Croquetas de Espirulina y Queso Manchego: Entrante Verde y Energético
Las croquetas de espirulina y queso manchego son una revolución en la cocina saludable: un entrante verde y energético que combina el poder nutricional de la espirulina —rica en hierro, proteínas y antioxidantes— con el sabor intenso y cremoso del queso manchego. Esta receta, sin harina de trigo y con un toque gourmet, es ideal para aperitivos, reuniones o como snack proteico. La espirulina, además de dar un color vibrante, aporta un perfil nutricional excepcional, mientras que el queso manchego, curado pero no demasiado fuerte, equilibra el sabor terroso de las algas. Perfectas para preparar en airfryer o al horno, estas croquetas son altas en proteína, bajas en carbohidratos y llenas de energía sostenible. Un plato que sorprende por su textura crujiente por fuera y fundente por dentro, con un toque español inconfundible.

El Secreto de esta Receta
El secreto de estas croquetas de espirulina y queso manchego está en el equilibrio entre la espirulina y el queso. Usa queso manchego semicurado (no curado) para evitar que amargue, y incorpóralo a la bechamel fuera del fuego para que no se corte. Además, la harina de garbanzo no solo aporta un toque a nuez, sino que refuerza la textura sin necesidad de gluten. Deja reposar la masa el tiempo suficiente para que sea manejable y no se rompa al empanar.
Ingredientes
- 10grespirulina en polvo
- 200grqueso manchego semicurado rallado
- 60grharina de garbanzo
- 300mlleche entera
- 0.5unidadcebolla morada
- 1dienteajo
- 2unidadhuevos camperos
- 80grpan rallado sin gluten
- 500mlaceite de oliva virgen extra
- 0.25cucharaditanuez moscada
- 0.5cucharaditapimienta negra
- 1pizcasal marina
- 15grperejil fresco picado
Instrucciones Paso a Paso
En una sartén, calienta 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Añade la cebolla morada picada finamente y el ajo picado. Sofríe hasta que estén transparentes (unos 5 minutos).
Incorpora la harina de garbanzo y remueve constantemente durante 1 minuto para que no se formen grumos. Añade poco a poco la leche entera, sin dejar de remover, hasta obtener una bechamel espesa y sin lumps.
Fuera del fuego, agrega la espirulina en polvo, el queso manchego semicurado rallado, la nuez moscada, la pimienta negra y la sal marina. Mezcla hasta integrar todos los ingredientes y obtener una masa homogénea y verde intenso. Deja enfriar en la nevera durante 2 horas (o 30 minutos en el congelador).
Una vez fría la masa, forma croquetas alargadas con las manos ligeramente humedecidas. Pásalas primero por huevo batido y luego por el pan rallado sin gluten, asegurándote de que queden bien cubiertas.
Para cocinar en airfryer: colócalas en la canasta sin amontonar, rocía con un poco de aceite de oliva virgen extra en spray y cocina a 180°C durante 12-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Para freír tradicional: sumérgelas en aceite de oliva virgen extra caliente (180°C) hasta que estén doradas (unos 3-4 minutos).
Escurre sobre papel absorbente y espolvorea con perejil fresco picado antes de servir. Acompaña con una salsa de yogur griego con limón para realzar su sabor.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharadita de ralladura de limón a la bechamel antes de integrar el queso.
- Si quieres un color verde más intenso, mezcla la espirulina con un poco de agua antes de añadirla a la bechamel para evitar que se formen grumos de color.
- Para una versión vegana, sustituye el huevo por leche de soja y el queso manchego por queso vegano rallado a base de anacardos.
Sustituciones
- Harina de garbanzo: Puedes sustituirla por harina de almendra para una versión keto, aunque el sabor será más dulce y la textura ligeramente más densa. Reduce la cantidad a 50 gr para evitar que la masa quede demasiado seca.
- Queso manchego semicurado: Si prefieres un sabor más suave, usa queso idiazábal o queso de oveja joven, pero aumenta la cantidad de espirulina a 12 gr para compensar el color y el perfil nutricional.
- Pan rallado sin gluten: Para una versión baja en carbohidratos, usa coco rallado sin azúcar o almendras molidas. El resultado será menos crujiente, pero aportará un toque exótico.
Errores Comunes
- La bechamel queda con grumos.: Usa un batidor de varillas para integrar la leche con la harina y viértela a fuego lento, removiendo constantemente. Si ya hay grumos, pasa la mezcla por un colador fino antes de añadir el queso.
- Las croquetas se rompen al empanar.: Enfría la masa al menos 2 horas para que esté firme. Si sigue siendo difícil, congela las croquetas 15 minutos antes de empanar y usa huevo bien batido para que el pan rallado se adhiera mejor.
- El sabor a espirulina es demasiado fuerte.: Reduce la cantidad a 5 gr y aumenta el queso manchego a 250 gr para equilibrar. También puedes mezclar la espirulina con un poco de aceite de oliva antes de añadirla a la bechamel para distribuirla mejor.
Conservación y Congelación
Estas croquetas de espirulina y queso manchego se conservan hasta 3 días en la nevera en un recipiente hermético, separadas por papel de horno para que no se peguen. Para recalentar, colócalas en el airfryer a 160°C durante 5-6 minutos o en el horno a 180°C durante 10 minutos, hasta que estén calientes y crujientes. Si prefieres congelarlas, hazlo antes de freír: forma las croquetas, empanalas y congélalas en una bandeja plana durante 1 hora. Luego, transfiere a una bolsa hermética y guárdalas hasta 2 meses. Para cocinarlas desde congeladas, no las descongeles: fríelas en airfryer a 180°C durante 15-18 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Nunca las congeles después de freír, ya que perderán su textura crujiente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer estas croquetas sin huevo?
Sí, puedes usar leche de soja o aquafaba (líquido de garbanzos) para empanar. Sumerge las croquetas en el líquido y luego en pan rallado, presionando ligeramente para que se adhiera bien. El resultado será ligeramente menos crujiente, pero igual de sabroso.
¿La espirulina cambia el sabor de las croquetas?
La espirulina aporta un ligero sabor terroso, similar a las algas, pero el queso manchego lo equilibra perfectamente. Si es tu primera vez, empieza con 5 gr de espirulina y ajusta según tu paladar.
¿Son aptas para celíacos?
Sí, siempre que uses harina de garbanzo y pan rallado sin gluten. Verifica que todos los ingredientes estén certificados como libres de gluten para evitar contaminación cruzada.
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