Tahini de Remolacha y Granadilla: Salsa Medio Oriental para Ensaladas Veganas
El tahini de remolacha y granadilla es una salsa innovadora que fusiona el toque terroso del sésamo con la dulzura vibrante de la remolacha y el contraste ácido de la granadilla. Ideal para elevar ensaladas veganas, bowls de quinoa o incluso como dip para crudités, esta receta aporta un perfil nutricional excepcional: rica en hierro, antioxidantes y grasas saludables, sin gluten ni lácteos. A diferencia de las versiones tradicionales, esta salsa medio oriental destaca por su color fucsia intenso y su equilibrio perfecto entre lo cremoso y lo fresco, gracias a un secreto: la infusión en frío de la remolacha cruda.

El Secreto de esta Receta
El secreto de esta salsa tahini de remolacha y granadilla radica en usar remolacha cruda rallada y no cocida: esto preserva su color vibrante y su crujiente textura, evitando que la salsa se vuelva pastosa. Además, enfriar el agua añadida garantiza una emulsión más estable y cremosa, mientras que el zumo de granadilla fresco (no concentrado) aporta un toque cítrico único que equilibra la intensidad del sésamo.
Ingredientes
- 150grremolacha cruda pelada
- 80grsemillas de sésamo tostadas
- 60grpasta de tahini 100% sésamo
- 30mlaceite de oliva virgen extra
- 40mlzumo de granadilla fresco
- 15mljugo de limón amarillo
- 1cucharaditacomino molido
- 0.5cucharaditapimentón ahumado
- 0.5cucharaditasal marina fina
- 20mlagua helada
Instrucciones Paso a Paso
Ralla la remolacha cruda con un rallador fino y colócala en un bol con agua helada durante 5 minutos para suavizar su sabor terroso. Escurre bien y seca con papel absorbente.
En un procesador de alimentos, tritura las semillas de sésamo tostadas hasta obtener una pasta espesa. Añade la pasta de tahini, el aceite de oliva, el zumo de granadilla y el jugo de limón. Procesa hasta integrar.
Incorpora la remolacha rallada, el comino, el pimentón ahumado y la sal. Procesa de nuevo, añadiendo el agua helada poco a poco hasta lograr una textura cremosa y homogénea.
Prueba y ajusta la acidez con más limón o la dulzura con un poco de miel de agave (opcional, si no es estrictamente vegana). La salsa debe tener un equilibrio entre lo terroso, lo ácido y lo dulce.
Transfiere a un tarro de vidrio y deja reposar en la nevera al menos 30 minutos para que los sabores se fusionen. Servir frío.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque gourmet, decora con semillas de sésamo negro y granos de granadilla al servir.
- Usa esta salsa como marinada para tofu: deja reposar el tofu en la salsa 2 horas antes de cocinarlo al horno o en airfryer.
- Si prefieres una versión más ligera, reduce el aceite de oliva a 15 ml y aumenta el agua helada a 30 ml.
Sustituciones
- Pasta de tahini: Puedes reemplazarla con más semillas de sésamo tostadas (100 gr en total), pero el resultado será menos cremoso y más granular. Añade 1 cucharada de aceite de sésamo para compensar la falta de grasa y mejorar la emulsión.
- Grananadilla: Si no encuentras granadilla, usa zumo de naranja sanguina (50 ml) mezclado con 1 cucharadita de vinagre de manzana para imitar la acidez. El color será menos intenso, pero el contraste de sabores se mantendrá.
- Comino molido: Sustituye por cilantro molido (1 cucharadita) para un perfil más fresco, aunque perderás el toque terroso característico. Añade una pizca de cardamomo para recuperar profundidad.
Errores Comunes
- La salsa queda demasiado espesa: Añade agua helada en pequeñas cantidades (5 ml a la vez) mientras procesas, hasta alcanzar la textura deseada. Nunca uses agua caliente, ya que cortará la emulsión.
- El sabor a remolacha domina por completo: Equilibra con más zumo de granadilla o limón (5 ml adicionales) y una pizca de sal. Si persiste, añade 1 cucharadita de miel o sirope de arce para redondear los sabores.
- La salsa se separa al reposar: Bate vigorosamente con un tenedor antes de servir. Para evitarlo en el futuro, asegúrate de que todos los ingredientes estén fríos al emulsionar y usa aceite de oliva de calidad, que emulsiona mejor.
Conservación y Congelación
Esta salsa tahini de remolacha y granadilla se conserva perfectamente en la nevera, dentro de un tarro de vidrio hermético, hasta 5 días. Para alargar su vida útil, cubre la superficie con un poco de aceite de oliva antes de cerrar el tarro, lo que evitará que se oxide y mantendrá su color vibrante. Si deseas congelarla, hazlo en porciones individuales en cubiteras de silicona: una vez congelada, transfiere los cubos a una bolsa hermética y guárdalos hasta 3 meses. Descongela en la nevera durante 12 horas y remueve bien antes de usar, ya que puede separarse ligeramente. Evita congelar si has añadido ingredientes frescos como hierbas, ya que perderán textura.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo usar remolacha cocida en lugar de cruda?
Sí, pero el color será menos intenso y la textura más suave. Asegúrate de escurrirla muy bien para evitar que la salsa quede aguada. El sabor será más dulce y menos terroso.
¿Cómo puedo hacer esta salsa sin procesador?
Puedes moler las semillas de sésamo en un mortero hasta obtener una pasta, luego mezcla todos los ingredientes con un tenedor. El resultado será más rústico, pero igualmente delicioso. Añade el aceite de oliva al final para emulsionar mejor.
¿Es apta para dietas keto?
En su versión original, no es estrictamente keto por el contenido de carbohidratos de la remolacha. Para adaptarla, reduce la remolacha a 50 gr y añade más tahini (90 gr) para compensar la textura. Así, cada porción tendrá menos de 5 gr de carbohidratos netos.
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