Roscos de Anís de la Abuela: Dulces Tradicionales para el Día de los Santos
Los roscos de anís de la abuela son un clásico imperecedero en las mesas españolas, especialmente durante el Día de los Santos. Esta receta tradicional, transmitida de generación en generación, destaca por su aroma a anís y su textura esponjosa por dentro y crujiente por fuera. Perfectos para acompañar un café o un chocolate caliente, estos dulces caseros son ideales para celebrar con familia y amigos. Con ingredientes básicos como harina, huevos, azúcar y anís, podrás preparar unos roscos auténticos que transportarán a cualquiera a la infancia. Además, son una opción económica, rápida y sin complicaciones, ideal para quienes buscan sabores de toda la vida con un toque especial.

El Secreto de esta Receta
El secreto para unos roscos de anís de la abuela perfectos está en triturar los granos de anís en el momento y mezclarlos con la ralladura de limón. Esto realza su aroma característico y evita que el sabor se pierda. Además, freír a temperatura controlada (ni muy alta ni muy baja) garantiza que queden crujientes por fuera y esponjosos por dentro, sin absorber demasiado aceite. Un último toque: el azúcar glas al final les da ese aspecto tradicional que todos reconocen.
Ingredientes
- 250grharina de trigo común
- 100grazúcar blanco
- 3unidadhuevos medianos
- 15granís en grano
- 1cucharaditaanís dulce en polvo
- 500mlaceite de girasol
- 1sobrelevadura química
- 1cucharaditaralladura de limón
- 1pizcasal fina
- 50grazúcar glas
Instrucciones Paso a Paso
En un mortero, tritura los granos de anís hasta obtener un polvo fino. Esto potenciará su aroma en la masa.
En un bol grande, bate los huevos con el azúcar blanco hasta que la mezcla esté espumosa y clara.
Añade el anís en polvo, el anís dulce, la ralladura de limón y la pizca de sal. Mezcla bien para integrar todos los sabores.
Incorpora la harina de trigo y la levadura química tamizadas. Remueve con una cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea y elástica. Si queda muy pegajosa, añade un poco más de harina.
Deja reposar la masa durante 15 minutos tapada con un paño limpio. Esto ayudará a que la levadura actúe.
Calienta el aceite de girasol en una sartén honda a fuego medio (170°C). Para comprobar la temperatura, introduce un trocito de pan: si burbujea al instante, está listo.
Forma rosquillas con la masa, dando forma de anillo con las manos (puedes humedecerte las manos para que no se pegue). Fríe cada rosquilla hasta que estén doradas por ambos lados, unos 2-3 minutos por lado. Escúrrelas sobre papel absorbente.
Espolvorea los roscos de anís con azúcar glas mientras aún están tibios para que se adhiera mejor.
Pro-Tips del Chef
- Si quieres un toque extra, añade 1 cucharadita de canela en polvo a la masa para combinar con el anís.
- Para un acabado más profesional, baña los roscos en almíbar ligero (azúcar y agua) antes de espolvorear el azúcar glas.
- Si no tienes mortero, usa un rodillo para aplastar los granos de anís sobre una superficie limpia.
Sustituciones
- Anís en grano: Puedes sustituirlo por 1 cucharadita de esencia de anís, aunque el sabor será menos intenso y más artificial. Añádela directamente a la mezcla de huevos y azúcar para integrarla bien.
- Levadura química: Si no tienes levadura, usa 1 cucharadita de bicarbonato de sodio mezclado con 1 cucharada de vinagre blanco. Añádelo al final, justo antes de formar los roscos, para que no pierda eficacia.
- Aceite de girasol: El aceite de oliva suave es una buena alternativa, aunque puede dar un ligero sabor a los roscos. Usa uno de calidad media para evitar sabores amargos.
Errores Comunes
- Los roscos quedan crudos por dentro.: Asegúrate de que el aceite esté a la temperatura correcta (170°C) y no frías demasiados a la vez, ya que bajaría la temperatura. Si ves que se doran muy rápido, baja el fuego.
- La masa se desmorona al freír.: Deja reposar la masa 15 minutos antes de formarla y humedece tus manos al dar forma a los roscos para que no se rompan. Si la masa está muy líquida, añade más harina.
- El sabor a anís no se nota.: Tritura bien los granos de anís en el mortero y aumenta la cantidad a 20 gr si prefieres un sabor más intenso. También puedes añadir 1 cucharadita de anís estrellado molido.
Conservación y Congelación
Los roscos de anís de la abuela se conservan perfectamente en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante hasta 5 días. Si prefieres guardarlos en la nevera, colócalos en un tuper con papel de horno entre capas para evitar que se humedezcan; así durarán hasta 10 días. Para congelarlos, envuélvelos individualmente en film transparente y guárdalos en una bolsa hermética. aguantarán hasta 1 mes. Para consumirlos, descongélalos a temperatura ambiente (1-2 horas) y caliéntalos ligeramente en el microondas (10-15 segundos) si quieres que recuperen su textura crujiente. Evita guardarlos cerca de alimentos con olores fuertes, ya que el anís puede absorberlos.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hornear los roscos de anís en lugar de freírlos?
Sí, aunque la textura será diferente. Hornea a 180°C durante 12-15 minutos hasta que estén dorados. Quedarán más secos y menos esponjosos, pero igual de aromáticos.
¿Cómo hago para que los roscos queden más esponjosos?
Asegúrate de batir bien los huevos con el azúcar hasta que doblen su volumen y no amases demasiado la masa para no desarrollar el gluten. También puedes añadir 1 cucharada de yogur natural a la mezcla.
¿Puedo usar anís estrellado en lugar de granos?
Sí, pero usa solo 1 estrella de anís (aproximadamente 3 gr) y tritúrala bien. El sabor será ligeramente diferente, más floral y menos dulce.
También te encantarán

Filipinos Blancos Saludables Caseros
Descubre cómo hacer filipinos blancos saludables caseros. Una versión fit, sin azúcar refinado y muy crujiente. La receta definitiva para matar el gusanillo.

Receta Kinder Bueno Healthy sin Azúcar
Prepara el mejor Kinder Bueno healthy casero sin azúcar. Un dupe viral, crujiente por fuera y cremoso por dentro, súper fácil de hacer.