Caldereta de Cordero Extremeña
Esto no es un simple guiso de carne. La caldereta extremeña es pura historia pastoril en una cazuela de barro. Hablamos de un plato que se cocinaba a fuego lento en el campo, donde el cordero se guisaba en su propia grasa y se ligaba con un majado de hígado que le da una textura aterciopelada y un sabor salvaje e intenso. Nada de caldos industriales ni prisas. Aquí el pimentón de la Vera, el laurel y un buen vino blanco de tierra hacen la magia. El resultado es una carne que se deshace con la mirada y una salsa densa, oscura y brillante que pide ser rebañada con un buen trozo de pan de pueblo hasta dejar el plato limpio.
Información Básica

El Secreto de esta Receta
La ligazón con hígado crudo. Mucha gente cree que la caldereta se espesa solo con pan frito o almendras, pero el auténtico truco pastoril es el hígado del propio cordero. Al añadirlo crudo al final y cocinarlo solo unos minutos, actúa como un potente emulsionante y espesante natural. Las proteínas del hígado coagulan suavemente con el calor residual, creando una textura untuosa y aterciopelada sin saber a hígado cocido. El secreto está en no pasarse de cocción tras añadirlo; si hierve fuerte, el hígado se granulará y estropeará la salsa. Debe quedar una salsa ligada, oscura y con un brillo casi de chocolate. Es la diferencia entre un guiso de carne normal y una caldereta de concurso.
Ingredientes
- 1kgCordero (pierna o paletilla troceada)
- 1udCebolla grande
- 1udPimiento verde italiano
- 4udDientes de ajo
- 2udTomate maduro rallado
- 80gHígado de cordero
- 200mlVino blanco seco
- 1cucharadaPimentón dulce de la Vera
- 2udHoja de laurel
- 6udPimienta negra en grano
- 2udClavo de olor
- 500mlAgua o caldo de huesos
- 0al gustoAceite de oliva virgen extra, sal y pimienta molida
Instrucciones Paso a Paso
El sellado de la carne: Seca bien los trozos de cordero con papel de cocina; este paso es vital para que se doren y no se cuezan. Salpimienta generosamente. En una cazuela baja y ancha, calienta un buen fondo de aceite de oliva a fuego fuerte. Dora el cordero por tandas, sin amontonar, hasta que esté bien tostado por todos lados. Retira y reserva en un plato.
El sofrito base: Baja el fuego a medio. En ese mismo aceite, pocha la cebolla y el pimiento verde picados finos. Añade una pizca de sal para que suden y pierdan el agua. Cuando la verdura esté blandita y translúcida (unos 15 minutos), incorpora 2 dientes de ajo laminados. Rehoga un minuto justo hasta que huelan, sin que se quemen.
El golpe de pimentón: Aparta la cazuela del fuego. Añade la cucharada de pimentón de la Vera y remueve rápido para que no se amargue. Inmediatamente, vierte el vino blanco. Devuelve la cazuela al fuego vivo y deja que el alcohol se evapore durante un par de minutos, raspando el fondo con una cuchara de madera para despegar todo el sabor tostado.
El guiso lento: Incorpora el tomate rallado y cocina hasta que pierda el agua y el aceite empiece a separarse. Introduce de nuevo el cordero, las hojas de laurel, los granos de pimienta y el clavo. Cubre con el agua o caldo caliente, sin ahogar la carne (debe asomar ligeramente). Cuando rompa a hervir, baja el fuego al mínimo, tapa y deja que se confite durante 1 hora y 45 minutos. La chicha debe estar a punto de despegarse del hueso.
El majado secreto (la ligazón): Mientras se guisa, en un mortero machaca los 2 dientes de ajo restantes con una pizca de sal gorda. Añade el hígado de cordero crudo y bien limpio de telillas. Machaca hasta obtener una pasta homogénea y lisa. Resérvala en la nevera.
