Tartar de Remolacha y Zanahoria con Jengibre: Receta Crudivegana Alta en Hierro y Digestion Ligera
El tartar de remolacha y zanahoria con jengibre es una explosión de sabores frescos y terrosos, perfecta para quienes buscan una receta crudivegana alta en hierro sin sacrificar el sabor. Esta preparación, inspirada en la cocina de temporada, combina la dulzura natural de la remolacha cruda con el toque picante del jengibre fresco y la acidez de un aliño de limón y aceite de oliva virgen. Ideal para aperitivos ligeros, cenas rápidas o incluso como acompañamiento de platos principales. Además, su alto contenido en fibra y antioxidantes la convierte en una opción nutritiva y saciante. ¿Lo mejor? No requiere cocción, por lo que todos los nutrientes se conservan intactos.

El Secreto de esta Receta
El secreto de este tartar de remolacha y zanahoria con jengibre está en el corte preciso y el equilibrio de sabores. Usa un cuchillo muy afilado para obtener dados uniformes que mejoren la textura. El jengibre fresco no solo aporta un toque picante, sino que activa la digestión y realza los sabores terrosos de la remolacha. Además, dejar reposar la mezcla antes de servir permite que los ingredientes suelten sus jugos, creando un aliño natural lleno de matices.
Ingredientes
- 150grremolacha cruda
- 120grzanahoria
- 15grjengibre fresco
- 0.5unidadcebolla morada
- 50grapio
- 2cucharadaaceite de oliva virgen extra
- 1cucharadazumo de limón
- 1cucharaditasemillas de sésamo tostadas
- 10grperejil fresco
- 0.5cucharaditasal marina
- 0.25cucharaditapimienta negra
Instrucciones Paso a Paso
Pela y lava bien la remolacha cruda y la zanahoria. Córtalas en dados pequeños (2-3 mm) con un cuchillo afilado o usando un procesador de alimentos con cuchilla de corte fino.
Pica finamente la cebolla morada y el apio. Ralla el jengibre fresco (sin piel) hasta obtener 1 cucharadita.
En un bol grande, mezcla todos los ingredientes picados: remolacha, zanahoria, cebolla, apio y jengibre.
Añade el aceite de oliva virgen extra, el zumo de limón, las semillas de sésamo, el perejil fresco picado, la sal y la pimienta. Remueve con cuidado para integrar todos los sabores.
Deja reposar en la nevera durante al menos 10 minutos para que los sabores se fusionen. Sirve frío en copas o sobre una tostada de pan sin gluten.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque gourmet, añade granada o manzana verde en trozos pequeños. El contraste dulce-ácido elevará el plato.
- Si buscas más proteína, incorpora germinados de lentejas o garbanzos por encima antes de servir.
- Sirve el tartar en hojas de endibia para una presentación elegante y sin carbohidratos.
Sustituciones
- Remolacha cruda: Puedes sustituirla por betabel cocido para una textura más suave, aunque perderá parte de su crujiente y nutrientes. El sabor será menos intenso y la receta dejará de ser 100% crudivegana.
- Jengibre fresco: Si no toleras el picante, usa 1 cucharadita de cúrcuma en polvo. Aportará un color dorado y propiedades antiinflamatorias, aunque el sabor será más terroso y menos fresco.
- Aceite de oliva virgen extra: Para una versión aún más ligera, sustituye por aceite de linaza. Añade un toque a nuez y aumenta el contenido en omega-3, pero su sabor es más fuerte.
Errores Comunes
- Los dados de remolacha y zanahoria quedan demasiado grandes.: Usa un pelador de verduras para cortar láminas finas y luego pícalas en dados pequeños. Si no tienes destreza, un robot de cocina con cuchilla de juliana hará el trabajo en segundos.
- El tartar queda aguado.: Escurre bien las verduras después de picarlas y añade el aliño justo antes de servir. Si ya está líquido, agrega 1 cucharadita de semillas de chía para absorber el exceso de humedad.
- El jengibre domina el sabor.: Ralla solo la cantidad necesaria y mézclalo primero con el aceite y el limón antes de incorporarlo al tartar. Si el error ya está hecho, añade más zanahoria rallada para equilibrar.
Conservación y Congelación
Este tartar de remolacha y zanahoria con jengibre se conserva perfectamente en la nevera durante 2 a 3 días en un recipiente hermético. Para mantener su frescura, no añadas el aliño hasta el momento de servir, ya que las verduras crudas sueltan agua con el tiempo. Si deseas congelarlo, hazlo sin el aliño ni las semillas de sésamo: corta las verduras en dados, bláncalas 1 minuto en agua hirviendo, sécalas bien y congélalas en una bolsa apta para congelador durante hasta 1 mes. Al descongelar, escúrrelas bien y añade el aliño fresco. Evita congelar el tartar ya aliñado, ya que la textura de las verduras se verá afectada.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo usar remolacha precocida para ahorrar tiempo?
Sí, pero pierdes la textura crujiente y parte de los nutrientes. Si optas por esta opción, enjuaga bien la remolacha cocida para eliminar el exceso de sal y sécala antes de picarla.
¿Es necesario pelar la zanahoria y la remolacha?
Depende. Si son orgánicas y bien lavadas, puedes dejar la piel para aprovechar su fibra. De lo contrario, pélalas para evitar sabores amargos o residuos de pesticidas.
¿Cómo puedo hacer esta receta más saciante?
Añade aguacate en cubos o tofu desmenuzado para aumentar el contenido en grasas saludables y proteínas. También puedes servirlo con pan integral o crackers de semillas.
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