Tartaleta de Quinoa y Espinacas con Huevos de Codorniz: Receta Sin Horno y Alta en Hierro
Si buscas una receta sin horno alta en hierro que combine elegancia y nutrición, esta tartaleta de quinoa y espinacas con huevos de codorniz es tu opción perfecta. La quinoa aporta proteínas completas, las espinacas son una fuente excepcional de hierro no hemo (de fácil absorción si se combina con vitamina C), y los huevos de codorniz añaden un toque gourmet con su sabor intenso y textura cremosa. Además, al prepararse en molde individual fríable, evitas el horno sin sacrificar la presentacion. Ideal para aperitivos saludables, comidas rápidas o incluso un tupper nutritivo que sorprenda a todos.

El Secreto de esta Receta
El secreto de esta tartaleta de quinoa y espinacas con huevos de codorniz radica en el uso del agar-agar como gelificante natural, que permite compactar la base sin necesidad de horno. Además, el zumo de limón no solo aporta frescura, sino que potencia la absorción del hierro de las espinacas, convirtiendo este plato en una bomba nutricional. Presionar bien la mezcla en el molde es clave para evitar que se desarme al desmoldar.
Ingredientes
- 150gquinoa blanca
- 200gespinacas frescas baby
- 8unidadhuevos de codorniz
- 100gqueso feta desmenuzado
- 20gsemillas de sésamo negro
- 30mlaceite de oliva virgen extra
- 15mlzumo de limón fresco
- 1dienteajo picado
- 5gpimienta negra molida
- 3gsal marina
- 2gagar-agar en polvo
- 5gpimentón dulce de La Vera
Instrucciones Paso a Paso
Lava la quinoa bajo el grifo con agua fría para eliminar la saponina. Cocínala en el doble de agua con una pizca de sal marina durante 12-15 minutos hasta que esté tierna. Escúrrela y resérvala.
En un bol, mezcla las espinacas frescas con el aceite de oliva virgen extra, el ajo picado, el zumo de limón, la pimienta negra y el pimentón dulce. Saltea la mezcla en una sartén antiadherente a fuego medio durante 3-4 minutos hasta que las espinacas se ablanden pero mantengan su color vibrante.
Incorpora la quinoa cocida a la mezcla de espinacas y revuelve bien. Añade el agar-agar disuelto en 50 ml de agua caliente y mezcla hasta integrar. Esta combinación actuará como gelificante natural para compactar la base de la tartaleta.
Divide la mezcla en 4 moldes individuales para tartaletas (preferiblemente de silicona o metal) y presiona bien con una cuchara para compactar. Refrigera durante al menos 2 horas para que la base quede firme.
Una vez fría la base, desmolda con cuidado. Coloca 2 huevos de codorniz por tartaleta en la parte superior, espolvorea queso feta desmenuzado y decora con semillas de sésamo negro.
Para servir, puedes añadir un hilo de aceite de oliva y una pizca de pimienta negra para realzar los sabores. La tartaleta se consume fría o a temperatura ambiente.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de frescura, añade hojas de menta picada sobre el queso feta antes de servir.
- Si quieres un contraste de texturas, tuesta las semillas de sésamo en una sartén sin aceite antes de espolvorearlas.
- Esta receta es perfecta para preparar con antelación y llevar al trabajo en un tupper. Los sabores se intensifican después de unas horas en la nevera.
- Para una versión keto, sustituye la quinoa por coliflor rallada y cocida, aunque la textura será menos compacta.
Sustituciones
- Quinoa blanca: Puedes sustituirla por mijo o trigo sarraceno para variar el sabor, aunque la textura será ligeramente más densa. El mijo aporta un toque dulce, mientras que el trigo sarraceno añade un sabor terroso.
- Huevos de codorniz: Si no encuentras huevos de codorniz, usa huevos de gallina cocidos y picados, aunque el resultado será menos elegante. Los huevos de codorniz aportan un sabor más intenso y una presentación más refinada.
- Queso feta: Para una versión vegana, sustituye el queso feta por tofu marinado en limón y sal durante 30 minutos. El tofu absorberá los sabores, aunque la textura será menos cremosa.
- Agar-agar: Si no tienes agar-agar, usa gelatina vegetal o 1 cucharada de semillas de chía remojadas en agua. Las semillas de chía añadirán un toque crujiente, pero la compactación será menos uniforme.
Errores Comunes
- La base de la tartaleta no se compacta y se desmorona al desmoldar.: Asegúrate de presionar bien la mezcla en el molde con una cuchara o vaso pequeño antes de refrigerar. Además, deja reposar al menos 2 horas en la nevera para que el agar-agar actúe correctamente.
- Los huevos de codorniz tienen un sabor demasiado fuerte.: Hierve los huevos durante 3-4 minutos (en lugar de 2) para reducir el sabor a yema. También puedes macerarlos en agua con vinagre durante 10 minutos antes de usarlos.
- Las espinacas quedan amargas.: Blanquea las espinacas en agua hirviendo con sal durante 1 minuto antes de saltearlas. Esto eliminará el amargor y mantendrá su color vibrante.
Conservación y Congelación
Para conservar estas tartaletas de quinoa y espinacas con huevos de codorniz, guárdalas en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días. Si las preparas sin los huevos de codorniz, puedes almacenar la base de quinoa y espinacas hasta 4 días. Para congelar, envuélvelas individualmente en film transparente y colócalas en una bolsa hermética. Congélalas sin los huevos de codorniz, ya que estos no soportan bien el frío extremo. La base congelada durará hasta 1 mes. Para descongelar, déjalas en la nevera durante 4-6 horas y añade los huevos de codorniz y el queso feta justo antes de servir. No vuelvas a congelar una vez descongeladas, ya que la textura de la quinoa se resentirá.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer esta tartaleta sin molde?
Sí, puedes usar vasitos de cristal o tazas pequeñas para dar forma a las tartaletas. Presiona bien la mezcla y refrigera como indicado. Para desmoldar, sumerge el borde del recipiente en agua caliente durante 10 segundos para facilitar el proceso.
¿Es esta receta apta para celíacos?
Sí, siempre que uses quinoa certificada sin gluten y verifiques que el resto de ingredientes (como el queso feta) no contengan trazas. El agar-agar y las semillas de sésamo son naturalmente libres de gluten.
¿Cómo puedo aumentar el contenido de hierro en esta receta?
Añade pasas o albaricoques secos picados a la mezcla de quinoa y espinacas. También puedes espolvorear semillas de calabaza junto con el sésamo, ya que son ricas en hierro y zinc.
¿Puedo usar espinacas congeladas?
Sí, pero escúrrelas muy bien después de descongelarlas para eliminar el exceso de agua. Las espinacas congeladas suelen ser más amargas, por lo que te recomendamos blanquearlas antes de usarlas.
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