Falafel de Habas y Remolacha: versión siria colorida con tahini y granada
El falafel de habas y remolacha es una joya de la cocina siria que combina tradición y un toque vibrante gracias a la remolacha. Esta versión colorida con tahini y granada no solo destaca por su presentación, sino por su textura esponjosa por dentro y crujiente por fuera. Perfecta para aperitivos, entantes o incluso como base de un bowl vegano, esta receta alta en proteína y sin gluten conquistará hasta al más escéptico. La remolacha aporta un dulzor natural y un color intenso, mientras que la granada y el tahini equilibran con acidez y cremosidad. Ideal para quienes buscan un plato saludable, económico y lleno de hierro.

El Secreto de esta Receta
El secreto de este falafel de habas y remolacha radica en el equilibrio de texturas y sabores. La remolacha cocida debe estar bien escurrida para evitar que la masa quede demasiado húmeda. Además, el bicarbonato de sodio es clave para lograr una textura esponjosa por dentro. No omitas el reposo en nevera, ya que esto permite que la harina de garbanzo absorba el exceso de líquido y la mezcla sea más manejable. Por último, el horneado a alta temperatura garantiza un exterior crujiente sin necesidad de freír.
Ingredientes
- 200grhabas secas
- 250grremolacha cocida
- 1unidadcebolla morada
- 3dienteajo
- 30grperejil fresco
- 2cucharaditacomino molido
- 1cucharaditacilantro molido
- 40grharina de garbanzo
- 1cucharaditabicarbonato de sodio
- 1.5cucharaditasal marina
- 0.5cucharaditapimienta negra
- 3cucharadaaceite de oliva virgen extra
- 20grsemillas de sésamo
- 100grtahini
- 2cucharadazumo de limón
- 60mlagua tibia
- 1unidadgranada
- 10grhojas de menta fresca
Instrucciones Paso a Paso
Remoja las habas secas en agua fría durante 12 horas (o toda la noche). Escúrrelas y enjuágalas bien.
Pela y corta la cebolla morada en cuartos. Pela los dientes de ajo. Lava el perejil fresco y la menta.
En un procesador de alimentos, tritura las habas escurridas, la remolacha cocida (cortada en trozos), la cebolla, el ajo, el perejil, el comino, el cilantro, el bicarbonato de sodio, la sal marina y la pimienta negra hasta obtener una mezcla homogénea pero con algo de textura. No la tritures demasiado para evitar que quede pastosa.
Transfiere la mezcla a un bol grande y añade la harina de garbanzo. Mezcla bien con las manos hasta integrar todos los ingredientes. La masa debe ser maleable pero no pegajosa. Si está muy húmeda, añade un poco más de harina de garbanzo.
Tapa el bol y deja reposar la mezcla en la nevera durante 30 minutos. Esto ayuda a que los sabores se asienten y la masa sea más fácil de manejar.
Precalienta el horno a 200°C (convección) y forra una bandeja con papel de horno. Forma bolitas con la masa (del tamaño de una pelota de golf) y aplástalas ligeramente para darles forma de falafel tradicional. Espolvorea semillas de sésamo por encima de cada una, presionando ligeramente para que se adhieran.
Hornea durante 20-25 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción, hasta que estén dorados y crujientes por fuera.
Mientras, prepara la salsa de tahini: mezcla el tahini con el zumo de limón, el aceite de oliva virgen extra y el agua tibia. Bate hasta obtener una crema suave. Ajusta la sal al gusto.
Desgrana la granada y reserva las semillas. Pica finamente las hojas de menta fresca.
Sirve los falafel calientes, acompañados de la salsa de tahini, las semillas de granada y la menta picada por encima. Puedes presentarlos en un plato con hojas de lechuga o pan de pita sin gluten para una opción más completa.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharadita de ras el hanout (mezcla de especias marroquí) a la masa. Esto le dará un perfil aromático más complejo.
- Si quieres un falafel más crujiente, pinta las bolitas con un poco de aceite de oliva antes de hornearlas.
- Para una presentación más elegante, sirve los falafel en cucharas de endibia con la salsa de tahini y granada.
- Si usas airfryer, cocina los falafel a 180°C durante 12-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción.
Sustituciones
- Habas secas: Puedes sustituir las habas secas por garbanzos secos remojados. El sabor será ligeramente diferente, más terroso, pero la textura será similar. Asegúrate de remojarlos el mismo tiempo.
- Harina de garbanzo: Si no encuentras harina de garbanzo, usa almendra molida o coco rallado en la misma cantidad. Esto afectará ligeramente el sabor, añadiendo un toque más dulce y denso a la textura.
- Tahini: Para una versión sin sésamo, sustituye el tahini por crema de anacardos casera. El resultado será igual de cremoso pero con un sabor más neutro.
Errores Comunes
- La masa queda demasiado húmeda y no se puede moldear.: Añade 1 cucharada extra de harina de garbanzo y mezcla bien. Si persiste, deja reposar la masa 10 minutos más para que absorba el líquido.
- Los falafel se desmoronan al hornearlos.: Refrigera la masa 15 minutos más antes de formar las bolitas. Además, asegúrate de que el horno esté precalentado para que se doren rápido y mantengan su forma.
- La salsa de tahini queda demasiado espesa.: Añade agua tibia poco a poco hasta alcanzar la consistencia deseada. Bate bien después de cada adición para integrar bien los ingredientes.
Conservación y Congelación
Para guardar los falafel de habas y remolacha en la nevera, colócalos en un recipiente hermético una vez completamente fríos. Se conservarán en perfectas condiciones durante 3 a 4 días. Para recalentar, puedes usar el horno a 180°C durante 10 minutos o la airfryer a 160°C durante 5-6 minutos, lo que les devolverá su textura crujiente. Si prefieres congelarlos, colócalos en una bandeja separados entre sí y mételos en el congelador durante 1 hora (para que no se peguen). Luego, transfiérelos a una bolsa hermética y guárdalos hasta 2 meses. Para descongelar, no es necesario hacerlo antes de recalentar: hornea directamente desde congelados a 190°C durante 15-20 minutos. La salsa de tahini puede guardarse en la nevera en un tarro de cristal durante 5 días. Evita congelarla, ya que puede separarse y perder textura.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer esta receta sin horno?
Sí, puedes freír los falafel en aceite de oliva o girasol a 170-180°C durante 3-4 minutos hasta que estén dorados. Escúrrelos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
¿Cómo puedo hacer que el falafel quede más esponjoso?
El bicarbonato de sodio es clave para la esponjosidad. Asegúrate de usarlo y de no sobrecocinar los falafel, ya que esto los puede secar.
¿Puedo usar remolacha cruda?
No se recomienda, ya que la remolacha cruda tiene un sabor terroso muy fuerte y una textura dura que no se integraría bien en la masa. Usa siempre remolacha cocida y bien escurrida.
¿Esta receta es apta para celíacos?
Sí, esta receta es sin gluten siempre que uses harina de garbanzo pura y te asegures de que no haya contaminación cruzada con otros ingredientes.
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