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Falafel de Remolacha y Garbanzos al Horno: Receta Árabe Sin Freír y Rápida

El falafel de remolacha y garbanzos al horno es una versión innovadora y vibrante de este clásico árabe, donde la remolacha aporta un color intenso y un toque terroso que equilibra a la perfección el sabor tradicional de los garbanzos. Esta receta árabe sin freír no solo es más ligera y saludable, sino que también destaca por su textura crujiente por fuera y tierna por dentro, gracias a un horneado estratégico que evita el exceso de aceite. Ideal para quienes buscan una opción rápida, llena de proteína vegetal y perfecta para llevar en tupper. Además, su preparación en menos de 30 minutos la convierte en un plato estrella para cenas improvisadas o aperitivos originales.

30 minTiempo
FácilDificultad
Coste/Rac
12gProteína
220Calorías
HorneadoTécnica
Alérgenos
SésamoGarbanzos
Falafel de remolacha y garbanzos al horno dispuestos en una bandeja de madera rústica, dorados y crujientes con semillas de sésamo, acompañados de hierbas frescas y una salsa cremosa en un bol pequeño al lado. Receta árabe sin freír y vibrante por el color morado de la remolacha.

El Secreto de esta Receta

El secreto para un falafel de remolacha y garbanzos al horno perfecto está en secar bien los garbanzos antes de triturarlos (incluso puedes pasarlos por papel absorbente) y en no sobrecargar el procesador: la mezcla debe tener textura, no ser un puré. Además, el pimentón ahumado es la clave para un sabor profundo que contrasta con la dulzura de la remolacha, mientras que hornear a alta temperatura asegura un exterior crujiente sin necesidad de freír.

Ingredientes

Porciones
6
Progreso0%
  • 400grgarbanzos cocidos
  • 200grremolacha cocida
  • 0.5unidadcebolla morada
  • 2dienteajo
  • 30grperejil fresco
  • 20grcilantro fresco
  • 2cucharaditacomino molido
  • 1cucharaditacúrcuma molida
  • 1cucharaditapimentón ahumado
  • 40grharina de garbanzo
  • 2cucharadazumo de limón
  • 1cucharaditasal marina
  • 0.5cucharaditapimienta negra
  • 1cucharadaaceite de oliva virgen extra
  • 20grsemillas de sésamo

Instrucciones Paso a Paso

1

Precalienta el horno a 200°C (convección) y forra una bandeja con papel vegetal. Esto es clave para lograr un falafel crujiente sin freír.

2

En un procesador de alimentos, tritura los garbanzos cocidos (escurridos y enjuagados) junto con la remolacha cocida (pelada y cortada en trozos) hasta obtener una mezcla homogénea pero con algo de textura.

3

Añade la cebolla morada picada, el ajo, el perejil, el cilantro, el comino, la cúrcuma, el pimentón ahumado, el zumo de limón, la sal y la pimienta. Tritura de nuevo hasta integrar todos los ingredientes.

4

Incorpora la harina de garbanzo y mezcla bien con las manos. La masa debe quedar compacta pero manejable. Si está muy húmeda, añade 1 cucharada más de harina.

5

Forma bolitas del tamaño de una pelota de golf (unos 40 gr cada una) y aplástalas ligeramente para darles forma de disco. Espolvorea semillas de sésamo por encima y presiona suavemente para que se adhieran.

6

Coloca los falafeles en la bandeja preparada, rocía con aceite de oliva virgen extra (solo un hilo fino por encima) y hornea durante 15 minutos. Dale la vuelta con cuidado y hornea otros 10-12 minutos hasta que estén dorados y crujientes.

7

Saca del horno y deja reposar 5 minutos antes de servir. Acompaña con hummus, tahini o una ensalada fresca.

