Tartaleta de Calabacín y ricotta Ahumada con Miel de Trufa: Receta Gourmet en Horno
Eleva tu mesa con esta tartaleta de calabacín y ricotta ahumada con miel de trufa, una receta gourmet en horno que combina la frescura del calabacín con la cremosidad de la ricotta ahumada y el toque sofisticado de la miel de trufa. Perfecta para aperitivos elegantes o entradas que sorprenden, esta preparación destaca por su equilibrio entre texturas crujientes y suaves, y un perfil de sabores umami, dulce y terroso. Ideal para ocasiones especiales o para impresionar sin complicaciones, esta receta es la respuesta a cómo llevar lo gourmet a tu cocina casera con ingredientes accesibles y una técnica impecable en horno.

El Secreto de esta Receta
El secreto de esta tartaleta de calabacín y ricotta ahumada con miel de trufa radica en dos detalles clave: primero, ahumar la ricotta en casa (puedes hacerlo envolviéndola en papel de aluminio con virutas de madera de roble y horneándola 10 min a 160°C) para intensidad de sabor. Segundo, cortar el calabacín en rodajas ultra finas y secarlas ligeramente con papel de cocina antes de usarlas, evitando que suelten agua y empape la masa. Así lograrás una textura crujiente y un equilibrio perfecto entre lo cremoso y lo terroso.
Ingredientes
- 250grmasa quebrada sin gluten
- 2unidadcalabacín fresco y firme
- 200grricotta ahumada
- 30mlmiel de trufa negra
- 50grqueso parmesano rallado
- 1unidadhuevo campero
- 20gralmendras fileteadas
- 15mlaceite de oliva virgen extra
- 5ramitatomillo fresco
- 1pizcasal marina
- 1pizcapimienta negra recién molida
Instrucciones Paso a Paso
Precalienta el horno a 180°C (con calor arriba y abajo). Forra un molde para tartaletas con la masa quebrada sin gluten, presionando bien los bordes. Pincha la base con un tenedor y reserva en la nevera 10 minutos para que no se infle.
Lava y corta los calabacines en rodajas finas (2-3 mm) con un pelador o cuchillo afilado. Colócalas en un bol, rocía con aceite de oliva virgen extra, sal marina y pimienta negra. Mezcla suavemente y deja reposar 5 minutos.
En otro bol, bate el huevo campero con la ricotta ahumada hasta obtener una mezcla homogénea. Añade el queso parmesano rallado, el tomillo fresco deshojado y una pizca de sal. Mezcla bien.
Saca el molde de la nevera y vierte la mezcla de ricotta sobre la masa, alisando la superficie con una cuchara. Coloca las rodajas de calabacín en círculos concéntricos, superponiéndolas ligeramente para crear un efecto visual elegante.
Hornea en el horno precalentado durante 25 minutos o hasta que los bordes de la masa estén dorados y el calabacín esté tierno. Saca del horno y espolvorea las almendras fileteadas por encima.
Vuelve a hornear 5-7 minutos más, hasta que las almendras estén doradas. Deja enfriar 10 minutos antes de desmoldar.
Finaliza con un hilo generoso de miel de trufa negra por encima de cada porción. Sirve tibio o a temperatura ambiente.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de elegancia, decora con flores comestibles como capuchinas o borraja antes de servir.
- Si quieres intensificar el sabor a trufa, ralla un poco de trufa negra fresca por encima justo antes de servir.
- Acompaña con una vinagreta de mostaza y miel para contrastar con los sabores cremosos y terrosos.
Sustituciones
- Masa quebrada sin gluten: Puedes sustituirla por una masa de almendra (mezcla 200 gr de harina de almendra, 1 huevo y 1 cucharada de aceite). El resultado será más denso y con un toque a frutos secos, pero igual de sabroso.
- Ricotta ahumada: Si no encuentras ricotta ahumada, usa ricotta normal y añade 1 cucharadita de pimentón ahumado a la mezcla. El sabor será menos intenso pero mantendrá el perfil ahumado.
- Miel de trufa negra: Sustituye por miel normal con unas gotas de aceite de trufa (1 cucharadita por cada 20 gr de miel). El aroma a trufa será más sutil pero presente.
Errores Comunes
- La masa queda empapada.: Seca bien las rodajas de calabacín con papel de cocina antes de colocarlas y prehornea la masa 5 minutos antes de añadir el relleno para crear una barrera anti humedad.
- La ricotta se cuaja demasiado.: No hornees a más de 180°C y retira el molde del horno en cuanto la ricotta esté firme pero aún cremosa. El calor residual terminará de cocinarla.
- Las almendras se queman.: Añádelas solo los últimos 5-7 minutos de horneado y vigílalas de cerca. Si tu horno es muy potente, colócalas en la parte baja.
Conservación y Congelación
Para guardar esta tartaleta de calabacín y ricotta ahumada con miel de trufa, déjala enfriar completamente y colócala en un recipiente hermético. En la nevera, se conserva hasta 3 días, aunque es mejor consumirla en las primeras 24 horas para que la masa mantenga su textura crujiente. Si prefieres congelarla, hazlo sin el topping de miel de trufa ni almendras: envuélvela en papel film y luego en papel de aluminio, y guárdala hasta 1 mes. Para descongelar, déjala en la nevera toda la noche y calienta en el horno a 160°C durante 10 minutos antes de añadir la miel y las almendras frescas. Evita congelar con la miel de trufa, ya que puede cristalizar y perder su textura sedosa.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer esta tartaleta sin horno?
No es recomendable, ya que el horno es clave para lograr la textura crujiente de la masa y la cocción uniforme del calabacín. Sin embargo, podrías probar a cocinar la base en una sartén antiadherente y el relleno al baño María, aunque el resultado será distinto.
¿Qué tipo de calabacín es el mejor para esta receta?
Usa calabacines jóvenes y firmes, preferiblemente de la variedad zucchini italiano. Evita los muy grandes o con semillas desarrolladas, ya que pueden ser amargos o acuosos.
¿Puedo sustituir la ricotta por otro queso?
Sí, puedes usar queso de cabra cremoso o mascarpone, aunque el sabor y la textura variarán. La ricotta es ideal por su suavidad y bajo contenido en grasa, que equilibra los sabores intensos de la trufa y el ahumado.
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