Croquetas de Morcilla y Cebolla Caramelizada: Versión Sin Bechamel para Intolerantes
Si eres fan de las croquetas tradicionales pero buscas una alternativa sin bechamel por intolerancia a la lactosa o simplemente por probar algo nuevo, estas croquetas de morcilla y cebolla caramelizada son tu solución. Una receta 100% española, fácil de preparar y con ingredientes que encontrarás en cualquier supermercado como Mercadona o Carrefour. La morcilla de Burgos (o de cebolla, si prefieres un toque más dulce) se combina con la cebolla caramelizada para crear un relleno lleno de sabor, mientras que el puré de patata actúa como sustituto perfecto de la bechamel, dando una textura cremosa y compacta. Ideal para servir como entrante en una cena o como tapa en una reunión.

El Secreto de esta Receta
El secreto para que estas croquetas sin bechamel queden perfectas está en el puré de patata: debe ser suave pero espeso para que actúe como aglutinante. Carameliza bien las cebollas a fuego lento para que aporten dulzor y profundidad al relleno. Y, sobre todo, no saltees el paso de enfriar la mezcla 15 minutos en la nevera antes de empanar: así evitarás que se rompan al freír.
Ingredientes
- 250grmorcilla de Burgos o de cebolla
- 2unidadcebolla blanca grande
- 500grpatatas para cocer
- 2unidadhuevo grande
- 100grpan rallado
- 50grharina de trigo
- 500mlaceite de oliva virgen extra
- 20grazúcar moreno (para caramelizar)
- 1pizcasal
- 1pizcapimienta negra molida
- 0.5cucharaditanuez moscada (opcional)
Instrucciones Paso a Paso
Pela y corta las cebollas en juliana fina. En una sartén con 2 cucharadas de aceite de oliva, cocínalas a fuego lento con una pizca de sal y el azúcar moreno durante 25-30 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que estén completamente caramelizadas y doradas. Reserva.
Mientras, pela y corta las patatas en trozos. Cocínalas en agua con sal durante 15-20 minutos hasta que estén tiernas. Escúrrelas y haz un puré suave con un tenedor o pasapurés. Añade una pizca de nuez moscada (opcional) y mezcla bien.
En un bol, desmenuza la morcilla (quitando la piel si la lleva) y mézclala con las cebollas caramelizadas y el puré de patata. Ajusta de sal y pimienta al gusto. La mezcla debe quedar compacta pero manejable. Si está muy húmeda, añade 1 cucharada de pan rallado para secarla.
Forma bolitas con las manos (previamente humedecidas para que no se peguen) y aplástalas ligeramente para darles forma de croqueta. Pásalas por harina, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado, asegurándote de que queden bien cubiertas.
Calienta el aceite de oliva en una sartén honda o freidora a 180°C. Fríe las croquetas en tandas (sin amontonar) durante 3-4 minutos o hasta que estén doradas por ambos lados. Escúrrelas sobre papel absorbente.
Sirve calientes, acompañadas de un poco más de cebolla caramelizada por encima si deseas.
Pro-Tips del Chef
- Para un extra de sabor, añade 1 cucharadita de pimentón dulce a la mezcla de morcilla y cebolla.
- Si prefieres una versión más ligera, puedes hornear las croquetas a 200°C durante 20 minutos, rociándolas con un poco de aceite de oliva antes.
- Acompaña estas croquetas con una salsa de yogur natural y limón para equilibrar el sabor intenso de la morcilla.
Sustituciones
- Morcilla de Burgos: Puedes sustituirla por morcilla de arroz (más suave) o chorizo dulce (para un sabor menos intenso). Si usas chorizo, reduce la cantidad de sal en la receta, ya que suele ser más salado.
- Pan rallado: Para una versión sin gluten, usa pan rallado sin gluten o copos de maíz triturados. La textura será ligeramente más crujiente, pero el resultado igual de sabroso.
- Huevo: Si eres alérgico al huevo, puedes usar clara de huevo pasteurizada o una mezcla de agua y harina de garbanzo (2 cucharadas de harina + 3 de agua por huevo) para empanar. El acabado será menos dorado, pero igual de crujiente.
Errores Comunes
- Las croquetas se deshacen al freír.: Enfría la mezcla al menos 15 minutos en la nevera antes de empanar y aprieta bien al formar las croquetas. Si la mezcla está muy húmeda, añade más pan rallado.
- El puré de patata queda grumoso.: Pasa las patatas por un pasapurés o tritúralas con una batidora de mano para conseguir una textura lisa y cremosa. Evita usar el tenedor si buscas un resultado más profesional.
- La cebolla no se carameliza bien.: Cocina a fuego bajo y con paciencia. Si se quema, añade un chorrito de agua y remueve constantemente. El azúcar moreno ayuda a acelerar el proceso.
Conservación y Congelación
Estas croquetas sin bechamel se conservan perfectamente en la nevera hasta 3 días si las guardas en un recipiente hermético. Para recalentarlas, colócalas en una bandeja de horno a 180°C durante 10-12 minutos hasta que recuperen su textura crujiente. También puedes congelarlas antes de freír: colócalas en una bandeja con papel de horno (sin que se toquen) y mételas al congelador 2 horas. Luego, guárdalas en una bolsa hermética hasta 2 meses. Para cocinarlas desde congeladas, fríelas directamente (sin descongelar) en aceite bien caliente, añadiendo 1-2 minutos extra de cocción. Evita congelarlas después de freír, ya que perderían su textura crujiente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer estas croquetas en airfryer?
Sí, pero el resultado no será exactamente igual. Rocía las croquetas con aceite de oliva y cocínalas a 180°C durante 12-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Quedarán menos crujientes que fritas, pero igual de sabrosas.
¿Qué tipo de morcilla es mejor para esta receta?
La morcilla de Burgos (con arroz) o la morcilla de cebolla son las más recomendables por su textura y sabor suave. Si usas morcilla de arroz, el relleno quedará más meloso.
¿Puedo preparar la masa con antelación?
Sí, puedes preparar la mezcla de morcilla, cebolla y puré de patata hasta 1 día antes y guardarla en la nevera. Empana y fríe justo antes de servir para que queden crujientes.
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