Croquetas de Espirulina y Queso de Cashew: Snack Vegano Rico en Proteína
Las croquetas de espirulina y queso de cashew son el aperitivo vegano perfecto para quienes buscan un snack alto en proteína, lleno de sabor y con un toque verde vibrante gracias a la espirulina. Esta receta, libre de lácteos y gluten, combina la cremosidad del queso de cashew con los beneficios nutricionales de la espirulina, una microalga rica en hierro y antioxidantes. Ideal para servir en reuniones, como entrante saludable o para llevar en el tupper, estas croquetas son fáciles de preparar y quedan crujientes por fuera y sedosas por dentro. Además, su alto contenido en proteína vegetal las convierte en una opción nutritiva para dietas veganas, vegetarianas o cualquier persona que busque alternativas saludables.

El Secreto de esta Receta
El secreto para unas croquetas de espirulina y queso de cashew perfectas está en enfriar bien la masa antes de formarlas. Esto evita que se deshagan al freír. Además, el zumo de limón en el queso de cashew potencia el sabor y contrarresta el regusto terroso de la espirulina, mientras que la harina de garbanzo aporta estructura sin gluten y un extra de proteína vegetal.
Ingredientes
- 200grqueso de cashew casero
- 300grpatata cocida y fría
- 1cucharaditaespirulina en polvo
- 40grharina de garbanzo
- 1unidadcebolla picada fina
- 2dienteajo picado
- 2cucharadaaceite de oliva virgen extra
- 15grperejil fresco
- 1pizcasal marina
- 0.5cucharaditapimienta negra
- 80grpan rallado sin gluten
- 50mlleche vegetal sin azúcar
- 1cucharadazumo de limón
Instrucciones Paso a Paso
Prepara el queso de cashew casero el día anterior: remoja 200 gr de anacardos en agua durante 4 horas, escúrrelos y tritúralos con 50 ml de agua, 1 cucharada de zumo de limón, 1 pizca de sal y 1 cucharadita de espirulina en polvo hasta obtener una crema suave. Refrigera 30 minutos.
En una sartén, calienta el aceite de oliva virgen extra y sofríe la cebolla picada fina y el ajo picado a fuego medio hasta que estén transparentes. Añade la patata cocida y fría desmenuzada y cocina 2 minutos.
Incorpora el queso de cashew al sofrito y mezcla bien. Añade el perejil fresco picado, sal, pimienta negra y la espirulina en polvo restante. Remueve hasta obtener una masa homogénea y cremosa. Si queda muy espesa, agrega un poco de leche vegetal sin azúcar.
Retira del fuego y deja enfriar la mezcla en la nevera durante 20 minutos para que adquiera consistencia.
Forma croquetas alargadas con las manos (puedes humedecerlas para que no se peguen). Pásalas por harina de garbanzo y luego por pan rallado sin gluten, presionando ligeramente para que queden bien cubiertas.
Precalienta el Airfryer a 180°C durante 3 minutos. Coloca las croquetas en la canasta sin amontonarlas y cocina durante 12-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción, hasta que estén doradas y crujientes.
Sirve calientes con una salsa de yogur de soja y mostaza o un pesto de perejil para realzar su sabor.
Pro-Tips del Chef
- Para un extra de sabor, añade 1 cucharadita de levadura nutricional a la mezcla antes de enfriar. Esto potenciará el umami y el contenido en vitamina B12.
- Si quieres un toque picante, incorpora ½ cucharadita de cayena en polvo al empanado.
- Para una versión más ligera, hornea las croquetas en el horno a 200°C durante 15-20 minutos, rociadas con un poco de aceite en spray.
Sustituciones
- Harina de garbanzo: Puedes sustituirla por harina de almendra o copos de avena molidos, aunque la textura será ligeramente más densa. El sabor será más neutro y perderás parte del contenido proteico.
- Pan rallado sin gluten: Usa copos de maíz triturados o semillas de sésamo tostadas para un empanado crujiente. El resultado será más aromático pero menos tradicional.
- Queso de cashew: Si no tienes tiempo, usa tofu sedoso batido con un chorro de limón y sal. La textura será menos cremosa pero igual de proteica.
Errores Comunes
- Las croquetas se deshacen al formarlas: Enfría la masa al menos 20 minutos en la nevera antes de manipularla. Si sigue pegajosa, añade 1 cucharada extra de harina de garbanzo y mezcla bien.
- Quedan secas por dentro: No cocines demasiado la mezcla en la sartén y añade un poco más de leche vegetal para mantenerla jugosa.
- El sabor a espirulina es demasiado fuerte: Reduce la cantidad a ½ cucharadita y compensa con más perejil fresco o un toque de comino en polvo para equilibrar.
Conservación y Congelación
Para conservar las croquetas de espirulina y queso de cashew, déjalas enfriar completamente y guárdalas en un recipiente hermético en la nevera, donde aguantarán hasta 3 días. Si las quieres congelar, colócalas en una bandeja separadas entre sí para que no se peguen, mételas al congelador 2 horas y luego pasarlas a una bolsa o recipiente. Durarán hasta 1 mes. Para recalentar, no es necesario descongelar: hornea en el Airfryer a 160°C durante 5-6 minutos (si están congeladas, añade 2 minutos más) o en el horno convencional a 180°C durante 8-10 minutos. Evita el microondas, ya que perderían su textura crujiente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer estas croquetas sin Airfryer?
Sí, puedes freírlas en una sartén con aceite de oliva a fuego medio-alto hasta que estén doradas por todos lados, o hornearlas como se indica en los proTips.
¿La espirulina cambia el color de las croquetas?
Sí, la espirulina les da un tono verde azulado característico, pero no afecta al sabor si se usa en la cantidad indicada.
¿Son aptas para celíacos?
Sí, siempre que uses harina de garbanzo y pan rallado sin gluten certificados.
¿Puedo usar espirulina en copos en lugar de polvo?
No se recomienda, ya que los copos no se integran bien en la masa y alterarían la textura. El polvo de espirulina es la opción ideal.
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