Rosquillas de Anís: Dulce Típico para Acompañar el Café o el Chocolate
Las rosquillas de anís son un dulce tradicional español que no puede faltar en ninguna mesa cuando se sirve un café caliente o un chocolate espeso. Esta receta, transmitida de generación en generación, destaca por su aroma intenso a anís y su textura esponjosa pero firme, ideal para mojar. A diferencia de las versiones más elaboradas con baño de miel o ralladura de limón, esta propuesta se centra en la simplicidad y autenticidad, usando solo ingredientes básicos que encontrarás en cualquier supermercado como Mercadona o Carrefour. Perfectas para meriendas, desayunos o como detalle en reuniones familiares, estas rosquillas de anís son un clásico que siempre triunfa.

El Secreto de esta Receta
El secreto para unas rosquillas de anís perfectas está en el reposo de la masa y el punto exacto del aceite. No frías la masa fría: déjala reposar unos minutos fuera de la nevera para que el anís libere todo su aroma durante la fritura. Además, el aceite debe estar a 170-180°C: si está demasiado caliente, las rosquillas se dorarán por fuera pero quedarán crudas por dentro; si está frío, absorberán demasiado aceite y quedarán pesadas.
Ingredientes
- 250grharina de trigo común
- 3unidadhuevos medianos
- 100grazúcar blanco
- 1cucharadaanís en grano
- 1cucharaditaanís en polvo
- 1sobrelevadura química tipo Royal
- 1litroaceite de girasol
- 50mlagua tibia
- 1pizcasal fina
Instrucciones Paso a Paso
En un bol grande, mezcla los huevos con el azúcar blanco y la pizca de sal. Bate bien hasta que la mezcla esté espumosa y el azúcar casi disuelto.
Añade el anís en grano (previamente machacado ligeramente con un mortero) y el anís en polvo. Remueve para integrar los sabores.
Incorpora la harina de trigo y la levadura química tamizadas. Mezcla con una cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea y elástica. Si queda muy espesa, añade el agua tibia poco a poco.
Cubre el bol con un paño limpio y deja reposar la masa durante 20 minutos para que la levadura actúe.
Calienta el aceite de girasol en una sartén honda a fuego medio (debe estar caliente pero sin humear). Para comprobar la temperatura, echa un trocito de masa: si sube rápidamente, el aceite está listo.
Forma bolitas con la masa (del tamaño de una nuez) y aplástalas ligeramente para darles forma de rosquilla. Fríelas en el aceite caliente, dándoles la vuelta con una espumadera para que se doren por ambos lados. Retíralas cuando estén doradas (unos 3-4 minutos por lado).
Escúrrelas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Deja que se enfríen antes de servir.
Para un toque extra, puedes espolvorear azúcar glas por encima antes de servir, aunque la receta tradicional no lo lleva.
Pro-Tips del Chef
- Para un aroma más intenso, añade una cucharadita de ralladura de naranja a la masa. Combina a la perfección con el anís.
- Si prefieres rosquillas más ligeras, puedes hornearlas en lugar de freírlas. Forma las rosquillas, colócalas en una bandeja con papel vegetal y hornea a 180°C durante 15-20 minutos. Quedarán menos crujientes pero igual de sabrosas.
- Si el aceite de la fritura ha quedado muy usado, no lo reutilices para otras recetas (puede dar mal sabor). Puedes filtrarlo y usarlo para freír otras rosquillas o churros.
Sustituciones
- Anís en grano: Puedes sustituirlo por 1 cucharadita de esencia de anís (la que se usa en repostería). Añádela directamente a la mezcla de huevo y azúcar, pero reduce la cantidad a la mitad si no quieres un sabor demasiado fuerte. El resultado será similar, aunque perderá la textura crujiente de los granos.
- Harina de trigo común: Si necesitas una versión sin gluten, usa una mezcla de harina de arroz y maicena (50% cada una). Añade 1 cucharada extra de levadura para compensar la falta de elasticidad. Las rosquillas quedarán un poco más densas pero igualmente sabrosas.
Errores Comunes
- Las rosquillas se deshacen al freír.: Asegúrate de que la masa esté bien integrada y reposada. Si está muy líquida, añade un poco más de harina. También no las muevas demasiado al principio de la fritura para que no se rompan.
- Quedan muy aceitosas.: Escúrrelas bien sobre papel absorbente y no las frías en aceite a baja temperatura. Si el aceite no está lo suficientemente caliente, absorberán más grasa.
- No tienen sabor a anís.: Usa anís en grano de calidad y machácalo ligeramente antes de añadirlo. Si usas solo anís en polvo, duplica la cantidad o añade unas gotas de esencia de anís.
Conservación y Congelación
Las rosquillas de anís se conservan a temperatura ambiente en un recipiente hermético durante 3-4 días, manteniendo su textura y sabor. Si quieres alargar su duración, puedes guardarlas en la nevera (hasta 1 semana), aunque es recomendable calentarlas unos segundos en el microondas antes de servir para que recuperen su esponjosidad. Para congelar, colócalas en una bolsa apta para congelador, separadas por papel de horno para que no se peguen. Durarán hasta 2 meses. Para descongelar, déjalas a temperatura ambiente 1-2 horas o caliéntalas en el horno a 150°C durante 5-10 minutos. Evita congelarlas si las has espolvoreado con azúcar glas, ya que esta se disolverá al descongelar.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer rosquillas de anís sin huevo?
Sí, puedes sustituir los huevos por 3 cucharadas de compota de manzana o 1 plátano maduro triturado. La textura será un poco más densa, pero el sabor seguirá siendo auténtico. Añade una pizca de bicarbonato para ayudar a que suban.
¿Por qué mis rosquillas no suben?
Puede deberse a dos razones: la levadura no estaba fresca o la masa no reposó el tiempo suficiente. Usa levadura reciente y deja reposar la masa al menos 20 minutos antes de freír. También no amases demasiado la masa, ya que el exceso de manipulación puede activar el gluten y hacerlas más densas.
¿Puedo usar otro tipo de aceite para freír?
Sí, puedes usar aceite de oliva suave o aceite de girasol alto oleico, pero evita aceites con sabores fuertes como el de oliva virgen extra, ya que pueden enmascarar el sabor a anís. El aceite de girasol es el más neutro y económico.
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