ZonaDeSabor

Tarta Salada de Espinaca y Queso Feta: Receta Crujiente en Molde Desmontable

La tarta salada de espinaca y queso feta crujiente es un plato versátil que conquista por su base dorada y su relleno cremoso con un toque salado y aromático. Perfecta para servir como plato principal ligero o como entrada en reuniones, esta receta destaca por su facilidad y su combinación de sabores mediterráneos. Además, al prepararla en un molde desmontable, garantizas un acabado profesional con un borde perfectamente crujiente. Ideal para quienes buscan una opción sin gluten (con ajustes) o baja en calorías sin sacrificar el sabor.

35 minTiempo
FácilDificultad
Coste/Rac
12gProteína
320Calorías
HornoTécnica
Alérgenos
HuevoLácteosGluten
Tarta salada de espinaca y queso feta crujiente en molde desmontable, con base dorada y relleno esponjoso, espolvoreada con semillas de sésamo.

El Secreto de esta Receta

El secreto para una tarta salada de espinaca y queso feta crujiente perfecta está en prehornear la masa quebrada durante 5 minutos antes de añadir el relleno. Esto evita que la base se humedezca y garantiza un acabado crujiente. Además, escurrir muy bien las espinacas después de cocinarlas es clave para evitar exceso de líquido en el relleno. Usa queso feta de calidad para un sabor más intenso y auténtico.

Ingredientes

Porciones
6
Progreso0%
  • 1láminamasa quebrada redonda
  • 300gespinacas frescas
  • 200gqueso feta desmenuzado
  • 1unidadcebolla morada
  • 3unidadhuevos grandes
  • 200mlnata para cocinar
  • 2cucharadasaceite de oliva virgen extra
  • 1cucharaditaajo en polvo
  • 1pizcasal y pimienta negra
  • 1cucharadasemillas de sésamo

Instrucciones Paso a Paso

1

Precalienta el horno a 180°C (con calor arriba y abajo). Engrasa ligeramente un molde desmontable de 24 cm.

2

Extiende la masa quebrada en el molde, presionando bien los bordes. Pincha la base con un tenedor y reserva.

3

En una sartén, calienta el aceite de oliva y sofríe la cebolla morada picada finamente hasta que esté transparente. Añade las espinacas frescas (previamente lavadas y escurridas) y cocina hasta que reduzcan su volumen. Sazona con sal, pimienta y ajo en polvo. Retira del fuego y deja enfriar.

4

En un bol, bate los huevos con la nata para cocinar, una pizca de sal y pimienta. Incorpora el queso feta desmenuzado y la mezcla de espinacas y cebolla. Remueve bien.

5

Vierte la mezcla sobre la masa quebrada, distribuyéndola de manera uniforme. Espolvorea las semillas de sésamo por encima para dar un toque crujiente.

6

Hornea durante 25-30 minutos, o hasta que la tarta esté dorada y el centro firme al tacto.

7

Deja enfriar 10 minutos antes de desmoldar. Sirve tibia o fría, acompañada de una ensalada verde.

Pro-Tips del Chef

  • Añade un toque extra de sabor espolvoreando nueces picadas o piñones sobre el relleno antes de hornear.
  • Para un acabado más profesional, pinta el borde de la masa con yema de huevo batida antes de hornear.
  • Si te sobra relleno, puedes hacer mini tartaletas con masa de hojaldre y hornearlas durante 15-20 minutos.

Sustituciones

  • Masa quebrada: Para una versión sin gluten, sustituye la masa quebrada por una mezcla de harina de almendra y huevo (1 taza de harina de almendra + 1 huevo + 1 cucharada de aceite). La textura será más densa pero igualmente crujiente. El sabor será más neutro y ligeramente dulce, por lo que puedes añadir una pizca de sal extra.
  • Queso feta: Si prefieres un toque más cremoso, usa queso de cabra desmenuzado. El sabor será menos salado y más ácido, pero combina muy bien con las espinacas. Ajusta la sal según tu gusto.
  • Nata para cocinar: Para una opción baja en calorías, reemplaza la nata por yogur griego natural sin azúcar. La textura será un poco menos cremosa, pero el resultado seguirá siendo esponjoso y sabroso.

Errores Comunes

  • La base de la tarta queda empapada.: Prehornea la masa 5 minutos antes de añadir el relleno y asegúrate de que las espinacas estén bien escurridas. Si el problema persiste, espolvorea un poco de pan rallado sobre la masa antes de verter la mezcla.
  • El relleno no cuaja bien.: Usa huevos a temperatura ambiente y asegúrate de que el horno esté bien precalentado. Si el centro sigue líquido, hornea 5 minutos más y verifica con un palillo.
  • El borde de la masa se quema.: Cubre el borde con papel aluminio durante los primeros 20 minutos de horneado. Así evitarás que se dore demasiado rápido.

Conservación y Congelación

Esta tarta salada de espinaca y queso feta crujiente se conserva perfectamente en la nevera durante hasta 3 días en un recipiente hermético. Para mantener su textura crujiente, evita taparla con film transparente directamente sobre la superficie; en su lugar, usa papel de horno o un paño limpio. Si deseas congelarla, hazlo antes de hornear: prepara la tarta hasta el paso de rellenar, envuélvela bien en film y papel aluminio, y congélala por hasta 1 mes. Para cocinarla desde congelada, hornea directamente (sin descongelar) a 180°C durante 40-45 minutos, cubriendo el borde con aluminio los primeros 30 minutos. No recomiendo congelar la tarta ya horneada, ya que el relleno puede desprender agua al descongelarse y ablandar la base.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo usar espinacas congeladas?

Sí, pero debes descongelarlas y escurrirlas muy bien para eliminar todo el líquido. Las espinacas congeladas sueltan mucha agua, lo que podría hacer que el relleno quede aguado.

¿Puedo sustituir la cebolla morada por otra variedad?

Claro. La cebolla blanca o dulce funcionan bien, aunque la morada aporta un color y un toque ligeramente más dulce. Si usas cebolla blanca, añade 1/2 cucharadita de azúcar para equilibrar sabores.

¿Se puede comer fría?

¡Por supuesto! Esta tarta sabe igualmente bien fría o a temperatura ambiente, lo que la hace ideal para picnics o comidas al aire libre. Si la guardas en la nevera, sácalas 10 minutos antes de servir para que no esté demasiado fría.

También te encantarán