La fusión final: Cuando el cordero esté tierno, saca un cucharón del caldo caliente de la cazuela y viértelo sobre el majado de hígado. Mezcla bien para templarlo y diluirlo. Vuelca esta mezcla en la cazuela y menea la cazuela en círculos (no uses cuchara para no romper la carne). Cocina a fuego suave 5-8 minutos más. La salsa pasará de ser un caldo claro a una crema espesa y aterciopelada.
El reposo sagrado: Apaga el fuego, tapa la cazuela y olvídate de ella durante 10 minutos. Este reposo fuera del fuego asienta los sabores y hace que la salsa termine de ligar con la grasa del cordero. Sirve directamente en la cazuela de barro si la tienes, con un buen pan de hogaza al lado.
Ingredientes y Sustituciones
- Hígado de cordero:Si no lo encuentras o no te gusta la casquería, puedes ligar la salsa con 30g de almendras tostadas molidas y un poco de pan frito. El sabor será más suave y a frutos secos, perdiendo ese punto salvaje y la textura aterciopelada extrema, pero seguirá siendo una salsa densa y rica. Es un buen apaño para estómagos sensibles.
- Cordero (pierna o paletilla):Puedes usar chivo o cabrito lechal. El tiempo de cocción se acorta (hora y cuarto aprox.) y el sabor es más delicado y menos graso. La caldereta de cabrito es igualmente tradicional en Extremadura y queda espectacular. Evita el cordero recental muy grande porque necesitaría más cocción y quedaría más seco.
Errores Comunes
- La salsa me ha quedado líquida como un caldo, no espesaSeguramente no dejaste evaporar bien el vino y el tomate, o añadiste demasiada agua al guiso. La carne debe cocerse casi en sus propios jugos, con el agua justa que la cubra a la mitad. Si al final te queda líquido, saca la carne, sube el fuego y reduce la salsa a lo bestia antes de añadir el majado de hígado.
- El pimentón me ha amargado toda la calderetaEl pimentón se quema en segundos si lo echas con el fuego muy fuerte. La técnica correcta es apartar la cazuela del fuego, añadir el pimentón, remover, e inmediatamente verter el vino frío para bajar la temperatura. Nunca sofrías el pimentón directamente sobre la llama viva.
Conservación y Congelación
Como todo guiso de cuchara, está mucho mejor de un día para otro. Enfría la caldereta a temperatura ambiente y guárdala en la nevera dentro de la misma cazuela tapada. Aguantará perfectamente 4 días. Al recalentar, hazlo a fuego muy suave y añade un chorrito de agua si la salsa ha espesado demasiado en frío. También se puede congelar en porciones hasta 3 meses, aunque la textura del hígado pierde un poco de finura al descongelar.
Pro-Tips del Chef
- •Pídele a tu carnicero que te guarde el hueso de la paletilla y que te lo corte en rodajas. Al dorar el hueso con la carne y guisarlo, la médula se derrite en la salsa y le da una profundidad y un sabor a carne increíble que no consigues solo con la chicha.
- •Usa una cazuela de barro vidriado si tienes. El barro reparte el calor de forma más uniforme y mantiene el guiso caliente durante mucho más tiempo en la mesa. Además, la presentación rústica es parte del encanto de este plato.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Se puede hacer caldereta de cordero en olla exprés?
Sí, pero con matices. En olla exprés, tras dorar la carne y hacer el sofrito, programa 25 minutos desde que suba la válvula. La pega es que la reducción de la salsa no es la misma; al no evaporar líquido, te quedará más caldosa. Ábrela, añade el majado y dale un hervor final de 10 minutos sin tapa para que espese. Ganas tiempo, pero pierdes ese sabor concentrado del guiso lento.
¿Qué vino blanco es mejor para la caldereta de cordero?
Busca un vino blanco seco y con cuerpo, nada de vinos dulces ni afrutados. Un buen extremeño de Tierra de Barros (de la variedad Pardina o Cayetana) es la opción más auténtica. Si no, un Verdejo o un Albariño joven funcionan de maravilla. Evita los vinos de tetrabrik baratos porque al reducirse concentran sabores metálicos y amargos que te arruinarán el guiso.
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