Pasta de Garbanzos con Pesto de Espirulina: Receta Sin Gluten y Alta en Hierro
La pasta de garbanzos con pesto de espirulina es una receta revolucionaria que combina el poder nutricional de los garbanzos con los beneficios de la espirulina, un superalimento lleno de hierro y proteínas. Ideal para quienes buscan una opción sin gluten, vegana y con un perfil nutricional excepcional. Esta receta destaca por su alto contenido en hierro, fácil absorción gracias a la vitamina C de los ingredientes frescos, y su textura cremosa pero ligera. Perfecta para deportistas, personas con intolerancias o simplemente para quienes desean una comida saludable, rápida y llena de sabor.

El Secreto de esta Receta
El secreto de esta pasta de garbanzos con pesto de espirulina radica en el equilibrio de sabores y nutrientes. La espirulina aporta un toque terroso que se compensa con la acidez del limón y la frescura de la albahaca. Usa anacardos tostados en lugar de piñones para dar cremosidad sin alterar el perfil vegano y sin gluten. Además, la levadura nutricional realza el sabor umami, haciendo que el plato sea irresistible incluso para los más escépticos.
Ingredientes
- 180grpasta de garbanzos
- 1cucharaditaespirulina en polvo
- 30gralbahaca fresca
- 20granacardos tostados
- 3cucharadaaceite de oliva virgen extra
- 1dienteajo
- 1cucharadazumo de limón
- 1cucharadalevadura nutricional
- 100grtomates cherry
- 50grespinacas baby
- 0.5cucharaditasal marina
- 0.25cucharaditapimienta negra
- 1cucharaditasemillas de sésamo
Instrucciones Paso a Paso
Cuece la pasta de garbanzos en agua con un chorro de aceite de oliva y una pizca de sal marina según las instrucciones del paquete (generalmente 8-10 minutos). Escúrrela y reserva, pero guarda 2 cucharadas del agua de cocción.
Mientras, prepara el pesto de espirulina: en un procesador de alimentos, mezcla la albahaca fresca, los anacardos tostados, el ajo pelado, el zumo de limón, 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, la espirulina en polvo, la levadura nutricional, sal marina y pimienta negra. Tritura hasta obtener una pasta homogénea. Si queda muy espeso, añade un poco del agua de cocción de la pasta reservada.
Lava los tomates cherry y córtalos por la mitad. Saltea las espinacas baby en una sartén con media cucharada de aceite de oliva a fuego medio durante 2 minutos hasta que se ablanden ligeramente.
En un bol grande, mezcla la pasta cocida con el pesto de espirulina hasta que quede bien integrada. Añade los tomates cherry y las espinacas baby salteadas, y revuelve con cuidado.
Sirve inmediatamente espolvoreando con semillas de sésamo para dar un toque crujiente y un extra de nutrientes.
Pro-Tips del Chef
- Añade ralladura de limón al pesto para potenciar su frescura y contrastar con el sabor de la espirulina.
- Si buscas un extra de proteína, incorpora garbanzos cocidos troceados al final, junto con los tomates y espinacas.
- Para un toque crujiente adicional, tuesta las semillas de sésamo ligeramente en una sartén antes de espolvorearlas sobre el plato.
Sustituciones
- Pasta de garbanzos: Puedes reemplazarla por pasta de lentejas rojas para variar el sabor, aunque el resultado será ligeramente más denso. Asegúrate de que sea sin gluten si es necesario.
- Anacardos tostados: Si tienes alergia a los frutos secos, usa semillas de girasol tostadas, que aportan un sabor similar y mantienen la textura cremosa del pesto.
- Espirulina en polvo: Si no encuentras espirulina, puedes usar algas nori en copos, aunque el sabor será más marino y menos intenso en hierro.
Errores Comunes
- El pesto queda demasiado espeso: Añade el agua de cocción de la pasta poco a poco hasta lograr la textura deseada. Este líquido también ayuda a integrar mejor los sabores.
- La pasta se pega al cocinarla: Remueve la pasta los primeros minutos de cocción y usa suficiente agua. El aceite en el agua ayuda, pero no es suficiente por sí solo.
- El sabor de la espirulina domina el plato: Empieza con media cucharadita de espirulina y ajusta al gusto. Combínala siempre con ingredientes ácidos como el limón para equilibrar su intensidad.
Conservación y Congelación
Esta pasta de garbanzos con pesto de espirulina se conserva perfectamente en la nevera durante 3 días en un recipiente hermético. Para guardarla, deja que se enfríe completamente antes de taparla, así evitarás la condensación y el crecimiento de bacterias. Si deseas congelarla, hazlo sin los tomates cherry, ya que estos pueden perder textura al descongelarse.Congela la pasta con el pesto en porciones individuales durante hasta 1 mes. Para descongelar, déjala en la nevera toda la noche y recalienta en una sartén con un poco de agua o aceite a fuego bajo. No la recalientes en el microondas, ya que el pesto puede separarse y perder su cremosidad.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo usar espirulina en tabletas en lugar de polvo?
Sí, pero tritura las tabletas hasta convertirlas en polvo antes de añadirlas al pesto para evitar grumos y asegurar una distribución uniforme del sabor.
¿Esta receta es apta para personas con fenilcetonuria?
Sí, siempre que uses levadura nutricional sin fenilalanina y verifiques que el resto de ingredientes no contengan este aminoácido.
¿Cómo puedo aumentar el contenido de hierro en esta receta?
Añade espinacas cocidas en mayor cantidad o incorpora semillas de calabaza tostadas como topping. Ambos ingredientes son ricos en hierro no hemo, que se absorbe mejor con vitamina C (presente en el limón).
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