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Tartar de Remolacha y Quinoa con Crujiente de Almendras: Receta Vegana Alta en Proteína y Sin Cocción

El tartar de remolacha y quinoa es una opción fresca, nutritiva y llena de texturas que revolucionará tus aperitivos. Ideal para quienes buscan una receta vegana alta en proteína sin sacrificar el sabor. La combinación de la remolacha cruda rallada, la quinoa cocida y el crujiente de almendras tostadas crea un contraste perfecto entre lo terroso, lo cremoso y lo crujiente. Además, es una preparación sin cocción (exceptuando la quinoa), lo que la hace rapidísima y perfecta para servir en cualquier ocasión. Si te gustan los platos con un toque gourmet pero fáciles de preparar, esta receta de tartar de remolacha y quinoa es tu mejor aliada.

15 minTiempo
FácilDificultad
Coste/Rac
12gProteína
280Calorías
Mezcla fríaTécnica
Alérgenos
Frutos secos
Plato blanco con tartar de remolacha y quinoa servido en molde redondo, coronado con crujiente de almendras y sésamo, acompañado de tostadas integrales y perejil fresco.

El Secreto de esta Receta

El secreto para un tartar de remolacha y quinoa perfecto está en rallar la remolacha muy fina y enfriar la quinoa completamente antes de mezclar. Esto evita que el plato quede aguado y garantiza una textura uniforme. Además, tostar las almendras y el sésamo por separado realza su aroma y aporta un crujiente irresistible que contrasta con la cremosidad del tartar. No olvides dejar reposar la mezcla en frío para que los sabores se integren al máximo.

Ingredientes

Porciones
4
Progreso0%
  • 300grremolacha cruda pelada
  • 200grquinoa cocida
  • 50gralmendras fileteadas
  • 0.5unidadcebolla morada
  • 20grperejil fresco picado
  • 30mlaceite de oliva virgen extra
  • 20mlzumo de limón
  • 10mlvinagre de manzana
  • 10grmostaza de Dijon
  • 5grsal marina
  • 2grpimienta negra recién molida
  • 10grsemillas de sésamo tostadas

Instrucciones Paso a Paso

1

Lava y pela la remolacha cruda. Rállala finamente con un rallador de agujeros pequeños y colócala en un bol grande.

2

Añade la quinoa cocida (previamente enfriada) al bol con la remolacha. Mezcla bien para integrar los ingredientes.

3

Pica finamente la cebolla morada y el perejil fresco. Incorpóralos al bol junto con el aceite de oliva, el zumo de limón, el vinagre de manzana, la mostaza de Dijon, la sal y la pimienta negra. Remueve con cuidado para no deshacer la remolacha.

4

En una sartén antiadherente, tuesta las almendras fileteadas a fuego medio sin aceite hasta que estén doradas (unos 3-4 minutos). Retíralas y déjalas enfriar.

5

Incorpora las semillas de sésamo tostadas a las almendras y mezcla. Reserva el crujiente de almendras para decorar.

6

Prueba el tartar y ajusta la sazón si es necesario. Refrigera 10 minutos para que los sabores se asienten.

7

Sirve el tartar de remolacha y quinoa en moldes redondos o directamente en platos, coronando con el crujiente de almendras y sésamo. Acompaña con tostadas integrales o crackers sin gluten.

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra de elegancia, usa un molde de anillo para servir el tartar y desmolda con cuidado sobre el plato.
  • Si quieres un contraste de colores, añade unas rodajas finas de rábano o germinados de alfafa por encima.
  • Para una versión aún más proteica, mezcla la quinoa con garbanzos cocidos y triturados (50 gr por porción).

Sustituciones

  • Remolacha cruda: Puedes sustituirla por zanahoria rallada o apio, aunque el sabor será menos terroso y dulce. La textura seguirá siendo crujiente, pero el color cambiará a tonos más claros.
  • Quinoa cocida: Usa cuscús integral o arroz salvaje cocido para mantener la base de proteína. El cuscús absorberá mejor los líquidos, mientras que el arroz salvaje aportará un toque más rustico.
  • Almendras fileteadas: Sustituye por pistachos picados o nueces de pecana tostadas para variar el sabor. Los pistachos añaden un toque ligeramente dulce, mientras que las pecanas aportan mayor cremosidad.

Errores Comunes

  • El tartar queda muy líquido.: Escurre bien la remolacha rallada con un paño limpio para eliminar el exceso de agua antes de mezclar. Si la quinoa está muy húmeda, sécala ligeramente con papel absorbente.
  • Las almendras se queman al tostarlas.: Tuesta las almendras a fuego bajo y remueve constantemente. Retíralas del fuego cuando empiecen a dorarse (el calor residual terminará de cocinarlas).
  • El sabor del tartar es demasiado ácido.: Reduce la cantidad de vinagre o limón y equilibra con una pizca de miel o sirope de agave (aunque la receta original no lo lleva). También puedes aumentar la mostaza para dar profundidad.

Conservación y Congelación

El tartar de remolacha y quinoa se conserva perfectamente en la nevera hasta 2 días si lo guardas en un recipiente hermético. Para mantener su frescura, no añadas el crujiente de almendras hasta el momento de servir, ya que perdería su textura. Si necesitas prepararlo con antelación, guarda el tartar y el crujiente por separado y mezcla justo antes de comer. No es recomendable congelarlo, ya que la remolacha cruda perdería su textura y el plato quedaría aguado al descongelar. Si sobra crujiente de almendras, puedes guardarlo en un tarro hermético a temperatura ambiente hasta 1 semana y usarlo para otras recetas.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer este tartar sin quinoa?

Sí, puedes sustituir la quinoa por lentejas cocidas o garbanzos triturados para mantener el aporte de proteína. Eso sí, la textura será más densa y menos ligera.

¿Cómo evito que la remolacha tiña el tartar?

Si te preocupa el color, usa guantes al manipular la remolacha cruda y lava bien el rallador y los utensilios inmediatamente después de usarlos. El vinagre y el limón también ayudan a fijar el color.

¿Es apto para personas con alergia al glúten?

Sí, esta receta es 100% sin gluten, siempre que uses quinoa certificada y evites contaminación cruzada con otros ingredientes.

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