Baklava de Avellanas y Canela: Postre Turco Sin Mantequilla con Endulzante Natural
El baklava de avellanas y canela sin mantequilla es una reinvención saludable del clásico postre turco, donde el endulzante natural reemplaza al azúcar refinado y el aceite de coco sustitúye a la mantequilla sin sacrificar la textura crujiente. Esta versión, ideal para dietas veganas o con restricciones lácteas, destaca por su aroma a canela y el toque terroso de las avellanas tostadas. Perfecta para quienes buscan un postre turco sin azúcar pero lleno de sabor, esta receta es fácil de preparar y queda espectacular en cualquier ocasión. Además, su bajo índice glucémico la convierte en una opción inteligente para disfrutar sin remordimientos.

El Secreto de esta Receta
El secreto para un baklava de avellanas y canela sin mantequilla perfecto está en dos detalles clave: primero, tostar las avellanas antes de triturarlas para potenciar su aroma y evitar que el postre quede empalagoso. Segundo, usar aceite de coco frío para pincelar las capas de masa filo, ya que solidifica ligeramente al contacto con la masa, creando una barrera que evita que se humedezca y garantiza ese crujiente característico. Además, el almíbar frío sobre el baklava caliente asegura que se absorba uniformemente sin disolver las capas.
Ingredientes
- 16unidadhojas de masa filo
- 300gravellanas tostadas sin piel
- 120grendulzante natural de eritritol
- 2cucharaditacanela en polvo
- 100mlaceite de coco derretido
- 1cucharadaagua de azahar
- 2cucharadajugo de limón fresco
- 1cucharaditaesencia de vainilla
- 1pizcapizca de sal
- 0.5cucharaditasemillas de cardamomo molidas
Instrucciones Paso a Paso
Precalienta el horno a 160°C (convección) y prepara una fuente rectangular de 20x30 cm engrasada con un poco de aceite de coco.
En un procesador de alimentos, tritura las avellanas tostadas hasta obtener una textura fina pero no polvorienta. Mézclalas en un bol con 60 gr de endulzante de eritritol, 1.5 cucharaditas de canela en polvo, semillas de cardamomo y la pizca de sal. Reserva.
Extiende una hoja de masa filo en la fuente, pincélala generosamente con aceite de coco y repite el proceso con 7 hojas más, apilándolas. Espolvorea una tercera parte de la mezcla de avellanas sobre la capa.
Añade 4 hojas más de masa filo, cada una pincelada con aceite, y esparce otra tercera parte de la mezcla de avellanas. Repite una vez más con las 4 hojas restantes y el resto de la mezcla.
Con un cuchillo afilado, corta el baklava en diamantes o cuadrados antes de hornear. Hornea durante 40-45 minutos, o hasta que esté dorado y crujiente.
Mientras, prepara el almíbar: en una olla pequeña, mezcla el resto del endulzante de eritritol (60 gr), agua de azahar, jugo de limón, esencia de vainilla y 100 ml de agua. Calienta a fuego medio hasta que hierva y el endulzante se disuelva por completo. Retira del fuego y deja enfriar.
Al sacar el baklava del horno, vierte el almíbar frío sobre la superficie caliente. Deja reposar al menos 2 horas antes de servir para que absorba bien los líquidos y quede jugoso.
Espolvorea con un poco más de canela en polvo y decora con avellanas picadas si deseas.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de elegancia, decora con pétalos de rosa comestibles o un hilo de miel de agave (aunque esto último añadiría azúcar).
- Si quieres un baklava más proteico, añade una capa de crema de avellanas sin azúcar entre las capas de frutos secos.
- Usa un pincel de silicona para extender el aceite de coco, ya que no absorbe líquido y permite un reparto más uniforme.
Sustituciones
- Avellanas tostadas: Puedes reemplazar las avellanas por almendras fileteadas o pecanas, aunque el sabor será menos terroso y más dulce. Asegúrate de tostarlas bien para mantener la textura crujiente.
- Endulzante de eritritol: Si prefieres otro endulzante natural, usa xilitol o estevia en polvo (ajusta la cantidad según su poder edulcorante). El xilitol dará un toque más fresco, mientras que la estevia puede dejar un regusto amargo si no se dosifica bien.
- Aceite de coco: Para un sabor neutro, sustituye el aceite de coco por aceite de girasol o aceite de oliva suave, aunque perderás el aroma tropical que complementa tan bien la canela.
Errores Comunes
- El baklava queda empapado y sin crujiente.: No pinceles demasiado aceite de coco entre capas y asegúrate de que el almíbar esté frío al verterlo sobre el baklava recién horneado. Si el almíbar está caliente, derretirá las capas.
- Las hojas de masa filo se rompen al manipularlas.: Trabaja rápido y cubre las hojas que no estés usando con un paño húmedo para evitar que se sequen. Si se rompen, superpón los pedazos y presiona suavemente para sellar.
- El almíbar no se absorbe bien.: Deja reposar el baklava al menos 2 horas antes de servir. Si el almíbar se acumula en el fondo, inclina ligeramente la fuente para redistribuirlo antes de cortar.
Conservación y Congelación
Para conservar el baklava de avellanas y canela sin mantequilla, colócalo en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante hasta 3 días. Si el clima es húmedo, guárdalo en la nevera (hasta 5 días), pero sácalo 30 minutos antes de servir para que recupere su textura crujiente. Para congelar, envuélvelo en papel film y luego en papel aluminio, o colócalo en un recipiente apto para congelador. Dura hasta 2 meses en el congelador. Para descongelar, déjalo en la nevera toda la noche y calienta ligeramente en el horno (10 minutos a 150°C) para devolverle el crujiente. Evita descongelar a temperatura ambiente, ya que la humedad puede ablandar las capas.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer este baklava sin gluten?
Sí, sustituye las hojas de masa filo por hojas de masa filo sin gluten (disponibles en tiendas especializadas). Ten en cuenta que la textura puede ser ligeramente más frágil.
¿El endulzante de eritritol es apto para diabéticos?
El eritritol tiene un índice glucémico de 0 y no afecta los niveles de azúcar en sangre, por lo que es aptos para diabéticos. Sin embargo, siempre consulta con un profesional de la salud.
¿Puedo usar masa filo casera para esta receta?
Claro, la masa filo casera funciona perfectamente. Solo asegúrate de estirarla lo más fina posible (casi transparente) para que quede crujiente. El proceso es laborioso, pero el resultado vale la pena.
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