para darles forma uniforme antes de empanar.
- Si no tienes airfryer, puedes hornearlas a 200°C durante 20-25 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción.
Sustituciones
- Quinoa blanca: Puedes sustituirla por mijo o trigo sarraceno cocidos. El mijo aporta un sabor más dulce y una textura ligeramente más granulada, mientras que el trigo sarraceno añade un toque terroso y más proteína.
- Anacardos: Si no tienes anacardos, usa almendras blanqueadas remojadas. La bechamel quedará un poco más espesa y con un sabor ligeramente amargo, pero igual de cremosa. Ajusta la sal al gusto.
- Harina de garbanzo: Sustituye por harina de avena sin gluten o harina de coco. La de avena dará un sabor más neutro, mientras que la de coco añadirá un toque dulce y absorberá más líquido, por lo que puede ser necesario añadir un poco más de bechamel.
- Pan rallado sin gluten: Usa copos de avena triturados o semillas de sésamo tostadas para empanar. Los copos de avena darán un acabado más suave, mientras que el sésamo aportará un crujiente intenso y un aroma a nuez.
Errores Comunes
- La masa queda demasiado líquida: Añade almidón de tapioca o harina de garbanzo poco a poco hasta lograr una textura maleable. Deja reposar la mezcla 20 minutos en la nevera para que los ingredientes absorban el líquido.
- Las croquetas se deshacen al empanar: Enfría bien la masa antes de formar las croquetas y usa las manos humedecidas. Si el pan rallado no se adhiere, pasa primero las croquetas por un poco de harina de garbanzo antes de empanar.
- No quedan crujientes en el airfryer: Asegúrate de no amontonar las croquetas en la canasta y rocía aceite en spray antes de cocinar. Si es necesario, aumenta la temperatura a 190°C los últimos 2 minutos.
- La bechamel de anacardos queda granulada: Remoja los anacardos al menos 4 horas y usa una batidora de alta potencia. Si persiste, cuela la mezcla con un colador fino o añade un poco más de agua caliente.
Conservación y Congelación
Estas croquetas de quinoa y calabacín con bechamel de anacardos se conservan en la nevera hasta 3 días en un recipiente hermético. Para mantener su textura crujiente, colócalas en un solo nivel y separadas por papel de horno. Si las guardas en el congelador, hazlo antes de cocinarlas: forma las croquetas, empanalas y congélalas en una bandeja (sin que se toquen) durante 1 hora. Luego, transfiérelas a una bolsa hermética. Durán hasta 3 meses. Para cocinarlas desde congeladas, no las descongeles: cocínalas directamente en el airfryer a 180°C durante 18-20 minutos, dándoles la vuelta a mitad. Si las has cocinado y sobraron, recaliéntalas en el airfryer a 160°C durante 3-4 minutos para que recuperen su crujiente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer estas croquetas sin airfryer?
Sí, puedes hornearlas en el horno convencional a 200°C durante 20-25 minutos, colocándolas en una bandeja con papel vegetal y rociándolas con aceite. También puedes freírlas en aceite abundante a 180°C hasta que estén doradas, aunque esta opción es menos saludable.
¿Son aptas para celíacos?
Sí, siempre que uses ingredientes certificados sin gluten: quinoa, harina de garbanzo, almidón de tapioca y pan rallado sin gluten. Verifica las etiquetas para evitar contaminación cruzada.
¿Puedo usar calabacín verde en lugar de maduro?
Sí, pero el calabacín maduro tiene menos agua y un sabor más intenso, lo que mejora la textura de la croqueta. Si usas calabacín verde, escúrrelo muy bien y considera añadir 10 gr más de almidón de tapioca para compensar la humedad.
¿Cómo puedo hacer la receta keto?
Sustituye la quinoa por coliflor cocida y bien escurrida (200 gr), y el pan rallado por harina de almendra (80 gr). Reduce el almidón de tapioca a 10 gr y usa anacardos con moderación por su contenido en carbohidratos.
¿Puedo preparar la masa con antelación?
Sí, puedes preparar la masa y guardarla en la nevera hasta 24 horas antes de formar las croquetas. No la congeles cruda, ya que la textura de la quinoa y el calabacín puede verse afectada.
También te encantarán

Doritos de Garbanzos Crujientes al Horno
Snack fit súper fácil: doritos de garbanzos crujientes al horno. Muy altos en proteína vegetal, bajos en grasa y perfectos para picar entre horas.

Ensalada de Quinoa, Aguacate y Mango
Prepara cenas ligeras y frescas con esta ensalada de quinoa, aguacate y mango. Llena de vitaminas, sin gluten y lista en 20 minutos.