Rosquillas de Anís: Receta Casera para Meriendas Tradicionales
Las rosquillas de anís son un clásico de la repostería española que no puede faltar en ninguna merienda tradicional. Esta receta casera, transmitida de generación en generación, destaca por su aroma intenso a anís y su textura esponjosa por dentro y crujiente por fuera. Preparadas con ingredientes básicos como harina, huevos y anís en grano, son ideales para acompañar un café o un chocolate caliente. Además, su elaboración es tan sencilla que podrás disfrutarlas en menos de 40 minutos, sin necesidad de herramientas complicadas. Perfectas para fiestas, desayunos o simplemente para endulzar el día a día con un toque de tradición española.

El Secreto de esta Receta
El secreto para unas rosquillas de anís perfectas está en el equilibrio de sabores y la técnica de fritura. Usa anís en grano y en polvo para potenciar su aroma, y añade la ralladura de naranja para un toque cítrico que realza el sabor. No frías a fuego alto, ya que por fuera se dorarían demasiado rápido y por dentro quedarían crudas. El aceite de oliva les da un toque tradicional y una textura más ligera que otros aceites.
Ingredientes
- 250grharina de trigo común
- 2unidadhuevos medianos
- 80grazúcar blanco
- 50mlaceite de girasol suave
- 1cucharaditaanís en grano
- 1cucharaditaanís en polvo
- 1sobrelevadura química (polvo de hornear)
- 1cucharaditaralladura de naranja
- 1pizcasal fina
- 500mlaceite de oliva virgen extra
- 50grazúcar glas
Instrucciones Paso a Paso
En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar, la levadura química, el anís en polvo, la ralladura de naranja y la sal. Remueve bien para integrar todos los ingredientes secos.
Añade los huevos uno a uno, batiendo con unas varillas después de cada uno. Incorpora el aceite de girasol y sigue mezclando hasta obtener una masa homogénea.
Agrega el anís en grano y amasa con las manos durante 2-3 minutos hasta que la masa sea suave y elástica. Si queda muy pegajosa, añade un poco más de harina, pero sin pasarte para que no queden secas.
Deja reposar la masa tapada con un paño limpio durante 10 minutos para que la levadura actúe.
Forma pequeñas porciones de masa (del tamaño de una nuez) y haz rosquillas con las manos, uniendo los extremos para darles forma de anillo. Colócalas en una bandeja con papel de horno.
Calienta el aceite de oliva en una sartén profunda a fuego medio. Cuando esté caliente (pero sin humear), fríe las rosquillas en batches, dándoles la vuelta para que se doren por ambos lados. Retíralas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente.
Espolvorea azúcar glas por encima mientras aún están tibias para que se adhiera mejor. Sirve calientes o a temperatura ambiente.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharadita de canela en polvo a la mezcla de ingredientes secos.
- Si prefieres rosquillas más ligeras, puedes hornearlas a 180°C durante 12-15 minutos, aunque perderán la textura crujiente de la fritura.
- Espolvorea azúcar glas mezclada con un poco de canela para un acabado más aromático.
Sustituciones
- Anís en grano: Puedes sustituirlo por 1 cucharadita de semillas de hinojo, que aportan un aroma similar aunque ligeramente más dulce. El sabor será menos intenso, pero igual de aromático.
- Huevos: Para una versión vegana, usa 2 cucharadas de semillas de lino molidas mezcladas con 6 cucharadas de agua (dejar reposar 5 min). La textura será un poco más densa, pero el sabor quedará muy similar.
- Azúcar blanco: Sustituye por azúcar moreno para un sabor más caramelizado. El color de las rosquillas será más oscuro, pero el aroma ganará en profundidad.
Errores Comunes
- Las rosquillas se deshacen al freír: Asegúrate de que el aceite esté a la temperatura correcta (170-180°C). Si está frío, absorberán demasiado aceite y se romperán. Prueba con un trocito de masa: si sube rápido y burbujea, el aceite está listo.
- Quedan muy secas por dentro: No amases en exceso la masa y no añadas demasiada harina. La masa debe ser manejable pero no seca. Si ves que al freír se secan, reduce un poco el tiempo de cocción.
- El anís no se nota: Usa anís en grano y en polvo para potenciar el sabor. Si solo usas grano, tritúralo ligeramente antes de añadirlo a la masa para liberar más aroma.
Conservación y Congelación
Las rosquillas de anís se conservan a temperatura ambiente en un recipiente hermético durante 3-4 días, manteniendo su textura crujiente si las guardas con un trozo de papel absorbente para evitar la humedad. Para alargar su vida útil, puedes congelarlas una vez frías y bien envueltas en film transparente o en una bolsa para congelar. Durarán hasta 1 mes en el congelador. Para consumirlas, déjalas descongelar a temperatura ambiente durante 1-2 horas y, si quieres recuperarlas crujientes, caliéntalas unos minutos en el horno a 160°C. Evita guardarlas en la nevera, ya que el frío las endurece y pierde su esponjosidad.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer rosquillas de anís sin levadura?
Sí, pero quedarán más densas. Puedes sustituir la levadura por 1 cucharadita de bicarbonato con unas gotas de vinagre para activarlo, aunque el resultado no será tan esponjoso.
¿Cómo hago para que las rosquillas queden más esponjosas?
Bate bien los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté espumosa y no amases demasiado la masa. También ayuda dejarla reposar 10-15 minutos antes de formar las rosquillas.
¿Puedo usar otro tipo de aceite para freír?
Sí, pero el aceite de oliva virgen extra es el más tradicional en España y aporta un sabor único. Si usas aceite de girasol, el resultado será más neutro.
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