Pastel de Queso Basco con Membrillo y Frutos Secos: Postre Español Sin Harina
El pastel de queso basco con membrillo y frutos secos es una reinvención gourmet del clásico vasco, donde la acidez del membrillo equilibra la cremosidad del queso fresco, mientras que los frutos secos tostados aportan un contraste crujiente y aromático. Esta versión sin harina destaca por su textura sedosa y su perfil de sabores complejos, ideal para quienes buscan un postre español elegante pero sencillo. Perfecto para celebraciones o meriendas sofisticadas, este pastel combina tradición e innovación en cada bocado.

El Secreto de esta Receta
El secreto del pastel de queso basco con membrillo y frutos secos radica en el equilibrio de texturas: el membrillo en dados (no en capa) se funde ligeramente al hornear, creando bolsas de dulzor ácido, mientras que los frutos secos tostados aportan crujiente sin alterar la cremosidad. Usar baño María es clave para una cocción uniforme y una textura sedosa, y enfriar lentamente evita que el pastel se hunda.
Ingredientes
- 750grqueso fresco tipo Burgos
- 200mlnata para montar 35% MG
- 4unidadhuevos camperos tamaño L
- 150grazúcar moreno
- 200grmembrillo duro tipo La Almudena
- 50gralmendras fileteadas
- 50gravellanas tostadas y picadas
- 1cucharaditacanela en polvo
- 1cucharaditaesencia de vainilla
- 20grmantequilla sin sal
- 0.5pizcasal
Instrucciones Paso a Paso
Precalienta el horno a 160°C (con calor arriba y abajo). Engrasa un molde desmontable de 20 cm con mantequilla y espolvorea una fina capa de azúcar moreno para evitar que se pegue.
En un bol grande, bate los huevos camperos con el azúcar moreno hasta que la mezcla blaquee y doble su volumen. Añade la esencia de vainilla y la pizca de sal, integrando bien.
Incorpora el queso fresco tipo Burgos (previamente escurrido si suelta agua) y la nata para montar a la mezcla de huevos. Bate con varillas eléctricas a velocidad media hasta obtener una crema homogénea y sin grumos.
Corta el membrillo duro en dados pequeños (unos 0.5 cm) y mézclalos con 30 gr de almendras fileteadas, 30 gr de avellanas picadas y la canela en polvo. Reserva.
Vierte 2/3 de la mezcla de queso en el molde preparado. Espolvorea la mitad de la mezcla de membrillo y frutos secos por encima, presionando ligeramente para que quede integrado. Añade el resto de la mezcla de queso y finaliza con el membrillo y frutos secos restantes, distribuyéndolos de forma uniforme.
Hornea en baño María (coloca el molde dentro de una bandeja más grande con agua caliente hasta la mitad de su altura) durante 1 hora y 10 minutos. El pastel debe estar firme por los bordes pero ligeramente tembloroso en el centro.
Apaga el horno y deja el pastel dentro con la puerta entreabierta 20 minutos para evitar grietas. Luego, sácalo y déjalo enfriar a temperatura ambiente 1 hora más.
Refrigera el pastel mínimo 4 horas (idealmente toda la noche) antes de desmoldar. Decora con el resto de almendras y avellanas tostadas por encima al servir.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra, carameliza los frutos secos con un poco de miel antes de añadirlos al pastel.
- Si quieres un contraste de sabores más intenso, añade una pizca de pimienta negra a la mezcla de queso.
- Usa un cortapastas redondo para desmoldar porciones perfectas sin romper el pastel.
Sustituciones
- Queso fresco tipo Burgos: Puedes sustituirlo por queso requesón bien escurrido, aunque el resultado será menos cremoso y más denso. El sabor será más neutro, por lo que añade 1 cucharada de ralladura de limón para compensar.
- Membrillo duro: Si no encuentras membrillo, usa dátiles deshuesados y picados remojados en agua caliente 10 minutos. El sabor será más dulce y menos ácido, pero aportará jugosidad.
- Nata para montar: Sustituye por yogur griego entero para reducir calorías. La textura será menos esponjosa y más compacta, pero igual de sabrosa.
Errores Comunes
- El pastel se cuaja demasiado y queda seco.: Hornea a 160°C máximo y saca el pastel cuando aún tenga un ligero temblor en el centro. El baño María debe cubrir la mitad del molde para una cocción suave.
- El pastel se agrieta al enfriar.: No abras el horno durante el horneado y deja enfriar el pastel dentro del horno apagado con la puerta entreabierta. Evita corrientes de aire al desmoldar.
- Los frutos secos se queman.: Añade los frutos secos solo en la capa superior y cubre el molde con papel aluminio los primeros 40 minutos de horneado. Tosta los frutos secos antes para realzar su sabor.
Conservación y Congelación
Para conservar el pastel de queso basco con membrillo y frutos secos, envuélvelo en film transparente o colócalo en un recipiente hermético. En la nevera, aguanta hasta 5 días sin perder frescura, aunque el membrillo puede ablandarse con el tiempo. Si prefieres congelarlo, hazlo por porciones individuales (cortado en trozos) y envuélvelas en papel film y luego en una bolsa de congelación. Durará hasta 2 meses, pero descongélalo en la nevera 12 horas antes de consumir para que recupere su textura cremosa. No congeles el pastel decorado con frutos secos, ya que estos perderán su crujiente; añádelos frescos al servir. Para reavivar el sabor, puedes calentarlo 10 segundos en el microondas antes de comer, pero evita el horno para no resecarlo.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer este pastel sin horno?
Sí, aunque la textura será diferente. Usa gelatina sin sabor (10 gr) disuelta en 50 ml de agua caliente y mézclala con la crema de queso. Refrigera 6 horas en un molde con la mezcla de membrillo y frutos secos en capas. El resultado será más tipo mousse.
¿Cómo evito que el membrillo se hunda al hornear?
Corta el membrillo en dados pequeños (no en láminas) y mézclalo con un poco de harina de almendra (10 gr) antes de añadirlo. Esto ayudará a que se mantenga en suspensión.
¿Puedo usar otro tipo de queso?
Sí, pero elige quesos frescos y cremosos como queso ricotta o mascarpone. Evita quesos curados o semiduros, ya que alterarán la textura y el pastel quedará más denso.
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