Pro-Tips del Chef

  • Para un extra de sabor, añade 1 cucharadita de ras el hanout (mezcla de especias marroquí) a la masa. Esto potenciará el perfil árabe de la receta.
  • Si buscas una versión keto, sustituye la harina de garbanzo por harina de almendra y reduce la cantidad de remolacha a la mitad, reemplazando el resto por coliflor cocida.
  • Sirve los falafeles en pan de pita integral con lechuga, tomate y salsa de yogur vegano para un wrap completo y equilibrado.
  • Si usas airfryer, cocínalos a 180°C durante 12-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad de tiempo. Quedarán igual de crujientes pero con aún menos aceite.

Sustituciones

  • Harina de garbanzo: Puedes reemplazarla por harina de avena o pan rallado sin gluten. La harina de avena aportará un sabor más neutro y una textura ligeramente más esponjosa, mientras que el pan rallado dará mayor crujiente, pero puede requerir un poco más de aceite para evitar que se seque.
  • Remolacha cocida: Si prefieres un sabor más tradicional, sustituye la remolacha por zanahoria cocida o calabaza asada. Ambas opciones reducirán el color vibrante, pero aportarán dulzor natural y una textura similar. La zanahoria dará un toque más terroso, mientras que la calabaza añadirá cremosidad.
  • Sésamo: Para un toque diferente, usa semillas de amapola o pipas de girasol trituradas. Las semillas de amapola aportarán un sabor ligeramente a nuez, mientras que las pipas de girasol añadirán un crujiente extra y un perfil más tostado.

Errores Comunes

  • Los falafeles se desmoronan al hornear: Asegúrate de que la mezcla tenga la consistencia adecuada: debe ser compacta y no pegajosa. Si está muy húmeda, añade más harina de garbanzo o déjala reposar 10 minutos en la nevera antes de formar las bolitas.
  • Quedan secos por dentro: No los hornees a temperatura demasiado baja y no los dejes más tiempo del necesario. Si el horno no es potente, aumenta la temperatura a 220°C durante los últimos 5 minutos para sellar el exterior.
  • No quedan crujientes: Rocía con aceite de oliva (aunque sea poco) antes de hornear y no los amontones en la bandeja: deja espacio entre ellos para que el aire circule. Usar papel vegetal en lugar de aluminio también ayuda a evitar que se humedezcan.

Conservación y Congelación

Para guardar el falafel de remolacha y garbanzos al horno en la nevera, colócalos en un recipiente hermético con papel absorbente en el fondo para evitar la humedad. Aguantarán hasta 3 días sin perder textura, aunque es recomendable recalentarlos en el horno a 180°C durante 5-7 minutos para que recuperen su crujiente. Si prefieres congelarlos, hazlo antes de hornear: forma las bolitas, colócalas en una bandeja con papel vegetal y mételas al congelador durante 1 hora (para que no se peguen). Luego, transfiérelas a una bolsa hermética y consérvalas hasta 2 meses. Para cocinarlos, hornea directamente desde congelados, añadiendo 5 minutos extra al tiempo de cocción. Evita congelarlos después de hornear, ya que perderían su textura crujiente al descongelarse.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer esta receta de falafel sin remolacha?

Sí, pero el color y el sabor serán diferentes. Puedes omitirla y aumentar la cantidad de garbanzos a 500 gr, añadiendo 1 cucharada de tomate concentrado para dar color y acidez. También puedes usar espinacas frescas (blanqueadas y escurridas) para un falafel verde.

¿Cómo evito que el falafel quede verde por dentro?

El color verde puede deberse a un exceso de cilantro o perejil, pero no afecta al sabor. Si prefieres evitarlo, reduce la cantidad de hierbas frescas a la mitad o usa solo una de ellas. También puedes blanquear las hierbas en agua hirviendo durante 30 segundos antes de picarlas.

¿Puedo usar garbanzos enlatados?

Sí, siempre que estén bien escurridos y enjuagados. Los garbanzos enlatados son prácticos, pero asegúrate de secarlos muy bien con papel absorbente para evitar que la masa quede demasiado húmeda.

¿Esta receta es apta para celíacos?

Sí, siempre que uses harina de garbanzo certificada sin gluten y verifiques que el resto de ingredientes (como especias) no contengan trazas. El sésamo y los garbanzos son naturalmente libres de gluten.

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