Roscos de Vino Tinto y Anís: Postre Aragones para Días de Fiesta
Los roscos de vino tinto y anís son un postre aragonés por excelencia, ideal para celebrar días especiales como ferias, romerías o reuniones familiares. Esta receta tradicional, transmitida de generación en generación, destaca por su aroma a anís y su toque afrutado gracias al vino tinto. A diferencia de otras versiones, estos roscos son más esponjosos por dentro y ligeramente crujientes por fuera, gracias a un secreto en la masa que los hace irresistibles. Perfectos para acompañar con un café o un vaso de vino dulce, son fáciles de preparar con ingredientes que encontrarás en cualquier supermercado como Mercadona o Carrefour. Si buscas un postre auténtico, económico y lleno de sabor, esta es tu receta.

El Secreto de esta Receta
El secreto de unos roscos de vino tinto y anís perfectos está en infusionar el vino tinto con anís en grano antes de mezclarlo con la masa. Esto potencia el aroma y el sabor a anís, dando un toque auténtico aragonés. Además, dejar reposar la masa 15 minutos permite que los sabores se integren y la textura sea más esponjosa. Usa vino tinto de mesa económico (como los de Carrefour o Mercadona), ya que su acidez equilibra la dulzura del azúcar.
Ingredientes
- 500gharina de trigo común
- 200mlvino tinto de mesa
- 20ganís en grano
- 150gazúcar blanco
- 2unidadhuevos medianos
- 1litroaceite de girasol
- 16glevadura química tipo Royal
- 1cucharaditaralladura de limón
- 1pizcasal fina
- 50gazúcar glas
Instrucciones Paso a Paso
En un cazo pequeño, calienta el vino tinto a fuego medio hasta que esté tibio (sin hervir). Retíralo del fuego y añade los granos de anís. Tapa y deja infusionar durante 10 minutos. Cuela y reserva el líquido.
En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar blanco, la levadura química y la pizca de sal. Añade los huevos batidos ligeramente y la ralladura de limón. Incorpora el vino tinto infusionado poco a poco mientras remueves con unas varillas hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. La masa debe ser espesa pero manejable.
Deja reposar la masa durante 15 minutos a temperatura ambiente. Esto ayudará a que el anís y el vino tinto potencien su aroma.
Calienta el aceite de girasol en una sartén honda a fuego medio (170°C). Para comprobar la temperatura, introduce un trocito de pan: si burbujea al instante, el aceite está listo.
Con las manos ligeramente engrasadas, forma roscos con la masa (puedes usar un molde para rosquillas o hacerlos a mano, dando forma de anillo con un agujero en el centro). Fríe los roscos en el aceite caliente, 2 o 3 a la vez, durante 2-3 minutos por lado o hasta que estén dorados. Escúrrelos sobre papel absorbente.
Una vez fríos, espolvorea los roscos con azúcar glas por ambos lados. Si quieres un toque extra, puedes mezclarla con un poco de canela en polvo.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharadita de canela en polvo a la masa junto con la harina.
- Si quieres roscos más crujientes, fríelos un minuto más por lado y escúrrelos muy bien sobre papel absorbente.
- Usa un molde para rosquillas si no te sientes seguro formándolas a mano. Así quedarán más uniformes y profesionales.
Sustituciones
- Vino tinto: Puedes sustituir el vino tinto por zumo de uva morada sin azúcar, aunque el sabor será menos intenso y perderás el toque alcohólico característico. Añade 1 cucharadita de vinagre de manzana para imitar la acidez del vino.
- Anís en grano: Si no encuentras anís en grano, usa 1 cucharadita de anís en polvo o 2 cucharadas de licor de anís (como el Anís del Mono). Reduce el azúcar en 20 g si usas licor, ya que este suele ser más dulce.
- Aceite de girasol: Para un toque más aromático, puedes freír los roscos en aceite de oliva suave. Ten en cuenta que el sabor será más intenso y el color puede oscurecerse más rápido.
Errores Comunes
- Los roscos quedan crudos por dentro: Asegúrate de que el aceite esté a la temperatura correcta (170°C). Si está demasiado frío, los roscos absorberán aceite y quedarán crudos. Prueba con un trocito de masa primero para ajustar el fuego.
- La masa queda demasiado líquida: Añade harina poco a poco hasta lograr una masa espesa pero manejable. Si te pasas, la masa quedará seca y los roscos duros. La textura ideal es similar a la de un bizcocho.
- Los roscos se deshacen al freír: No los muevas durante los primeros 30 segundos de fritura para que se forme una costra resistente. Usa una espumadera para darles la vuelta con cuidado.
Conservación y Congelación
Los roscos de vino tinto y anís se conservan perfectamente a temperatura ambiente durante 3-4 días en un recipiente hermético, separados por papel de horno para evitar que se peguen. Si prefieres guardarlos en la nevera, colócalos en un táper con tapa y consúmelos en 1 semana. Para congelarlos, envuélvelos individualmente en papel film y guárdalos en una bolsa para congelar. Durarán hasta 3 meses. Para descongelarlos, déjalos a temperatura ambiente 2-3 horas y espolvorea el azúcar glas justo antes de servir, ya que puede absorber humedad y perder brillo.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hornear los roscos en lugar de freírlos?
Sí, aunque el resultado será menos tradicional. Hornea a 180°C durante 15-20 minutos hasta que estén dorados. Quedarán más secos y menos esponjosos, pero igual de sabrosos. Pincélalos con un poco de aceite antes de hornear para darles brillo.
¿Se puede usar vino blanco en lugar de tinto?
No es recomendable, ya que el vino tinto aporta el color y el sabor afrutado característico. Si lo usas, los roscos quedarán más claros y con un sabor menos intenso.
¿Cómo hago para que los roscos queden más esponjosos?
El truco está en batir bien los huevos antes de incorporarlos a la masa y en dejar reposar la masa 15 minutos. También puedes añadir 1 cucharadita de bicarbonato además de la levadura para potenciar el efecto esponjoso.
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