Croquetas de Quinoa y Espinacas con Bechamel de Anacardos: Receta Sin Gluten y Sin Horno
Si buscas una alternativa sin gluten y sin horno a las croquetas tradicionales, estas croquetas de quinoa y espinacas con bechamel de anacardos son tu solución. Una receta vegana, alta en proteína y llena de sabor, donde la quinoa aporta textura esponjosa, las espinacas un toque terroso y la bechamel de anacardos un cremosidad irresistible. Perfectas para aperitivos, cenas ligeras o menús tupper saludables. Además, su preparación en sartén antiadherente las hace ideales para quienes no disponen de horno o prefieren evitarlo.

El Secreto de esta Receta
El secreto de estas croquetas de quinoa y espinacas con bechamel de anacardos está en la combinación de texturas: el almidón de tapioca actúa como aglutinante natural, evitando el uso de huevo, mientras que el reposo en nevera es clave para que la masa no se deshaga al freír. Además, tostar las semillas de sésamo antes de rebozar aporta un aroma a nuez que eleva el perfil de sabor de este plato sin gluten y sin horno.
Ingredientes
- 150grquinoa blanca
- 200grespinacas frescas
- 100granacardos crudos
- 1unidadcebolla morada
- 2dienteajo
- 300mlcaldo de verduras sin gluten
- 20grlevadura nutricional
- 50grharina de garbanzo
- 3cucharadaaceite de oliva virgen extra
- 1cucharaditapimentón dulce de La Vera
- 0.5cucharaditanuez moscada
- 1pizcasal marina
- 1pizcapimienta negra
- 20gralmidón de tapioca
- 15grsemillas de sésamo tostadas
Instrucciones Paso a Paso
Remoja los anacardos en agua caliente durante 20 minutos para ablandarlos. Escúrrelos y reserva.
Cocina la quinoa en el caldo de verduras según las instrucciones del paquete (unos 15 minutos). Escurre bien y deja enfriar.
En una sartén, saltea la cebolla morada picada finamente y el ajo picado con 1 cucharada de aceite de oliva a fuego medio hasta que estén transparentes. Añade las espinacas troceadas y cocina hasta que reduzcan su volumen. Retira del fuego y mezcla con la quinoa cocida.
Para la bechamel de anacardos, tritura los anacardos remojados con 150 ml de agua, la levadura nutricional, el pimentón dulce, la nuez moscada, sal y pimienta hasta obtener una crema suave. Calienta en una cazuela a fuego bajo, removiendo constantemente hasta que espese ligeramente (unos 5 minutos).
En un bol grande, mezcla la quinoa con espinacas, la bechamel de anacardos y el almidón de tapioca. La masa debe quedar compacta pero manejable. Si está muy líquida, añade más harina de garbanzo (1 cucharada a la vez). Refrigera 30 minutos para que se asiente.
Forma las croquetas con las manos humedecidas (para evitar que se peguen) y rebozarlas ligeramente en semillas de sésamo tostadas para darles un toque crujiente.
Calienta 2 cucharadas de aceite de oliva en una sartén antiadherente a fuego medio. Cocina las croquetas durante 3-4 minutos por cada lado, hasta que estén doradas y crujientes. Escurre sobre papel absorbente.
Sirve calientes o a temperatura ambiente, acompañadas de una salsa de yogur vegetal con limón o un pesto de albahaca para realzar su sabor.
Pro-Tips del Chef
- Para un extra de sabor, añade 1 cucharadita de levadura de cerveza a la bechamel de anacardos. Potenciará su nota umami.
- Si prefieres una versión más ligera, hornea las croquetas a 180°C durante 20 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Rocía con un poco de aceite en spray para que queden doradas.
- Acompaña estas croquetas con una salsa de tahini y limón para contrastar su textura crujiente con un toque cremoso.
Sustituciones
- Anacardos: Puedes sustituir los anacardos por almendras blanchadas remojadas. El resultado será ligeramente menos cremoso pero igual de sabroso. Añade 1 cucharadita de vinagre de manzana al triturar para equilibrar el pH y mejorar la textura.
- Harina de garbanzo: Si no tienes harina de garbanzo, usa copos de avena molidos (certificados sin gluten). La textura será más esponjosa, pero mantendrá la estructura. Asegúrate de secar bien la mezcla antes de formar las croquetas.
- Almidón de tapioca: El almidón de tapioca puede reemplazarse por arrowroot en la misma proporción. Evita usar maicena, ya que puede dar un sabor más neutro y menos elástico a la masa.
Errores Comunes
- La masa queda demasiado líquida: Añade 1 cucharada de harina de garbanzo o almidón de tapioca y mezcla bien. Si persiste, refrigera 15 minutos más para que los ingredientes absorban el líquido.
- Las croquetas se deshacen al freír: Asegúrate de que la masa esté bien fría antes de formar las croquetas. Si el problema persiste, añade 1 cucharadita de psyllium husk a la mezcla para mejorar su cohesión.
- La bechamel de anacardos queda granulosa: Tritura los anacardos durante más tiempo y cuela la mezcla si es necesario. Usa agua caliente para remojarlos y facilita el proceso.
- Las croquetas se queman por fuera y quedan crudas por dentro: Reduce el fuego a medio-bajo y cocina las croquetas con tapa durante los últimos 2 minutos. No las aplastes al darles la vuelta para mantener su forma.
Conservación y Congelación
Para conservar estas croquetas de quinoa y espinacas con bechamel de anacardos, déjalas enfriar completamente antes de guardarlas. En la nevera, colócalas en un recipiente hermético con papel absorbente entre capas para evitar que se humedezcan. Durarán hasta 3 días. Para congelar, dispón las croquetas en una bandeja separadas entre sí y mételas al congelador 1 hora (para que no se peguen). Luego, transfiere a una bolsa hermética y conserva hasta 2 meses. Para recalentar, descongela en nevera 12 horas y luego calienta en sartén con un poco de aceite a fuego medio-bajo hasta que estén doradas. Evita el microondas, ya que puede ablandar su textura crujiente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer estas croquetas en airfryer?
Sí. Precalienta el airfryer a 180°C y cocina las croquetas durante 12-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad de tiempo. Rocía con un poco de aceite en spray antes de introducirlas para que queden crujientes.
¿Son aptas para celíacos?
Sí, siempre que todos los ingredientes (como el caldo de verduras o la harina de garbanzo) estén certificados sin gluten. Verifica las etiquetas para evitar contaminación cruzada.
¿Puedo usar espinacas congeladas?
Sí, pero escúrrelas muy bien después de descongelarlas para eliminar el exceso de agua. Esto evitará que la masa quede demasiado húmeda.
¿Cómo puedo hacerlas sin fríer?
Puedes hornearlas a 200°C durante 20 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Para un resultado más crujiente, pinta las croquetas con un poco de aceite de oliva antes de hornear.
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