Crema de Espinacas con Leche de Almendras: Receta Vegana Cremosa y Rápida en 15 Minutos
La crema de espinacas con leche de almendras es el plato vegano que estabas buscando: cremosa, nutritiva y llena de sabor sin necesidad de lácteos. Esta receta, inspirada en la cocina saludable y sin lactosa, aprovecha la textura sedosa de la leche de almendras para lograr una consistencia perfecta. Además, es una excelente fuente de hierro no hemo, ideal para dietas basadas en plantas. Su preparación en solo 15 minutos la convierte en la opción ideal para comidas rápidas, tupper o cenas ligeras. Olvídate de las cremas pesadas y descubre cómo las espinacas, combinadas con ingredientes simples, pueden transformarse en un plato gourmet, económico y lleno de beneficios.

El Secreto de esta Receta
El secreto de una crema de espinacas con leche de almendras perfecta está en cocinar las espinacas a fuego bajo para evitar que pierdan su color vibrante y su valor nutricional. La leche de almendras no solo aporta cremosidad, sino que también equilibra el sabor terroso de las espinacas. Añadir la levadura nutricional al final realza el sabor y aporta un toque a queso sin usar lácteos, ideal para dietas veganas.
Ingredientes
- 300grespinacas frescas
- 400mlleche de almendras sin azúcar
- 0.5unidadcebolla morada
- 2dienteajo
- 1unidadpatata grande
- 15mlaceite de oliva virgen extra
- 1pizcasal marina
- 0.5cucharaditapimienta negra molida
- 0.25cucharaditanuez moscada
- 10grlevadura nutricional
Instrucciones Paso a Paso
En una olla, calienta el aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Añade la cebolla morada picada finamente y los ajos troceados. Sofríe hasta que estén transparentes, unos 3 minutos.
Pela y corta la patata grande en cubos pequeños. Agrega a la olla junto con las espinacas frescas (previamente lavadas y escurridas). Rehoga todo durante 2 minutos.
Vierte la leche de almendras sin azúcar y añade una pizca de sal marina, pimienta negra y nuez moscada. Remueve bien y deja cocinar a fuego medio-bajo durante 10 minutos, o hasta que la patata esté tierna.
Retira del fuego y tritura con una batidora de mano hasta obtener una textura cremosa y homogénea. Si la crema queda muy espesa, añade un poco más de leche de almendras.
Incorpora la levadura nutricional para darle un toque umami y extra de proteínas. Prueba y ajusta la sazón si es necesario.
Sirve caliente, decorada con un hilo de aceite de oliva y unas semillas de almendra tostadas por encima.
Pro-Tips del Chef
- Para un extra de proteína, añade tofu sedoso batido a la crema antes de triturar.
- Decora con germinados de espinaca o rúcula para un toque gourmet y crujiente.
- Si prefieres una versión más contundente, sirve la crema con croutons de pan integral o semillas de calabaza tostadas.
Sustituciones
- Leche de almendras sin azúcar: Puedes sustituirla por leche de coco light para un sabor más tropical, aunque la textura será ligeramente más densa. También funciona con leche de avena, que aporta un toque más neutro pero igualmente cremoso.
- Espinacas frescas: Si no encuentras espinacas frescas, usa espinacas congeladas (escurridas y sin descongelar previamente). Asegúrate de ajustar la cantidad de líquido, ya que las espinacas congeladas sueltan más agua.
- Levadura nutricional: Si no tienes levadura nutricional, puedes omitirla o sustituirla por queso vegano rallado para mantener el perfil vegano. El sabor será menos intenso pero igualmente sabroso.
Errores Comunes
- La crema queda líquida.: Cocina la patata unos minutos más antes de triturar para que espese la mezcla. Si ya está lista, añade 1 cucharadita de maicena disuelta en agua fría y calienta unos minutos más.
- El color de la crema se oscurece.: Cocina las espinacas el menor tiempo posible y añade un chorrito de zumo de limón al final para mantener su color verde intenso. El limón también realza su sabor.
- La crema sabe a tierra.: Equilibra el sabor con una pizca más de sal, un toque de azúcar o sirope de agave (opcional) y la nuez moscada. Estos ingredientes contrarrestan el amargor de las espinacas.
Conservación y Congelación
Esta crema de espinacas con leche de almendras se conserva en la nevera en un recipiente hermético hasta 3 días. Para guardarla, déjala enfriar completamente a temperatura ambiente antes de taparla. Si la preparas con antelación, ten en cuenta que al enfriar puede espesar más; al recalentar, añade un poco de leche vegetal o agua para recuperar su textura cremosa. También puedes congelarla en porciones individuales hasta 1 mes. Para descongelar, déjala en la nevera toda la noche y calienta a fuego bajo, removiendo ocasionalmente. No la congeles si has añadido leche de coco, ya que puede separarse al descongelar.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo usar espinacas baby en lugar de espinacas frescas normales?
Sí, las espinacas baby son una excelente opción. Son más tiernas y requieren menos tiempo de cocción, así que añádelas al final para evitar que se deshagan demasiado.
¿Esta receta es apta para niños?
Por supuesto. La crema de espinacas con leche de almendras es suave y fácil de digerir. Si a tus hijos no les gusta el color verde, puedes mezclarla con un poco de puré de calabaza para darle un tono más anaranjado.
¿Puedo hacer esta crema en Thermomix?
¡Claro! Sigue los mismos pasos pero usa el modo guiso para sofreír la cebolla y el ajo, y el modo velocidad 1 para triturar. Cocina a 100°C durante 10 minutos.
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